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Goñi niega que caja Navarra haya desaparecido y culpa a Riezu de dejarle una entidad “seca”

Justifica el descenso en la solvencia entre 2002 y 2009 debido a un mayor dinamismo comercial que con su predecesor
Defiende su honradez y recuerda la ganancia de accionistas y preferentistas

Juan Ángel Monreal | Javier Bergasa - Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 09:51h

Enrique Goñi Beltrán de Garizurieta, a su llegada al Parlamento de Navarra.

Enrique Goñi Beltrán de Garizurieta, a su llegada al Parlamento de Navarra. (JAVIER BERGASA)

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Enrique Goñi Beltrán de Garizurieta, a su llegada al Parlamento de Navarra.

PAMPLONA.- No es extraño cruzarse con Enrique Goñi haciendo footing. Lo practica desde hace años. Quizá por ello, por la experiencia obtenida en años de entrenamiento, el último director general de Caja Navarra aplicó ayer en el Parlamento de Navarra la estrategia de un maratoniano, casi un ultrafondista. Y sabiéndose más preparado que quienes debían interrogarle, alargó sus explicaciones durante una comparecencia que tuvo que ser interrumpida a media tarde, que continuará la próxima semana y en la que Goñi negó que Caja Navarra haya desaparecido, no reconoció error alguno y acusó a su predecesor, Lorenzo Riezu, de dejarle una entidad gris, “partida”, con una escasa capacidad para generar resultados e incluso “seca”.

Goñi no necesitó de una intervención propia al comienzo de su comparecencia. Se la facilitó UPN, con una batería de casi 200 preguntas a medida que ocuparon más de seis horas, apenas aportaron novedades y no inquietaron al directivo. Solo por la tarde, cuando tuvo que enfrentarse a una realidad incontrovertible -Navarra ya no cuenta con una entidad financiera propia, como sí sucede en la Comunidad Autónoma Vasca y en Aragón-, Goñi dejó de ofrecer respuestas tan concluyentes. Fue a preguntas de Koldo Martínez (Geroa Bai), quien le recordó que “en el mismo periodo y ante los mismos problemas” otros gestores tomaron decisiones distintas que han desembocado en finales muy distintos.

“BBK e Ibercaja jugaban en otra liga. Si ellos estaban en Champions nosotros estábamos en Primera División. Eran auténticos cajones”, se justificó Goñi, quien tuvo que hacer frente a un interrogatorio respecto a la evolución de la solvencia de la entidad, quizá el punto más débil de su gestión y una variable que explica también la fragilidad con la que Caja Navarra, radicada en uno de los territorios más ricos de España, afrontó la crisis de 2008.

Goñi justificó la disminución del core capital por la superior actividad comercial de la entidad a partir de 2002. Este indicador, que mide las reservas en relación a los préstamos ponderados por riesgo, cayó en Caja Navarra desde el 13,7% de 2001 hasta el 9,3% de 2009. Y en números totales pasó de 619 millones a 1.049 millones de euros. Un aumento cercano al 70%, pero que contrasta con el 130% que avanzaron en el mismo periodo los recursos propios del sector de cajas, menos solvente al inicio del siglo. O con el casi 200% que incrementó sus reservas en el mismo periodo Caja Rural de Navarra, principal competidor entonces de Can, si bien esta cooperativa de crédito no financiaba una entidad comparable. De hecho, siendo mucho más pequeña, fue capaz de destinar a reservas solo 70 millones de euros de euros menos que Can.

