Funcionarios sin pistola

Andoni Esparza Leibar - Domingo, 25 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

A quienes ejercen el poder, tradicionalmente les ha gustado tener gente armada a sus órdenes, entre otros motivos por la dimensión simbólica del hecho, que constituye una característica del Estado soberano. Es uno de los motivos que explican el que las comunidades autónomas de Cataluña y Euskadi se apresuraran a crear sus propias fuerzas policiales.

El problema es que pagan unos salarios muy altos (en relación al trabajo realizado), y ahora los guardias civiles y policías nacionales -entusiastas seguidores, en este aspecto, de los nacionalismos catalán y vasco- quieren ganar lo mismo que los Mossos de Esquadra o los miembros de la Ertzaintza.

Sorprendentemente, ante las primeras movilizaciones, el ministro del Interior cedió, indicando que invertirán una enorme cantidad de dinero para equiparar los salarios de forma progresiva.

Eso rompe el sistema retributivo de la función pública. ¿Qué ocurre con el resto de los funcionarios que no tienen pistola? ¿Se van a incrementar los salarios, en la misma cuantía, a los empleados públicos del Estado, comunidades autónomas y Administraciones Locales? ¿O a los trabajadores de las empresas privadas? ¿Y a los pensionistas?