Editorial de diario de noticias

Desmontando el viejo régimen

La ley de Transparencia y la Oficina Anticorrupción, más la reciente ley de Contratos Públicos, forman un nuevo corpus legal de control democrático para desterrar el clientelismo y la imposición de los intereses particulares sobre el bien común

Viernes, 11 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

la aprobación ayer en el Parlamento de Navarra de las nuevas leyes forales de Transparencia y de la Oficina Anticorrupción, más la reciente luz verde a la nueva normativa de Contratos Públicos, conforman un nuevo corpus legal que acentúa el control democrático y la transparencia sobre las acciones de las administraciones navarras, garantiza los derechos de los ciudadanos en sus relaciones con esas mismas administraciones y blinda la igualdad de oportunidades, la libre concurrencia y los derechos laborales en la contratación y/o prestación de servicios públicos. Las tres normativas en conjunto eran uno de los compromisos básicos del Acuerdo Programático del cambio político y social y conforman un nuevo marco jurídico que tiene como objetivo fundamental el destierro de las malas prácticas del tráfico de influencias, el amiguismo y el clientelismo. Es decir, un paso político y legislativo más para seguir desmontando los entresijos del viejo régimen anterior y consolidar un modelo político fundamentado en bases exclusivamente limpias y democráticas. Que UPN y PP se abstuvieran en el Pleno de la Cámara en la ley que regula la Oficina Anticorrupción -el PSN apoyó ambas iniciativas-, con el peregrino argumento de que debería ser un ente destinado únicamente a la prevención de esa lacra, pero no a las investigación de las prácticas que se derivan de la misma es un voto sintomático del alcance de los cambios que se incluyen. Más aún en el caso del PP -que en este ámbito arrastra, le guste o no, también a UPN por su alianza política y electoral-, un partido perseguido por una larga sombra social y judicial en la que la corrupción sistemática de sus dirigentes y cargos públicos es una realidad irrebatible. Poco a poco, el Gobierno de Barkos y los partidos que le sustentan siguen adelante con su compromiso de cambiar las malas costumbres que anidaran en la política navarra y las administraciones públicas durante las largas décadas de poder de UPN-PP, en muchos casos con el apoyo directo del PSN. Esas malas prácticas de clientelismo, enchufismo y amiguismo derivaron en muchas ocasiones en un inmenso fiasco económico y presupuestario para las arcas forales que acabaron en 2015 con los cajones vacíos y un déficit y una deuda galopantes. El objetivo de este bloque de leyes es precisamente poner en marcha medidas legales preventivas y de control para impedir que en el futuro los intereses particulares campen a sus anchas a costa de los intereses generales y del bien común de los navarros y navarras.

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