María Pagés le baila a “una democracia cansada” en ‘Una oda al tiempo’

La bailaora estrena hoy su nuevo espectáculo en los Teatros del Canal

Jueves, 12 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Pagés, en el pase gráfico de su espectáculo.

Pagés, en el pase gráfico de su espectáculo. (Foto: Víctor de los Reyes/Efe)

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Pagés, en el pase gráfico de su espectáculo.

madrid- Los brazos infinitos de María Pagés bailarán al son de los doce palos flamencos que marcan el ritmo de Una oda al tiempo, obra con la que la bailaora “reflexiona” sobre el hecho de que “no existe nada contemporáneo si no está en constante diálogo con la tradición”, así como sobre un “probable cansancio de la democracia”.

“Lo contemporáneo viene de una experiencia anterior y de unas ganas de avanzar. El arte refleja lo que vivimos, lo que somos, pero ¿qué está pasando?”, se preguntó la sevillana durante la presentación de este estreno absoluto en los Teatros del Canal de Madrid, en cuya Sala Roja estará desde hoy hasta el 22 de abril, en nueve funciones únicas. Y, según sus palabras, en Una oda al tiempo sube al escenario horas y horas de conversación con su marido y autor de la dramaturgia y letras, El Arbi El Harti. “Probablemente ahora no son los tiempos mejores, probablemente esa idea que teníamos de sociedad de bienestar era una reacción a una dictadura y resulta que parece que esa reacción está volviendo. Probablemente la democracia está cansada, ¿qué está pasando?”, se vuelve a cuestionar.

“El arte refleja lo que somos, lo que vivimos, ¿pero qué está pasando ahora?”

maría pagés

Bailaora

En esta ocasión, Pagés (Sevilla, 1963) estará acompañada de cuatro bailaoras y cuatro bailaores y siete músicos en directo para interpretar doce escenas en la que se irán desgranando doce palos: soleá, seguiriya, cantes de trilla, toná, alegrías de Córdoba, peteneras, vidalita, milonga, alboreá o bulerías. “En esta obra hay un proceso de escalar y bajar, porque no estamos en los mejores tiempos”, matizó acerca de las metáforas que retumbarán a golpe de tacón. Apoyándose en la tradición dancística y musical flamenca, Pagés pasará en esta suerte de 12 estaciones vitales por la alegría de estar en la vida, la euforia, el amor, el deseo, la exaltación de los sentidos y del cuerpo, la belleza, las utopías o el tiempo de la melancolía, el repliegue sobre uno mismo, el miedo, la guerra y la memoria como espacio ético para elegir el camino. “El miedo es un estado que todo el ser humano tiene, y ahora todos tenemos miedo a perder los logros que se consiguieron en la sociedad, y también el miedo a hacerse mayor”, expresó, sobre uno de los sentimientos protagonistas de la obra, en la que también quiere reflejar “como el ser humano le está dando la espalda a la naturaleza”. Y todo estará marcado por la presencia constante en un escenario minimalista de un péndulo de luz -que hará las veces también de sol y de luna-, mientras Pagés y sus bailaores y bailaoras se mueven envueltos en trajes de dos únicas tonalidades: el gris y el “color sangre”.

primavera redentoraLas letras originales de las canciones que dialogarán con el baile marcan también el hilo dramatúrgico de Una oda el tiempo. Temas que han sido concebidas por El Harti para “mantener la intensidad narrativa de la obra desde el primer quejío de la primera escena hasta los últimos cantes de trilla y tonás”, que cierran el círculo “abriendo el invierno a la promesa de una primavera redentora”.

La música, original en su totalidad, llevará a la interpretación “desde lo más profundo” de algunos de los doces palos, a otros en los que los músicos -guitarra, chelo, violín y percusión- fusionan el flamenco con inspiraciones en obras de Igor Stravinsky, Bernard Herrmann, John Cage, Antonio Vivaldi y Georg Friedrich Händel. “Ha sido un trabajo entusiasmante -explicó la bailaora- porque hemos vuelto a recordar a la Niña de los Peines”. - Efe

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