cartas al director

Ahora-Orain de Estella-Lizarra, ante el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Sobran los motivos para estas movilizaciones. Las mujeres trabajadoras continuamos sufriendo una doble opresión: como mujeres y como trabajadoras. Estamos en contra de cualquier tipo de opresión y, por tanto, nos sumamos a aquellas reivindicaciones que hagan avanzar la emancipación de la mujer.

Aún hoy las mujeres tenemos que ver cómo nuestros sueldos son más bajos que los de nuestros compañeros, llegando a cobrar de media un 23% menos. Esto se agrava si tenemos en cuenta que las mujeres tenemos jornadas inferiores de trabajo: un 24% de trabajadoras no llegan a tener una jornada completa, frente al 7,8% de los trabajadores.

La dificultad de las mujeres para entrar en el mercado laboral, la brecha salarial así como la precariedad en el empleo son aspectos clave que, en muchos casos, condenan a las mujeres a la dependencia económica con respecto al hombre, lo cual las coloca en una situación más desfavorable dentro de la unidad familiar.

La lucha por la igualdad no sólo es una cuestión de género, es una cuestión también de clase. Aquí, nuestro aliado natural es el hombre de clase obrera y no la mujer burguesa, ellas mismas se desligan de nuestras reivindicaciones cuando se habla de paro o huelga en los centros de trabajo.

Luchar por nuestra emancipación como mujeres de la clase trabajadora debe ir ligada a nuestra emancipación como clase social. La mujeres no debemos luchar por tener las mismas condiciones precarias que nuestros compañeros. Mujeres y hombres debemos luchar codo con codo por acabar con la precariedad de nuestras condiciones laborales y sociales para todos y para todas.

Sólo si nos unimos trabajadores y trabajadoras, podremos hacer posible la lucha histórica por la equiparación de los salarios para el mismo trabajo.

Tampoco queremos deshacernos de la carga que supone el trabajo doméstico para cargársela a nuestros compañeros. Debemos luchar juntos por la socialización de estas tareas, de forma que se den las condiciones para que tanto mujeres como hombres de la clase trabajadora podamos conciliar nuestra vida personal y profesional.

Para agrupar a la clase obrera en su conjunto necesitamos una huelga general real, en la que las organizaciones sindicales se unan y planteen una lucha común de trabajadores y trabajadoras.

Sólo de esta manera podremos poner en jaque al sistema y estaremos en una mejor situación para alcanzar no solamente nuestra emancipación como mujeres, también nuestra emancipación como clase.

Ahora-Orain Estella-Lizarra

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