Censura sin sentido

Representantes del arte local ven como un retroceso de libertad la retirada de la obra de Sierra en Arco - Lamentan actuaciones como ésta, que califican de "sorprendente" en "incomprensible" en pleno siglo XXI

Paula Etxeberria - Viernes, 23 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La obra 'Presos políticos', en ARCO antes de ser retirada.

La obra 'Presos políticos', en ARCO antes de ser retirada. (EFE)

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La obra 'Presos políticos', en ARCO antes de ser retirada.
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“No me lo puedo creer, si pasamos por aquí, ¿el año que viene habrá un equipo censor en Arco?”- “Si me censurasen a mí un cuadro, dejaría la pared vacía o con una fotografía de ese cuadro” - “La escalada de censura que está habiendo es preocupante, estamos peor que hace 20 años” - “Hay que defender la libertad de expresión, pero tiene que estar en equilibrio con el respeto” - “Quien censura comete un gran error, amplifica el mensaje que quería mantener oculto” - “Los tiempos están muy puritanos y todo el mundo se protege no se sabe contra qué”

Sorprendente, lamentable e incomprensible. Así consideran desde el arte local la censura ejercida por parte de Ifema de la obra de Santiago Sierra Presos políticos. Una actuación “sin sentido” y “preocupante” que da muestra del retroceso en la libertad de expresión que vivimos en pleno siglo XXI.

El galerista navarro Moisés Pérez de Albéniz se manifestaba ayer “totalmente en contra de esta censura”, que, dijo, “le ha pasado a una colega con una trayectoria intachable y que ha hecho muchísimo por el arte en este país, como es Helga de Alvear”. “No me lo puedo ni creer, que en contra del criterio de Carlos Urroz, el director de Arco, se haya retirado la obra. Porque entonces, el año que viene, aparte de presentar al comité el dosier de las obras que queremos llevar a la feria, ¿va a haber también un equipo censor? Porque si pasamos por aquí, no sé dónde vamos a terminar”, se quejaba Pérez de Albéniz, quien reconocía que si hubiese estado en el pellejo de Helga de Alvear “quizá hubiese forzado un poco más la situación para intentar revertirla. Porque si a mí un juez me ordena que quite la obra, la quito. Pero una institución como Ifema, que no tiene conmigo plenos poderes... Porque el proyecto de Arco es Carlos Urroz, no es Ifema”. Eso sí, el galerista considera que toda esta polémica “pone en valor un trabajo que quizá hubiera pasado más desapercibido si no ocurre esto. A mí una de las cosas que más me interesan del arte es la reflexión que nos propone, y la reflexión tiene que ser real, auténtica”. Y en este caso, sin duda, lo está siendo.

A su colega de profesión, el galerista vascoIgnacio Múgica (Bilbao, 1964), al frente de Carreras Múgica en Arco, le parece “una lástima que se esté hablando de la polémica en torno a Santiago Sierra y no de lo que desde esta feria se aporta al mundo del arte”. “Aparte de que una censura en estos tiempos es absurda, es un acto falto de cualquier inteligencia, torpe y fascistorro, que consigue el efecto contrario”, apunta. Él nunca se ha visto en una situación parecida a la de Helga de Alvear, pero “podría pasar”, dice. “Y desde luego si me quitan un cuadro de una pared habría dejado la pared vacía y habría puesto una fotografía del cuadro, pero no lo que ha hecho ella, sustituirlo por obra de otro artista. Primero hubiera esperado y si me obligan a descolgarlo, que venga a descolgarlo la Guardia Civil;porque yo he alquilado este espacio y no hay ninguna norma que me impida presentar obras de estas características, yo no incumplo ninguna norma. Pero en cualquier caso, habría dejado la pared vacía. No entiendo lo que ha hecho la galerista”, comenta.

El artista Carlos Irijalba (Pamplona, 1979), cuya obra está presente en Arco en el estand de Moisés Pérez de Albéniz, reprueba la censura, que, dice, “no tiene ningún sentido”, y destaca que “quien censura comete un gran error pensando que retira el asunto de la opinión pública;le sale muy mal la jugada porque al producirse no hace más que amplificar el mensaje, o sea que de alguna forma el sistema de información está vacunado ante este tipo de ataques”. El creador navarro da todo su “apoyo” a Santiago Sierra, al que, dice, “por otra parte le ha salido bien la jugada, porque él busca la atención y lo calcula de una forma, y dentro de que esa pieza por supuesto debería verse, está cumpliendo la función que él quería como artista”. Respecto a la postura de la galerista de haber asumido la retirada de la pieza, Irijalba dice que “si es la feria la que te ameanza con no ir a Arco, donde te entra bastante parte del dinero de las cuentas que haces al año, lógicamente tienes que reaccionar. Pero por otro lado, la pieza ya estaba vendida...”. El artistaDavid Rodríguez Caballero(Pamplona, 1970), “sorprendido” por la censura, tiene muy claro que “el arte tiene que ser un espacio de libertad”, aunque matiza: “Tampoco creo que tenga tanta repercusión una obra de arte en el sentido de pueda agredir tanto o generar tanto daño. También luego todo se empobrece con los movimientos de compra... todo está por todos lados manipulado. Y de alguna manera la censura es darle más altavoz a eso con lo que no estás de acuerdo, es como subirlo a un pódium”, reflexiona el artista, con obra este año en Arco en los estands de las galerías Marlborough Madrid y Polígrafa Obra Gràfica (Barcelona).

