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La contaminación aumenta un 20% el riesgo de sufrir un ictus

El humo de los motores diésel inflama y obstruye los vasos cerebrales, según un estudio

Jueves, 22 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

barcelona- Un grupo de investigadores catalanes han descubierto que la contaminación de los motores diésel aumenta un 20% el riesgo de sufrir un tipo de ictus que afecta a grandes arterias, el aterotrombótico, porque el carbón negro u hollín que desprende la mala combustión genera al inhalarse inflamaciones que pueden obstruir vasos cerebrales.

En el estudio, publicado en Enviromental Research, científicos del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (Imim), el Hospital del Mar y el Institut de Salut Global Barcelona (ISGlobal) han analizado datos de casi 3.000 pacientes atendidos en el hospital por un ictus entre los años 2005 y 2014. Como curiosidad, además, el trabajo destaca que la capital catalana presenta unos niveles de polución atmosférica similares a los de la ciudad de Londres.

“El efecto nocivo de los contaminantes ambientales para la salud de la población va mucho más allá de su impacto sobre los problemas respiratorios y el cáncer”, ha afirmado el colíder del trabajo y jefe de Neurología Clínica del Hospital, Jaume Roquer, que ha añadido que han demostrado que el aumento del carbón negro en el medio ambiente también tiene un efecto sobre el sistema circulatorio cerebral con riesgo de ictus.

Por cada incremento de 1,7 microgramos por metro cúbico de concentración de hollín en el aire, el riesgo de sufrir un ataque entre las 24 horas y 72 horas siguientes crece el 20% porque la exposición a este contaminante incrementa las partículas inflamatorias del cuerpo, creando, según la también líder del estudio Rosa María Vivanco, “un estado pro trombótico”.

desencadenante letal- Se trata de casos de personas que, de forma subyacente, ya sufren la enfermedad ateroesclerótica y “la contaminación funciona como un desencadenante” al producir reacciones inflamatorias que pueden acabar provocando el desprendimiento de la placa de ateroma que lleva a la obstrucción de un vaso cerebral y aumenta el riesgo de ictus en las personas.

Estudios anteriores habían demostrado que esta contaminación aumentaba la mortalidad por ictus a largo plazo y que había una relación entre los altos niveles de hollín y las muertes por patologías cardiovasculares;sin embargo, el nuevo estudio ha detectado que este elemento procedente de la mala combustión de los motores diésel de los vehículos “actúa también a corto plazo como desencadenante” de este tipo de ictus.

Además del hollín, los investigadores catalanes analizaron el posible efecto desencadenante de ictus de las partículas inferiores a 2,5 micras (PM 2,5), pero no encontraron ninguna relación entre los niveles de éstas y los casos de ictus. Sin embargo, Vivanco ha alertado de que esto “no quiere decir que no exista”, sino que, simplemente, no han sido capaces de demostrarlo en su área de influencia.

El ictus aterotrombótico está provocado por el desprendimiento de las placas de ateroma, las cuales están formadas por colesterol, calcio y otras sustancias que se acumulan en las arterias y provocan la oclusión del vaso. - Efe/E.P.

la cifra

1,7

Por cada aumento de 1,7 microgramos por metro cúbico de concentración de hollín en el aire, el riesgo de sufrir un ataque entre las 24 y 72 horas siguientes crece el 20%. En otras palabras, el cuerpo adopta un estado protrombótico a raíz de la contaminación.