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Reportaje

Mirando a los ríos

Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 09:50h

la Merindad ha vivido una semana complicada climatológicamente hablando, muy pendiente de la lluvia y sobre todo de los ríos, aunque los daños no han sido tan cuantiosos como se pudo llegar a temer. Los peores momentos se vivieron sin duda entre el miércoles por la tarde y el jueves por la mañana, hasta que las precipitaciones cesaron después de muchas horas y el nivel de los ríos empezó a descender.

En el caso de Estella, el Ega tuvo a la población que reside cerca del río y a quienes regentan comercios en el trayecto muy pendientes durante la noche del miércoles a jueves. Y es que, desde las 3 de la tarde del miércoles y hasta la noche el caudal se fue disparando, hasta llegar a su nivel máximo a las 8 de la mañana del jueves, en 4,08 metros. A partir de ahí empezó a descender poco a poco gracias a que pararon las precipitaciones por la noche, pero en todo caso se quedó muy cerca de los 4,3 metros, nivel en el que el río empieza a asomar por los sumideros de la calle Mayor y alrededores.

“Ya ha pasado lo peor, el pico se ha dado entre las 8 y las 9 de la mañana, y a partir de ahí el nivel ha empezado a bajar poco a poco”, explicaba al mediodía del jueves el jefe de la Policía Municipal, Miguel Ángel Remírez. Como es habitual en estos casos, el sótano de la biblioteca necesitó de una bomba para achicar agua -colocada por la brigada municipal por la mañana, alrededor de las 6.30 horas-, llegando a un máximo de 10 centímetros. “Por suerte no ha habido muchos daños, pero nos hemos quedado cerca”, afirmó Remírez.

El día anterior, los empleados de la biblioteca se encargaron de vaciar el sótano por precaución, lleno de mesas y sillas que suelen utilizarse para charlas, y también de retirar la puerta de madera para evitar su deterioro. El ascensor, que normalmente está situado en el sótano, se trasladó hasta el piso más alto.

Para el mediodía, el nivel del agua en la biblioteca había descendido hasta casi desaparecer, por lo que sus empleados se mostraron tranquilos, pero la bomba no cesó de actuar en todo el día. Por otro lado, el río llegó hasta las piscinas municipales del Agua Salada, cubriendo por completo una parte, y la poza amaneció completamente inundada.

Policía Municipal tuvo que despejar de coches el miércoles el parking de la pasarela del Santo Sepulcro, que se anegó horas más tarde, y también cortó de noche el camino de Valdelobos, anegado. El otro punto algo conflictivo fue en la zona Candelitera, en el camino a Villatuerta.

En otros puntos de la Merindad los problemas fueron más importantes principalmente por el corte de carreteras, como sucedió en Arbeiza a la altura del puente, o en la NA-718, entre Artavia y Améscoa, en este caso motivado por el río Urederra. Debido a ello, el servicio de autobuses de la zona no pudo efectuar su ruta habitual de Larraona a Estella y esto afecto a la movilidad del alumnado y profesorado de los alrededores.

Vivir junto al ríoLos mayores contratiempos en Estella los vivieron las viviendas particulares que dan al Ega: en concreto, los sótanos de calles como La Rúa o Julio Ruiz de Alda. Es el caso de Puy Martínez, vecina de la calle de La Rúa, que tuvo el jueves durante todo el día una bomba en su sótano para achicar el agua, ya que tiene una puerta que da directamente al río.

“No entra mucha cantidad pero genera mucha presión, por lo que se filtra hasta arriba”, explicó. “Puede llegar a estropear, por ejemplo, el marco de la puerta de entrada, que es de madera” . La primera vez que tuvo que defenderse del agua fue en las inundaciones de hace quince años, y en aquel caso no tenía nada con qué combatirlo. “Tuvimos que buscar como pudimos una bomba para sacar el agua”, recuerda Martínez. “Ahora ya sabemos que en cuanto sube el nivel, tenemos que cerrar la puerta”, aseguró.

La vecina reconoció que hoy en día es más fácil tener capacidad de reacción gracias a Internet, las redes sociales y las aplicaciones de los teléfonos móviles, que van informando del nivel de los ríos a tiempo real. “Si en Arquijas o en Baríndano sube, sabemos que va a Estella”, explicó Martínez, que aseguró que durante el año en las casas a los pies del río “se vive muy bien, pero es lo que tiene”, refiriéndose a la situación de esta semana.

las claves

“Vivir junto al río está muy bien pero es lo que tiene”

Vecina de Estella con el sótano inundado

detalles

·Caudal creciente. El nivel del río se disparó desde las 15.00 horas del pasado miércoles, 11 de abril, y no empezó a descender hasta la mañana siguiente.

·Carreteras cortadas. Algunos tramos de carretera se inundaron y tuvieron que ser cortadas: a la altura del puente de Arbeiza o en la NA-718, entre Artavia y Améscoa.

·Estella-Lizarra. Sin mayores incidencias, la ciudad del Ega sufrió inundaciones en el sótano de la biblioteca y de viviendas de calles como La Rúa o Ruiz de Alda.

4,08

Metros.El Ega a su paso por Estella marcó el máximo de nivel el jueves entre las 8.00 y las 9.00.

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