‘Recreando la vida’ de Ollo

Medio valle participa en un documental hecho en auzolan que narra con poesía lo que fue su día a día;en femenino y con el agua como hilo conductor

Mikel Bernués | Unai Beroiz - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Algunos de los vecinos del Valle de Ollo que participaron en el documental, antes de entrar a la proyección en la Filmoteca.

Algunos de los vecinos del Valle de Ollo que participaron en el documental, antes de entrar a la proyección en la Filmoteca. (UNAI BEROIZ)

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Algunos de los vecinos del Valle de Ollo que participaron en el documental, antes de entrar a la proyección en la Filmoteca.

“Me quedo con la colaboración, ese inmenso auzolan en que se convirtió el valle en el verano de 2017 ”

pamplona- 45 actores y actrices, seis testimonios de mujeres mayores, alrededor de 30 auxiliares de producción, seis responsables de vestuario con sus siete ayudantes, otros tantos transportistas, media docena de personas encargadas del catering y la docena entera para el acondicionamiento de exteriores. Los créditos de Recreando la Vida abultan lo suyo teniendo en cuenta que los habitantes del valle protagonista apenas llegan a los 400.

“Yo me quedo con vuestra colaboración, con ese inmenso auzolan en que se convirtió el valle en el verano de 2017”, decía el pasado jueves Elur Ulibarrena, promotora del proyecto (asociación de mujeres Edabe) en la presentación del documental en la Filmoteca Navarra. “Ni con actores profesionales”, añadió la directora Helena Bengoetxea, encantada con “ese proceso comunitario para elaborar la película”. Como era de esperar, el Valle de Ollo acudió en masa a la cita. Faltaban butacas. Las posaderas que no encontraron dónde situarse tendrán otra oportunidad el 3 de mayo, de nuevo en la Filmoteca.

“En Recreando la vida podemos ver al detalle instantes cotidianos de las mujeres de hace un siglo y su relación con el medio ambiente, pero sobre todo podemos sentir una agradable nostalgia poética de una época que fue muy dura e intensa pero que tiene mucho que contar a las vidas ajetreadas y ‘quejicas’ de ahora”, dice por su parte el director de Mentecolmena Aitor Ortiz, productor, responsable de la dirección de fotografía, música o sonido. Y dueño de esos aparatitos a control remoto que sobrevolaron el valle con cámaras acopladas bajo sus hélices para retratar desde las alturas sus aguas, la salera, sus pastos...

la fuerza del auzolan“Es la base de este proyecto. Teníamos la opción de gastarnos un pastizal y hacer un documental de arriba abajo. Pero hemos preferido hacerlo de abajo arriba y que la gente participe. Requiere mayor esfuerzo, pero la gente se queda más contenta, se siente parte de esto. Y siendo pocos vecinos, esa sensación todavía es mayor”, comenta Ulibarrena. “Lógicamente, esto tampoco hubiera podido salir adelante sin la ayuda de Príncipe de Viana, del Ayuntamiento del Valle de Ollo, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona... pero es ese trabajo en Auzolan lo que enriquece el proyecto y lo hace diferente”, concreta.

El esfuerzo del valle por recuperar su patrimonio inmaterial -y también el material- tiene su reflejo en un documental hecho con mimo. La higiene personal, la elaboración del pan (“¡Y qué pan!” recuerda la voz en off de una veterana del valle), el trabajo a limpia palada en la salera, la elaboración del jabón, el cuidado del ganado, la colada en el lavadero o con las rodillas hincadas a orillas del río... y los baños lúdicos en sus aguas. “¡Menudas juergas teníamos en el río!”, comenta de nuevo una voz en off. Todo recreado por los vecinos de hoy en día, disfrazados para la ocasión, camuflados sus tatuajes y elementos propios de un siglo XXI del que había que escapar.

“No solo es un trabajo audiovisual, es el esfuerzo colectivo de todo un valle por conocer y dar a conocer su patrimonio. Con la excusa se ha podido restaurar el lavadero de Ilzarbe, limpiar en parte las saleras de Arteta y poner en conocimiento de los más jóvenes rincones preciosos del valle. Por eso es muy importante la participación de las personas de los valles y pueblos en este tipo de proyectos. Los mayores cuentan como vivían y la gente joven les rinde homenaje en forma de recreación. Sencillo y complicado a la vez”, dice Ortiz.

perspectiva de géneroEl agua está siempre presente en el documental. “Es vital en todas partes, pero en el valle de Ollo nace el agua que bebemos en Pamplona;más vital todavía. Estaba a huevo para que fuera nuestro hilo conductor”, detalla Ulibarrena. El líquido elemento comparte protagonismo con las mujeres del valle, un “empeño personal” de Ulibarrena. “En los relatos que normalmente se cuentan no encuentras esas historias de mujeres. La higiene, sus labores diarias, el cuidado del hogar... No tiene mucho glamour, pero alguien tenía que contarlo. Y la gente se siente identificada, es la rutina de todos los días. Por eso elegimos a Helena, para contarlo de una manera especial por su sensibilidad hacia los temas de género”, relata. “No es que tenga una sensibilidad especial. Es que no puedo hacerlo de otra manera, es inevitable”, le rebate Helena, que se confiesa “un poco hasta la seta de ver a hombres diciéndome cómo viven y piensan las mujeres... pues no”.

“Nosotras hemos vivido bastante bien. Pasa la vida, unos años a gusto, y ya está”, dice una voz en off como broche final a la cinta.