Un lugar para quedarse

la biblioteca de barañáin recibe el nombre de la escritora maría luisa elío, exiliada republicana con su infancia ligada a la localidad

Un reportaje de Mikel Bernués. Fotografías Mikel Saiz - Viernes, 20 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La imagen de María Luisa Elío Bernal preside la entrada de la biblioteca pública de Barañáin, que desde ayer lleva su nombre.

La imagen de María Luisa Elío Bernal preside la entrada de la biblioteca pública de Barañáin, que desde ayer lleva su nombre. (MIKEL SAIZ)

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La imagen de María Luisa Elío Bernal preside la entrada de la biblioteca pública de Barañáin, que desde ayer lleva su nombre.

“El recuerdo de Barañáin es imborrable, maravilloso, nostálgico”. La frase, impresa en el marcapáginas que regalaban ayer en la biblioteca pública de Barañáin, resume el sentir de María Luisa Elío (Pamplona, 1926/México 2009) por el pueblo que conoció en su infancia y al que no regresó hasta 1970... para marcharse de nuevo. Una escritora y actriz, enmarcada dentro del mundo de las personas exiliadas republicanas de México, cuyo nombre volvió ayer a Barañáin. Esta vez para quedarse.

“A partir de ahora, el nombre de María Luisa Elío Bernal estará asociado para siempre con Barañáin y la cultura. Dos elementos muy importantes en la apasionante y a la vez dura vida de esta mujer”, expresó la alcaldesa Oihaneder Indakoetxea en el acto de inauguración de la renombrada biblioteca, un homenaje a su figura y a su memoria. La primera edil quiso felicitar “al área de Cultura y a la plantilla de la Biblioteca por esta iniciativa” y leyó una cita de Gabriel García Márquez, quien precisamente dedicó a Elío y su marido Jomí García Ascot sus Cien años de soledad. “Con el tiempo todo pasa. He visto, con algo de paciencia, a lo inolvidable volverse olvido, y lo imprescindible sobrar”, leyó la primera edil.

“Por medio de este acto, consigamos que aquellas vivencias por las que tuvo que pasar María Luisa Elío Bernal, no se vuelvan olvido: guerra, represión, huida, exilio... pero sobre todo su pasión por las letras, el teatro, cine... se conviertan en vivo testimonio para las próximas generaciones como estímulo para sentir y amar la cultura”, finalizó Indakoetxea.

A la cita acudieron alrededor de 50 vecinos que pudieron escuchar, en boca de Belén Otxotorena y Aurora Moneo, algunos textos de la autora en los que Barañáin estaba siempre presente.

“regresar es irse”Su biógrafo Eduardo Mateo Gambarte, que impartió una conferencia al respecto en el marco de esa inauguración, contaba ayer que a María Luisa y sus hermanas Cecilia y Carmentxu “recordarles Barañáin era ponerse a llorar como locas, porque se lo pasaban de cine”.

Gran parte de las tierras de Barañáin eran de su familia. Y a ellas se asomaba con frecuencia María Luisa. Pasaba las tardes, jugaba en la era, se subía a trilla, iba a fiestas y a misa mayor... Una infancia perdida que dejó “un agujero que pudo siempre más que la realidad. Estaba siempre negando el presente y viviendo de pasado”, explicó Mateo.

Su libro autobiográfico Tiempo de llorar cuenta su regreso a este lugar en 1970, “y habla sobre la imposibilidad del retorno. Hay una frase en la que dice que ‘regresar es irse’. Cuando volvió ni ella reconocía Pamplona ni Pamplona la reconocía a ella”, detalló Mateo. Y añadió que, así como el libro sobre el regreso del exiliado hispano francés Michel del Castillo Tanguy es “de lectura obligatoria en bachillerato en Francia, probablemente allí Tiempo de Llorar también lo sería”. “Este no es un homenaje porque sí, porque no tenemos otra. María Luisa se lo merece”, finalizó.