Adiós a Miguel Vergara en Olazti

Sus restos fueron exhumados en 2017 en la sima de Otsaportillo, donde se han hallado 11 personas

Un reportaje de N. Mazkiaran Zelaia - Domingo, 1 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Familiares de Miguel Vergara Bereau y respresentantes del Gobierno de Navarra junto al nicho donde reposan los restos.

Familiares de Miguel Vergara Bereau y respresentantes del Gobierno de Navarra junto al nicho donde reposan los restos.

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Familiares de Miguel Vergara Bereau y respresentantes del Gobierno de Navarra junto al nicho donde reposan los restos.En el homenaje de ayer no faltó un aurresku de honor.

En agosto se cumplirán 82 años del asesinato de Miguel Vergara Bereau, vecino de Olazti pero natural de Arantza, que fue arrojado a la sima de Otsaportillo el 28 de agosto de 1936. Sus restos volvieron ayer a su pueblo de acogida, en cuyo cementerio descansan en un nicho que también es memoria y homenaje a los asesinados a consecuencia del golpe militar de 1936, tal y como se leía en la placa sobre una imagen de esta sima que simboliza la barbarie que trajo consigo el alzamiento fascista.

“Hoy en este acto, además de dar una digna sepultura a sus restos, queremos aportar recuerdo, reconocimiento y reparación moral. Pero no podemos olvidar que quedan otras 14 personas por aparecer”, recordó el alcalde Olazti, Mikel Azkargorta. Y es que el alzamiento fascista dejó en esta localidad 17 muertos. Cinco más murieron en el frente y al menos 27 fueron hechos prisioneros y algunos obligados a trabajar en campos de internamiento, según recogió Olazti Memoria Taldea.

El cadáver de Domingo Bados no hubo que buscarlo, abandonado junto a la carretera en Altsasu. Ocho décadas después se exhumaron los restos de Melitón Aguirre en Otsaportillo y en una segunda exhumación realizada en noviembre de 2017 los de Miguel Vergara, tal y como recordó Lourdes Errazti, de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. “Podemos decir que en la sima de Otsaportillo había restos de al menos 11 personas, de las que se han identificado ocho”. Al respecto, recordó que fue necesario sacar el material que se arrojó a la sima, quedando al descubierto dos individuos casi completos. El otro era Víctor Urquijo.

Las otras cuatro personas identificadas gracias al banco de ADN puesto en marcha por el Gobierno de Navarra fueron Francisco San Román, de Urdiain;los hermanos Domingo y Francisco San Román, de Ziordia, y José Úbeda, de Altsasu. Así, quedan aún los restos de tres personas por identificar. Por ello, Errazti destacó la importancia de encontrar familiares para cotejar el ADN.

El homenaje fue en el Parque de la Memoria donde no faltó un aurresku en su honor para después acudir al cementerio. Alli fue despedido con un emotivo responso en el que participó el coro parroquial.

“Con este acto se cierra una etapa en la que las familias han tenido que esperar a la respuesta institucional que finalmente ha llegado”, señaló Álvaro Baraibar, director general de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno de Navarra. “Hoy es un día en el que nuestro trabajo y esfuerzo tiene sentido”.

Nacido en 1906 en el caserío Atanborda de Arantza en el seno de una familia numerosa de 12 hermanos, Miguel Vergara llegó a Olazti con 18 años. Antes lo habían hecho sus hermanas Patrocinio y Asunción que trabajaban como doncellas en la casa de los Echávarri, familia que poseía una serrería, la principal empresa junto con Cementos Portland. Lo cierto es que Olazti era una localidad pionera en Navarra en la industrialización, un pueblo con mucho trabajo que llevó consigo el trasiego de gentes e ideas. Miguel Vergara era de la UGT, al igual que su hermano Serapio, que fue concejal del Ayuntamiento y pudo escapar a Francia.

Si bien su defunción se inscribe en el registro civil de Olazti el 20 de febrero de 1941 y en el mismo se cita que “falleció en término municipal de Yerri el día 28 de agosto de 1936 a consecuencia del movimiento nacional y se cita además que esta inscripción se practica en virtud del Auto del Juez de Instrucción del Partido de fecha de 18 de febrero de 1941, como recordó el alcalde. No obstante, siempre se creyó que sus restos estaban en Otsaportillo, como así ha sido.

MIEDO Y SILENCIO “De aquello no se hablaba nada. Había miedo”, recordaba ayer su sobrino Miguel Vergara, que continúa viviendo en el caserío familiar en Arantza, localidad de la que llegó una nutrida representación familiar además de dos concejales, Juan Miguel Almandoz y Juan Mari González. “Me pusieron el nombre de mi tío a petición de mi abuela”. Otro de sus sobrinos, Alberto Vergara, de Olazti, rememoró que el último recuerdo de su padre antes de morir fue para su hermano. “Ahora ya sabemos dónde está”, señaló, al tiempo que agradeció el trabajo realizado por Olazti Memoria Taldea, el Ayuntamiento de Olazti, el Gobierno de Navarra y especialmente la labor del forense Paco Etxeberria y su mujer, Lourdes Errazti, de Aranzadi.