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Feria del Toro y ferias de Navarra | Iván Fandiño, ‘in memorian’

Iván Fandiño en Navarra, un tío de culto

Toreó en Navarra 25 veces: 10 corridas en Pamplona, otras 14 en otras 6 localidades y un festival en Cascante
Cuajó una gran faena en su última aparición (20/8/2016) en Tafalla

Manuel Sagüés - Jueves, 5 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Fandiño y ‘Sevillano’, mejor y última actuación del torero en Navarra: Tafalla, 20 de agosto de 2016.

Fandiño y ‘Sevillano’, mejor y última actuación del torero en Navarra: Tafalla, 20 de agosto de 2016. (Foto: I. Porto)

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Fandiño y ‘Sevillano’, mejor y última actuación del torero en Navarra: Tafalla, 20 de agosto de 2016.

PAMPLONA- Iván Fandiño toreó 25 veces en Navarra, diez de ellas en Pamplona, donde sumó el mismo número de orejas, firmando una de las mejores medias de trofeos obtenidas en la Feria del Toro. Logró salir a hombros tres veces por la Puerta Grande del Encierro: 2012 (corrida de El Pilar), 2013 (Fuente Ymbro) y 2014 (Victoriano del Río) tras cuajar a toros muy bravos, como aquel Español, victoriano de su tercera tarde de gloria. Como peaje de “tabaco” y hule soportó estoicamente dos durísimas cogidas: 2013 (Torrestrella) y 2015 (Fuente Ymbro).

El 10 de julio de 2016 Fandiño toreó por última vez en Pamplona. Fue una corrida mala ya tacada de peso y hechuras de Pedraza de Yeltes. La faena a Tontillo, de 625 kilos, la brindó al cielo en recuerdo de Víctor Barrio, muerto el día anterior en Teruel. Trescientos cuarenta días después, el 16 de junio de 2017, Fandiño viajó al cielo de los dioses de la tauromaquia, donde el segoviano Barrio le esperó a pie de la puerta principal para agradecérselo e invitarle a compartir el quite de la inmortalidad de los elegidos.

Retrocediendo en el tiempo, un lance terrenal en forma de una portagayola de pie, con firmeza y con el capote en la espalda frente al toro Cazador, de Fuente Ymbro, el 11 de julio de 2011, terminó de refrendar para Fandiño el título de toreo distinto, de épica, de figura independiente;diestro sin coronas ni papeles cuché ni claveles ni colegas interesados ni imposiciones… así, tampoco ocupó trono alguno en el coto blindado de muchos de los mandones de la fiesta.

Los comienzos en SangüesaDe sus comienzos se guardan dos buenas sensaciones: una, sobre la dureza de encontrar oportunidades y otra, de su capacidad profesional. Después de tomar la alternativa en Bilbao en 2005, Fandiño comprobó que las empresas escuchaban pero no atendían al eco de sus buenas prestaciones. Hubo una plaza navarra que sí confió en él desde el principio y a la que el torero alabó siempre con cariño y agradecimiento: la de Sangüesa. Nunca faltó, haciendo un guiño al lema La que nunca faltóde la ciudad, entre 2006, año en el que debutó en Sangüesa y Navarra, y 2010. En 2009 cosechó un gran triunfo (tres orejas) con una buena corrida de Adolfo Martín. Este maridaje de modestos, Fandiño y la plaza zangozarra, lo recordó el torero en la magnífica charla que protagonizó en el Club Taurino de Pamplona el 19 de enero de 2012.

El que escribe captó su capacidad técnica y la profundidad del toreo de forma especial durante un festival celebrado en Cascante el 21 de septiembre de 2008. Me hizo pensar que estaba ante un torero que iba a llegar muy lejos. Así fue poco después.

En otras plazas navarras El 26 de julio de 2014, toreó por última vez en Tudela. En el precioso patio de caballos de la Chata de Griseras, Iván Fandiño ya había encontrado su rincón preferido para aislarse de todo. Lidió una corrida de toros de Cayetano Muñoz formando terna con El Fandi y Salvador Vega. No pudo repetir el triunfo de 2012, cuando debutó y cortó una oreja a un toro de Santiago Domecq, ni el de 2013, cuando cuajó dos profundas y sobresalientes faenas y obtuvo tres trofeos de dos bravos astados de la divisa Toros de El Torero. Mas sí dejó en lo personal un gesto inspirador de torero comprometido y de persona cabal.

Además de Sangüesa, Pamplona, Cascante y Tudela, otras tres ciudades han sido importantes en la trayectoria de Fandiño: Corella, Estella y Tafalla. Y, también, la villa Fitero.

En su debut y única corrida en Corella (25/9/2011) no pasó nada relevante por el mal juego de una fea corrida de Sepúlveda de Yeltes. Compartió lidia con Alberto Álvarez y Juan José Padilla;pocos días después el jerezano sufrió en Zaragoza la terrible cogida que le hizo perder un ojo.