En representación del Ayuntamiento de Pamplona, la concejala delegada de Cultura y Educación, Maider Beloki, quien visitó ayer la feria internacional de arte contemporáneo, tildó de “absolutamente lamentable” este ataque a “uno de los principios democráticos como es la libertad de expresión, y más en el mundo del arte”. “Es muy preocupante la escalada de censura que está habiendo últimamente, y que es una auténtica persecución a creadores y creadoras y agentes culturales. Estamos peor que hace veinte años y hay que reflexionar sobre ello”. Beloki considera que esta persecución lleva a “algo todavía más preocupante que la censura, y es la autocensura. Ya se empieza a hablar de ello en el mundo del arte: del miedo, las multas, la polémica, el hecho de que incluso te puedan meter a la cárcel como al rapero Valtònyc...”. Además, la concejala considera la actuación de Ifema y la retirada de la obra de Santiago Sierra “una ofensa total al público, que tiene criterio para saber si algo le gusta o no, pero se le rebaja a un nivel de idiotez tal que... Es una espiral peligrosísima”, alerta.

El director general del Museo Universidad de Navarra (MUN),Jaime García del Barrio, llegó ayer a Arco y “no estaba ya colgada la obra, no he podido verla”, decía, “pero sí me da un poquito de pena que se esté hablando tanto de esto y no del trabajo y el esfuerzo de tantos artistas y galerías en la feria”. En cuanto a la censura, dice que “hay que defender la libertad de expresión, es una de las grandes conquistas y es una pena si está faltando, pero tiene que haber un equilibrio entre el derecho a la libertad de expresión y el respeto, el derecho de la gente a no ser agredida, y el artista tiene que encontrar ese equilibrio, que no sé si en este caso se ha encontrado, creo que no”. En su opinión, “vivimos un momento sensible y no sé si esto ha podido ofender más a la gente... Pero también si Ifema ha admitido una obra de arte, que la admita con todas las consecuencias”, apunta.

El director de BilbaoArte y crítico de cine de DIARIO DE NOTICIAS, Juan Zapater, presente también ayer en Arco, calificó de “muy lamentable la forma de actuar de Ifema, a la que no le compete tomar esa decisión”. “Entre todos han ido cediendo ante una situación que no tenía que haberse producido, independientemente de que la intervención del artista nos pueda gustar o no”. Zapater considera que la censura ejercida en Arco “es un signo del tiempo que estamos viviendo: lo que en los años 80 se asumía desde un espacio de libertad en este momento sería imposible. Hay un retroceso muy preocupante. Y quien toma la decisión final de esta censura además es alguien totalmente ajeno al mundo de la cultura, totalmente inaceptable. Una barbaridad”, subraya el director de BilbaoArte, quien no entiende que la galerista retirase la obra. “En otro momento eso hubiera significado un plante a la feria, lo que pasa es que ahora es un sálvese quien pueda y ha pasado lo que ha pasado. Lo que hay es miedo y un buscarse la vida cada uno a su manera. Es un síntoma preocupante de la situación del arte, la cultura y el sistema de libertades en este país. Del miedo y el individualismo que hay”.

El artista y comisario de exposiciones Javier Balda (Pamplona, 1958) dice no entender nada de lo sucedido. “Es muy extraño, muy raro, pero como los tiempos están muy puritanos en todos los temas y todos nos ofendemos por todo, pues aquí todo el mundo se protege no se sabe contra qué. Es una polémica absurda, esa noticia tonta que siempre acompaña a Arco con algún supuesto escándalo que no lo es. Y me refiero a que no es un escándalo la obra, no la censura ejercida. Pero si alguien se ofende que te denuncie, pero retirar la obra por una recomendación así...”. En su opinión, estos sucesos “lo que hacen es alimentar obras y a veces actitudes de artistas demagogos y mediocres;no digo que Santiago Sierra sea mediocre, pero en muchas de sus obras es muy demagogo;otra cosa es que me parece muy bien que lo sea, él y otros tantos, pero esta obra en concreto, me guste o no, tiene una relevancia artística relativa, es un panfleto, es obvia, evidente, es un chiste casi. Creo que lo ocurrido es una falsa polémica con la que al final se hacen canónicas obras o actitudes que no son tan reflexivas ni tan relevantes artísticamente...”, apunta Balda.