pelota | campeonato de parejas

Eterno aprendizaje

jokin altuna, en su tercer parejas, vive las semifinales en el filo y con la necesidad de ganar el domingo en el astelena

Un reportaje de Igor G. Vico. Fotografía Javier Colmenero - Viernes, 16 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Jokin Altuna.

Jokin Altuna. (Iñaki Porto)

Galería Noticia

Jokin Altuna.

Jokin, tranquilo, ganemos o perdamos te voy a querer igual”. Esa frase, pronunciada en las entrañas del Beotibar de Tolosa, mientras afuera el Carnaval reinaba, marcó a Altuna III (Amezketa, 1996). “Nunca lo olvidaré”, dice Jokin. Se lo dijo Abel Barriola, una referencia, un pelotari respetado y un tipo excepcional, después de encajar una derrota en el Parejas de 2017. “Me enseñó que, además de ser un grandísimo deportista, es una gran persona”, concreta el guipuzcoano. No consiguieron llegar lejos en la última cita del leitzarra en el profesionalismo. Sin embargo, inteligente Altuna, encontró la buena lectura. Aprendió. Un máster con Abel. “El año pasado nos pasó de todo. Cuando juegas con un pelotari de tanto nivel, y una persona de diez, te enseña muchas cosas. Siempre tendré la espina de no meternos en semifinales o en la final, porque tenía mucha ilusión. Cuando perdíamos o veíamos que estaba difícil, lo pasaba mal por mí y por él. Nunca olvidaré ese detalle de Tolosa”, desgrana.

En el presente curso, no hace falta mucho para animar a su compañero, el debutante Julen Martija. Ahora, Jokin es el padrino. “Trato de trasmitirle que hay que darlo todo en cada partido. No es necesario, ya que es muy competitivo”, afirma el delantero de Aspe. Después de una liguilla de cuartos de final a favor de corriente, controlada, las semifinales se les complicaron con la derrota en el Atano III ante Olaizola II-Imaz. Todavía hay colchón. Todo pasa por vencer en el Astelena el domingo a Ezkurdia-Zabaleta, un ventarrón de potencia.

Así las cosas, Altuna está disputando su primera liguilla de previa a una final del Parejas. Parece mentira. Con menos de cuatro cursos en el ruedo profesional, el guipuzcoano parece un veterano por cómo habla, por su saber estar y por encajar reveses y victorias. En el palmarés, la txapela del Cuatro y Medio conseguida el pasado 19 de noviembre ante Mikel Urrutikoetxea -un 21-22 delicioso- jalona de lana un futuro por explorar. El presente, entretanto, se le desborda entre los dedos como arena. “Hay que saber desconectar”, revela el artista guipuzcoano. Sigue estudiando. “Tienes que ver los fallos que has hecho, pero estoy aprendiendo que, cuando tienes una derrota muy dura, es en balde estar cuatro días cabizbajo. Eso te condiciona para el siguiente partido. Es mejor centrarte en lo que va a venir”, remacha y agrega que “pase lo que pase, tenemos que pensar que está siendo un buen campeonato. La valoración es buena, pero siempre quieres más”.

Altuna III tuvo que asumir galones en el arranque. “Al principio, Julen estaba nervioso. No sabía cómo iba a responder porque todo cambia mucho: la presión, el material es más exigente... Traté de darle confianza y conseguir los primeros puntos nos ayudó”, recita el amezketarra. Además, la buena relación personal entre ambos es fundamental. “Hablamos mucho durante la semana y valoramos las sensaciones que tenemos. También mantenemos el mismo preparador físico. Él nos ayuda. Es bueno llevarse bien fuera en los momentos complicados”, remarca.

“Si no hubiera ganado la txapela del Cuatro y Medio, no sé si habría estado tan bien en este campeonato”, dice con aplomo Altuna III. Cogió la buena ola, ya que el curso ha sido “duro”, con muchos partidos. “Si pierdes, todo lo que viene después lo coges con tristeza. Al llevarte el título, vas muy a gusto al frontón, a disfrutar. Se vio eso en la primera vuelta”, sostiene Jokin, quien remacha que “no me veo mejor pelotari que antes por vencer en el Cuatro y Medio. Al final, el deportista quiere tener un buen palmarés y eso da caché”.

Últimas Noticias Multimedia