En el coso de la avenida de Yerri de la vieja Lizarra toreó y triunfó tres veces. En su debut del 1 de agosto de 2010 cortó sendas orejas a un toro de Aráuz de Robles y a otro de Cebada Gago. El 3 de agosto de 2013 cortó tres orejas a una corrida de Juan Manuel Criado. Y 2 de agosto 2014 obtuvo las dos orejas de su primer toro del hierro de José Luis Pereda, saliendo a hombros por tercera vez, en esta ocasión acompañado de Juan José Padilla y Francisco Marco.

corrida en solitario en Las Ventas En la entrega de trofeos al triunfador de la feria de Estella de 2014 Fandiño llegó al siempre comprometido y generoso Asador Astarriaga con la decisión recién salida del horno de torear en la temporada siguiente en Madrid una corrida completa con seis toros de otras tantas ganaderías consideradas como duras. Le hablé al torero sobre lo grueso del compromiso, pero él pareció estar seguro de lo que iba a hacer.

Llegó el 30 de marzo de 2015 y el órdago se convirtió en el mayor varapalo de su carrera: Lo perdió y recibió algunas protestas. En realidad, no fue un fracaso tan grande: en primer lugar, se agotaron las entradas y, en segundo, las condiciones de los toros no fueron las mejores. Mas, en el aspecto psicológico, la comunión de Madrid y Fandiño fue atravesada por una brecha de consideración y lo psicológico pesó más de lo esperado.

La crítica al torero y al hombre llegó a ser incalificable. Es importante indicar que la verdad más íntima de Fandiño, la dureza y la soledad del torero humillado y perdido tras la encerrona, ha quedado perfectamente reflejada en una carta que apareció meses después de su fallecimiento;su mujer la encontró en un bolsillo de su maleta más personal.

Fandiño luchó desde la mitad de la temporada de 2015 por reciclar los viejos sueños conseguidos y, en parte, perdidos, por la ilusión de volver a la lucha y recuperar el crédito. Todos los buenos aficionados sabían que era muy difícil que se diera por vencido y claudicara. Su boda y el nacimiento de su hija no sumaron en el plato de la comodidad;al contrario, la balanza le volvió a indicar el camino del honor, ese que de raíz levanta el mentón y yergue la bragueta.

2016, últimos compromisos La historia de Fandiño y Navarra continuó con varios pasajes importantes en 2016. El 13 de marzo disfrutó del privilegio de abrir la temporada de Navarra, debutando en la asolerada plaza de Fitero, donde, sin cortar orejas, estuvo bien con toros de Apolinar Soriano. La decepción del año en territorio foral vino por la mala contratación para San Fermín. Sólo se anunció una tarde y ante la muy poco propicia corrida de Pedraza de Yeltes. Debería haber pesado más el que Fandiño fuera uno de los tres mejores toreros en Pamplona durante el último lustro. Y para la Feria del Toro de 2017 no estuvo contratado, por lo que su muerte tan cercana al ciclo pamplonés, resultó todavía más difícil de digerir.

Sin embargo, este 2016, último año en Navarra, permitió que Fandiño escribiera un memorable final. El 20 de agosto, en el festejo de cierre de la feria de Tafalla, entró en el cartel en sustitución de Agustín de Espartinas. Jesús Macua, empresario del coso tafallés, aceptó el superior caché que le exigió su apoderado, Néstor García, y acertó. La corrida resultó, como lo apunta el propio Néstor en su libro Mañana seré libre, determinante en la recuperación moral del torero. Fandiño no cortó ninguna oreja ni a su primer toro de Aristráin, hierro titular, ni a Sevillano, sobrero de Garzón;pero a este último le cuajó la mejor faena de la temporada y, posiblemente, de muchos años en Navarra. Faenón de templanza y encaje colosal, fusionada hasta el clímax con los sones de un inmenso Churumbelerías de la Banda de Música La Tafallesa. ¿Existe otra disciplina cultural en el mundo que consiga tanta conjunción? Fandiño tuvo que utilizar los estoques varias veces a pesar de su recta actitud;a pesar de su fallo a espadas, fue obligado a corresponder con saludos la ligera petición de oreja y a una gran ovación del público.

Al finalizar esa función de Tafalla, y todavía entrebarreras, Fandiño me apeló al vulgar comentario de “qué pena de espada” lo siguiente: “sí, una pena, pero me llevo una cosa mejor que un triunfo, como es el encontrarme otra vez conmigo mismo y volver a sentirme toreando, como soy, como antes”. Lo dijo mirándome;en sus ojos leí la alegría de un hombre que se sentía nuevamente libre. Por si no fuera poco el reconocer esas sensaciones en directo y a pie de plaza, volvió a decir lo mismo en la propia Tafalla tres meses después. Tuvo que regresar a la ciudad el 12 de noviembre de ese 2016 para recoger el premio de triunfador de la feria que concede el Club Taurino Tafallés, a pesar de no haber cortado ninguna oreja. Y, durante el acto, volvió a desgranar los intensos sentimientos que vivió al acoplarse de aquélla y memorable manera a ese Sevillano de Garzón. Ese mismo día otoñal, por la mañana, Fandiño, sin saberlo nadie, había dejado la rúbrica definitiva a su larga e intensa trayectoria en Navarra toreando varias reses con gran clase en la finca de Olite donde se nutre la materia prima del hierro Hermanas Azcona.