Mesa de Redacción

De las expectativas a las reticencias

Por Joseba Santamaria - Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

¿Y ahora qué? Asistiremos a una serial de capítulos en los que los cuchillos volarán por el PP hasta que se decida el nombre de quién sucederá a Rajoy. El gallego Núñez Feijóo parece el mejor situado, pero las batallas internas son imprevisibles. La reaparición de Aznar es sólo el numerito previo que da comienzo al espectáculo. No le veo ya con posibles en el PP tras la época Rajoy. Quizá sea un flotador para intentar rescatar a un Rivera en declive y poco más. Habrá que esperar también para ver cómo se reubica en el futuro PP la UPN de Esparza, ahora pillado con el pie cambiado no sólo en Navarra, sino también en Madrid. Y veremos en qué aterriza el nuevo Gobierno de Sánchez. Hacia dónde se dirigen las primeras decisiones y cuáles son sus prioridades reales más allá del ruido de los nombramientos y de la excitación política que ha seguido al triunfo en la moción de censura. Parece que hay un poco de todo en el nuevo Gobierno con mayoría de mujeres en las carteras claves, nombres para contentar al PSOE y afianzar el poder de Sánchez sin perder de vista al sector más jacobino del socialismo y al mismo tiempo abrir puertas hacia Catalunya. Pero hay ministerios, al margen del historial de Borrell, que ya generan dudas. En Economía, una representante de la burocracia de Bruselas defensora de las políticas de recortes y austeridad que han devaluado el Estado de Bienestar de la UE. Y en Hacienda, una exconsejera del Gobierno de Susana Díaz en Andalucía que ha dejado claras sus posiciones antiforalistas. Del ministro de Interior sólo cabía esperar que rompiera la tradición y no hicierabueno a su antecesor en el Ministerio de la Porra. Pero, pese al infumable Zoido como antecesor, con Marlaska -lleva cuatro años bailando el agua al PP de Rajoy y su historial anterior en la Audiencia Nacional- no está claro. Tiempo de espera hasta ver qué mensajes de Sánchez se convierten en hechos y qué hechos desdicen sus mensajes. Del resultado de esta ecuación dependerá que sea un Gobierno duradero, que vistos los nombres parece el objetivo -tiene año y medio por delante-, o que naufrague antes de tiempo.