Un gigante silencioso

los fundadores de saltoki han trabajado siempre con discreción, sin apenas presencia pública, y haciendo crecer a la empresa durante la crisis

Un texto de J.A. Monreal/S. Zabaleta Fotografía J. Bergasa - Viernes, 23 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Material de construcción de Dicona, empresa perteneciente a Saltoki.

Material de construcción de Dicona, empresa perteneciente a Saltoki.

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Material de construcción de Dicona, empresa perteneciente a Saltoki.

Pocas empresas como Saltoki ejemplifican aquello de que toda crisis supone una oportunidad. La firma navarra, en realidad un grupo constituido por decenas de sociedades, se ha consolidado durante la última década como uno de los principales actores del mercado en la venta de material de construcción, electricidad, mobiliario y fontanería, cuatro de los nichos de actividad de una empresa anclada en Landaben pero con presencia en media España.

Sus números explican por sí mismos el éxito de una firma de carácter familiar, dirigida en la actualidad por José Francisco Aldaba, que tomó el relevo de su padre hace ya unos años. Pese a no consolidar sus cuentas en una única sociedad, se atribuyen a Nimotri, la empresa dominante del grupo, unas ventas agregadas que ya en 2016 superaron los 350 millones de euros. En 2009, un año en el que la crisis comenzaba a sentir sus efectos, la facturación de la empresa rondaba los 220 millones de euros. La compañía, por tanto, no ha dejado de crecer durante una década que ha visto caer a cientos de compañías del sector, desde constructoras hasta comercializadoras como Saltoki.

A Nimotri, empresa dominante del grupo, se le atribuyen unas ventas agregadas que ya en 2016 superaron los 350 millones

Con más de 600 empleados, Saltoki y Dicona han ido ganando cuota de mercado de manera imparable en los últimos años

Porque si algo es Saltoki es una empresa comercial, enfocada a los profesionales, pero que ha sido capaz de transformar la filosofía de atención al cliente. Con una cuidada presentación de sus establecimientos de venta, una formación meticulosa de los más de 600 empleados y un servicio de asesoramiento personalizado, Saltoki y Dicona, enfocada al material de construcción puro, han ido ganando cuota de mercado de manera imparable en los últimos años. Puede decirse incluso que ante la incredulidad de algunos de sus principales competidores. Cuidar al cliente no es una frase hecha en Saltoki: muchos todavía recuerdan la fiesta organizada en el club Larraina de Pamplona en plenos Sanfermines durante el 25º aniversario.

La firma había nacido en 1978 y durante muchos años ciñó su actividad a Navarra. Y siempre se ha comportado con discreción y sin que sus fundadores tuvieran apenas presencia pública ni recibieran ninguno de los galardones tan habituales en la actividad empresarial navarra. Ni cuando era una pequeña empresa ni cuando, a partir de 1991, comenzó a abrir centros más allá de las mugas navarras: en La Rioja ese mismo año, en 1993 en Bizkaia, en 1995 adquirió Saneamientos Zaragoza y en 1997 desembarcó en Catalunya. Comenzaba a extenderse su negocio por el norte de la Península como una mancha de aceite. El fundador José Joaquín Aldaba afrontó esta primera etapa de crecimiento, pero en 2003 dio el relevo a su hijo.

la década prodigiosaCuatro años más tarde, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria, Saltoki nadó a contracorriente y completó una década prodigiosa de aperturas de centros propios: se implantó en cada comunidad de la zona norte hasta Galicia, continuó su expansión por Catalunya, y también incrementó su presencia en Madrid. Incluso puede decirse que se internacionalizó, al abrir un centro en Andorra. Actualmente suma más de 50 puntos de venta y cuatro centros logísticos, y en los últimos meses había comenzado a extenderse por Levante.

Este año la compañía, una de las más grandes con capital navarro y familiar, cumple su 40º aniversario, una celebración que se enturbió ayer con el episodio vivido. Este periódico se puso en contacto con la empresa para poder conocer su opinión acerca de lo acontecido, pero declinó hacer declaraciones por el momento.