En fin

De aquellas lluvias, estas sequías

por javier arizaleta - Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 09:50h

Tenemos que ir haciéndonoslo mirar esto del tiempo. Esa manía de protestar si llueve, si hace frío o todo lo contrario. Pero lo cierto es que la naturaleza y sus meteoros tiene todavía el poder de llamar nuestra atención hasta el punto de hacerse la protagonista. Las lluvias de esta semana han conseguido desplazar en atención los distintos escándalos políticos. La amenaza de los ríos Urederra, Arga, Ega y Ebro han hecho que los currículos de Cifuentes y compañía o el caso de los Eres de Griñán en Andalucía, suenen demasiado lejos. La sensación de que aquella lluvia incesante no acabaría nunca de caer ponía alerta nuestros instintos y despertaba nuestras alarmas intuyendo que algo podría suceder si no paraba. Pero el agua nos dio una tregua y ahí nos quedamos todos mirando como el torrencial bajaba con mucha intensidad con toda la carga de lodos rumbo a la desembocadura del Ebro allá en el Mediterráneo. Y es este ciclo que alterna sequías pavorosas con precipitaciones colosales, lo que parece que nos espera en el futuro. Cada tormenta puede ser el preámbulo de varios meses sin precipitaciones y tras esta agónica sequía puede que lo que venga sea una tromba de agua de la que dejan surcos en las montañas y anega los valles. En esta ocasión parece que los daños producidos por las inundaciones son pequeños, comparados con otras ocasiones en las que las los altos niveles de agua y la corriente se llevaron motas y avanzaron sobre terrenos productivos. No sabemos todavía a qué tipo de climas extremos nos enfrentaremos en los nuevos tiempos del Cambio climático que todavía no está claro cómo afectará a nuestra Merindad. Si logrará modificarla y en fin también cambiarnos del todo.

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