Abierto al mundo

Javier Ignacio Videgain Fazzini - Sábado, 24 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Estar abierto al mundo es una peligrosa forma de vivir, porque nos amenaza con la posibilidad de aprender cosas que siempre nos han enseñado a rechazar.

Cuando salimos de nosotros mismos para conectar con los demás, no sólo adelantados a sus necesidades, sino que nos convertimos en algo más de lo que éramos. La hospitalidad del corazón funciona en ambos sentidos.

La hospitalidad del corazón es lo que hace del mundo un lugar dulce y agradable en el que vivir. De un extremo al otro del globo nos buscamos unos a los otros en busca de comprensión, intuición y apoyo. La hospitalidad es estar dispuesto a permitir incluso que sea a base del uno por el bienestar del otro. Supera con mucho los límites de la sociabilidad. Es la conciencia profundamente sentida de las necesidades del otro y la determinación de satisfacerlas. Cuando las personas entran en nuestras vidas lo hacen con la manera de percibir las cosas, sabidurías, tradiciones, cultura e ideas que pueden llegar a exigirnos sin límite y nos ofrecen la oportunidad de ser plenamente humanos.

Últimas Noticias Multimedia