El discurso de Goñi, en esencia, fue el mismo que en sus dos comparencias en sede parlamentaria anteriores. Y el que ha venido repitiendo desde que Banca Cívica fue absorbida por CaixaBank en la primavera de 2012 y él pasó a convertirse en alto directivo de la entidad catalana. Así pues, Caja Navarra no ha desaparecido, sino que, como el resto del sector de cajas, se ha transformado en una fundación. Y dentro de esta categoría, Caja Navarra se encuentra entre las mejores, la séptima por patrimonio y “la tercera que menos lo ha visto reducirse” solo por detrás de CaixaBank y Unicaja. “No se extinguió el triceratops, sino todos los dinosaurios”, fue lo único que llegó a admitir para ilustrar el desmoronamiento del sector de cajas, cuya conversión en bancos atribuyó en un 99,99% a los cambios regulatorios. Otras cajas, dijo, han quebrado, laminando su obra social (es el caso de Bankia y las entidades valencianas, por ejemplo), mientras que Navarra, insistió, “es la primera comunidad en obra social por habitante, con 31 euros”.

También recordó que los 27.000 accionistas y los más de 4.700 preferentistas navarros han ganado dinero y se escudó, como otras veces, en la segunda recesión para explicar el hundimiento de Banca Cívica, creada en 2010, cotizada en 2011 y absorbida por CaixaBank en 2012 después de que los decretos de De Guindos hiciera imposible su continuidad. “Hubiésemos tenido que captar dinero por valor de otra Banca Cívica. “En 60 días hubo cambios legales que nos obligaban a poner 3.280 millones de euros”. Y ante esa tesitura, CaixaBank, vino a decir era la única alternativa posible, la única capaz de capaz de asumir el coste de la nueva regulación y de respetar los derechos de los preferentistas.

Goñi se defendió en aquellos temas que han sido objeto de las mayores críticas, desde las prejubilaciones hasta la expansión. Cifró el impacto de las primeras en unos 160 millones de euros, si bien achacó la mitad al acuerdo de fusión entre Caja de Ahorros de Navarra y Caja Municipal de 1999. Y respecto a la expansión, empleó el mismo argumento que hace unos días en el Congreso de los Diputados. “Teníamos el 88% de nuestro negocio en Navarra en 2001. Con Caja Asturias, éramos la de mayor concentración. En 2002 y 2003 abríamos menos que el sector, en 2004 en la media y solo a partir de 2005 abrimos más. Después también nos replegamos con mayor rapidez”. Goñi no concretó, sin embargo, cuánto destinó a una expansión que era más ambiciosa -Can pretendía contar con una oficina en cada capital de provincia en 2010-, y que se aceleró precisamente en el momento en que más caro resultaba comprar inmuebles.

mejor elegirQuedaron en el aire otras cuestiones. A la espera de que las preguntas sigan el miércoles, Goñi no explicó suficientemente por qué Caja Navarra no optó por continuar el solitario en 2009, cuando ninguna regulación obligaba todavía a buscar compañeros de viaje y embarcarse en una integración suponía perder en parte el control de la nave. A preguntas de Luis Zarraluqui (UPN) dio a entender que pronto llegaron a la conclusión de que no sería posible mantenerse a flote solos. “La crisis iba a suponer más mora y una reducción de los márgenes. Era mejor elegir que ser elegidos y hubo entidades como Caixa Girona, Caja Guadalajara y Caja Jaén que quedaron arrinconadas”, recordó. “Buscamos entidades que fuesen complementarias”, dijo. El mismo argumento que empleó para defender la unión con Cajasol, capaz de aportar un 60% del resultado de Banca Cívica, pero lastrada por su morosidad disparada.

Goñi sí aludió a un informe de AFI que descartaba que Caja Navarra dispusiera de capacidad para seguir sola y dibujó su gestión poco menos que como la única posible. Se apoyó en los informes de Banco de España, que calificaban a su equipo directivo como competente y sobre todo, defendió su honradez personal y profesional “ante el humo, las insidias y las calumnias” vertidas en los últimos años. Su voz pareció incluso quebrarse a media tarde, tras defender su radical “honradez” y al referirse a la investigación policial a sus cuentas y patrimonios. “Me han investigado a mí, a mi mujer, a mis hijos, a mis padres ya fallecidos, a la familia de mi mujer, a mis hermanos. Y no se ha encontrado nada”.

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