La educación no es una ‘maría’

Por Josu Reparaz Leiza - Jueves, 5 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Hoy más que nunca es necesario aprender a relacionar diálogo con respeto al otro. La tarea exige a las instituciones y a los ciudadanos y ciudadanas un esfuerzo profundo.

El diálogo es la forma más limpia, grata, y humana de relacionarse con los demás. Hemos de crear la preferencia por este método de comunicación desde la infancia, momento en el que se fijan muchos de los esquemas y hábitos de comportamiento. Las dificultades de relación, la falta de implicación en la vida propia y ajena nos llevan a un penoso estado de inacción. La generosidad y el poder creativo de la comunicación humana resultan necesarias para una sana convivencia y para el desarrollo armónico de las personas.

La cerrazón es ignorancia, un estado inmóvil. Diálogo es acción. El trabajo en equipo, las experiencias compartidas y el reconocimiento del esfuerzo supone cambiar la actitud violenta por una dialogante mucho más satisfactoria para todos y todas.

Precisamente estas líneas quieren ser un gesto de apoyo al Departamento de Educación. Consciente de que habrá muchas cosas que mejorar, creo de justicia publicar esta nota favorable al quehacer de la consejera y su equipo de dirección. A mi modesto entender, tanto la interlocución, comunicación y organización de cauces de resolución de problemas fluyen en su departamento, razonablemente bien.

Considero que están siendo años de esfuerzo provechoso, de renovación e ilusión para la educación navarra: de fomento de innovación pedagógica con programas destinados a erradicar lacras como la desigualdad, a mejorar la convivencia, a fomentar el multilingüismo, de reversión de recortes de tiempos de crisis... a pesar de la frenética actividad de la oposición denunciando la acción de los monstruosos gigantes nacionalistas, donde solamente hay molinos, que giran movidos por un viento nuevo.

A pesar de que la apuesta firme del Gobierno es la de la escuela pública, tal como indica la Cámara de Comptos en su reciente informe: “La enseñanza no universitaria es un pilar fundamental que marcará el futuro educativo de los ciudadanos de Navarra;para ello, existen en Navarra centros públicos y privados (concertados principalmente). Esta Cámara opina que los conciertos educativos son un elemento fundamental de la enseñanza no universitaria pues permiten asegurar la prestación del servicio de educación en Navarra, teniendo en cuenta que el 40 por ciento del alumnado acude a este tipo de centros”. También en este sentido el Departamento de Educación ha alcanzado amplios acuerdos con los titulares y sindicatos de esta red, articulado herramientas de control del dinero público que reciben.

Más allá de quienes encuentran en la demagogia la oportunidad de mejorar posiciones, se necesitan personas dispuestas a formular criterios trabajando en común en el Parlamento y demás instituciones para que lo decisivo, lo fundamental de la educación quede fuera de esas luchas, de esos encendidos discursos, que solo son palabras, por muy gruesas y sonoras que sean.

Frente al barullo y la palabrería se levantan los hechos, los hechos concretos, prácticos, reales;los que hay que cambiar, también los que hay que producir. Existen problemas importantes que resolver y cuestiones vitales para poner en claro.

Afortunadamente a María Solana le iluminan la lucidez y la serenidad, permítanme que me tome el costoso lujo de la sinceridad, para oponer mi opinión a la de quienes quieren imponer la confusión y el ruido de una forma tan cruda, como injusta.

La educación es tarea importante, de largo recorrido, no podemos perder más tiempo con tácticas cortoplacistas, con bureos preelectorales y con declaraciones histéricas. Nos jugamos el futuro de cuantos se están formando en los diversos modelos educativos.El autor es director de la Federación Navarra de Ikastolas

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