17 años de lucha contra el racismo y la xenofobia

Beatriz Villahizán denuncia en vísperas de la Semana contra el Racismo la discriminación que sufre la mujer que emigra y termina sosteniendo dos hogares

Laura Garde | Mikel Saiz - Jueves, 15 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Beatriz Villahizán colabora en SOS Racismo desde 2001, donde luchan contra cualquier forma de discriminación por origen.

Beatriz Villahizán colabora en SOS Racismo desde 2001, donde luchan contra cualquier forma de discriminación por origen. (MIKEL SAIZ)

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Beatriz Villahizán colabora en SOS Racismo desde 2001, donde luchan contra cualquier forma de discriminación por origen.

pamplona- SOS Racismo lucha desde 1992 contra cualquier forma de discriminación por origen, y por ello, organiza la Semana contra el Racismo y la Xenofobia, que este año se celebrará del 20 al 24 de marzo. Las jornadas, creadas prácticamente desde el nacimiento del colectivo, ponen su foco este año en la situación laboral de las mujeres que emigran y entran en el sector de las empleadas del hogar o de las cuidadoras de personas dependientes, entre otros: “El objetivo de esta actividad es dar protagonismo y voz a las gentes que se organizan en torno a ejes que les oprimen o les condicionan la vida. En este caso, estas personas terminan sosteniendo dos hogares”, explica Beatriz Villahizán, trabajadora de SOS Racismo. Desde distintas perspectivas, integrantes de las asociaciones Malen Etxea y Las Rebeldes, y la Asamblea Popular de Carabanchel, contarán sus experiencias, trayectorias y proyectos en primera persona.

Sin cifras disponibles, el ámbito del servicio doméstico continúa en los márgenes de la regularidad. Las mujeres que forman parte de él batallan por estar dentro del régimen general, pero siguen rodeadas por la falta de derechos. Por si fuera poco, las inmigrantes tienen que hacer frente a un cambio de paradigma social y económico y a las trabas institucionales. En concreto, a la ley de Extranjería: “Es la máxima expresión de racismo institucional. Las atraviesa en todos los sentidos, partiendo del momento en el que tienen que entrar en Europa. Luego, para obtener el primer permiso y la nacionalidad, deben demostrar constantemente su actividad económica;y si el sector está desregularizado, es más complicado mantener su relación laboral. Su permanencia depende de un papel, y los inmigrantes irregulares y los que están en periodo de renovación son, en especial, muy vulnerables jurídicamente”, asegura Beatriz.

En Pamplona, SOS Racismo detecta “muchas” dificultades de acceso a la vivienda para las personas extranjeras o racializadas sin denunciar por ser una discriminación “normalizada”, culpa de un prejuicio instalado en la sociedad: “El principio de no discriminación y de igualdad tendría que estar presente en todas las agencias inmobiliarias y, sin embargo, no los cumplen. Ellas justifican que responden a las peticiones de clientes y no entienden que no pueden utilizarlo porque así se fomenta el odio”. De la misma manera, la entrada en el mercado laboral, el trato por parte de la Administración pública, el acceso a los locales de ocio y el racismo que se manifiesta de distintas formas, son otras de las barreras con las que se encuentra el colectivo en su día a día.

Además, cualquier suceso que tenga como protagonista a una persona inmigrante o racializada que “de por sí, es portadora de una serie de estigmas”, causa un repunte del racismo y la xenofobia: “Un compañero siempre ilustra la sociedad como un estanque donde los estereotipos, los prejuicios, etc, están en el fondo desde hace mucho tiempo. Cuando parece que el agua está clara, pasa algo y se enturbia porque el fango está arraigado”, relata Villahizán.

De hecho, en cuestión de políticas migratorias y en materia de ley de Extranjería, la situación empeora en vez de mejorar: “El racismo es una herramienta que podemos usarla o no. Es la forma que tiene el sistema de privilegios de justificar la exclusión de derechos a algunas personas”.

Para Beatriz, la solución está en la reconfiguración del imaginario colectivo. Dos vías para conseguirlo son la educación y la puesta no solo en valor, sino en el centro, de la diversidad: “Contamos con el preconcepto de que aquí no cabemos todos, y encima asociamos la inmigración a índice de criminalidad, mayor uso de prestaciones sociales y de sanidad... Sin embargo, la diversidad debemos tenerla en cuenta para todo y no generar espacios de impunidad como el de las agencias inmobiliarias o los discursos racistas y xenófobos del movimiento de extrema derecha que ha resurgido en algunos países”, apostilla.

Beatriz llegó a SOS racismo en 2001. Asimismo, ha trabajado en plataformas como la de Papeles y Derechos Denontzat o la de defensa de la renta básica, que trabajan en red con SOS Racismo: “La lucha contra el racismo y la xenofobia tienen que ir de la mano con el resto de reivindicaciones por el resto de derechos fundamentales”.

la semana

Martes 20 de marzo. Silvia Carrizo, de Malen Etxea presentará el informe ‘Transformar la realidad’. Será a las 19.30 horas, en Zabaldi (calle Navarrería, 25).

Jueves 22 de marzo. También a las 19.30, pero en el gaztetxe Maravillas (calle Navarrería, 17), la asociación de empleadas del hogar, La Rebelde, expondrán su historia.

Viernes 23 de marzo. Zabaldi acogerá, a las 19.30, a la Asamblea Popular de Carabanchel. ‘Adela’ será su presentación de autodefensa laboral.

Sábado 24 de marzo. A las 12.00, convocan una manifestación desde la Plaza del Castillo contra el racismo y la xenofobia. A las 13.00, aperitivo antirracial en Maravillas.

derecho a migrar

Fundamental. SOS Racismo considera el derecho a migrar fundamental como acto de resistencia ante el sistema y de existencia. Sin un reconocimiento de derechos políticos no puede haber igualdad real y efectiva.

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