La semana

Tiempos oscuros para el Arte

por F. Pérez-nievas - Sábado, 24 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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“mALDIGO la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho”. Estos versos del gran Gabriel Celaya (con la voz ronca de Paco Ibáñez que es como mejor entiendo yo a los poetas) resuenan en mi mente una y otra vez estos últimos días. Con la piel de gallina escucho aquel concierto de 1969 en el Olympia parisino, que muchos de quienes se dedican a sacar leyes contra la libertad de expresión y a censurar el arte debieran tener como música de cabecera. La retirada de la obra de la Feria de ARCO de Madrid solo es una gota más en el vaso de las medidas contra la libertad de expresión y sentencias que llevamos viendo desde que se aprobara la llamada Ley Mordaza y el paso atrás en cuanto a las libertades que hemos experimentado en los últimos años es grande. La sensibilidad de nuestra piel ante otras opiniones, sean o no aceptables, es muy fina y hoy grupos como Kortatu, La Polla Records, Hertzainak, Delirium Tremens, Cicatriz, Tijuana in Blue o Potato pasarían más tiempo en los tribunales que en el escenario. De hecho, en 2016 trataron de hacer un concierto de homenaje al Rock Radical Vasco en Santander y Ciudadanos se opuso porque sus letras eran “apología del terrorismo”. La Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana (conocida como Ley Mordaza), entró en vigor el 1 de julio de 2015 y tenía, a finales de 2016, un balance de 285.000 sanciones en dos años lo que significaba un 131.470.206 euros en multas. Cierto es que responden a muchas circunstancias pero hay que analizar que en la actualidad hay más de 30 condenas al año por exaltación del terrorismo cuando durante los peores años de ETA no llegaban a dos. No es normal que todos los días veamos a cantantes o twiteros sentados en un banquillo no por acosar con sus letras sino por meterse con la monarquía, con las fuerzas de seguridad o, simplemente, por celebrar el atentado contra la mano derecha del dictador, Carrero Blanco (¡¡¡1973!!!). Como decía Celaya, “maldigo la poesía del que no toma partido hasta mancharse”. El arte ha de estar ligado a la sociedad, a la cultura y a la actualidad y no es solo para colgarlo en una sala de espera.