Javier Ciga se marcha de Baztan

El cierre del museo etnográfico obliga el retiro de la obra del pintor que mejor representa el sentimiento y la personalidad vasca de navarra

Un reportaje de Lander Santamaría / Fotografía Juan Mari Ondikol - Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Los operarios descuelgan el cuadro de Eulalia Ariztia (1917), la esposa de Javier Ciga, cuyo autorretrato espera en el suelo a que sea desalojado.

Los operarios descuelgan el cuadro de Eulalia Ariztia (1917), la esposa de Javier Ciga, cuyo autorretrato espera en el suelo a que sea desalojado. (Ondikol)

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Los operarios descuelgan el cuadro de Eulalia Ariztia (1917), la esposa de Javier Ciga, cuyo autorretrato espera en el suelo a que sea desalojado.La puerta del museo muestra el cartel de “cerrado”.

L a obra de Javier Ciga Echandi que se hallaba en el Museo Etnográfico Jorge Oteiza de Elizondo-Baztan ha sido retirada y trasladada de nuevo a Pamplona, desde donde llegó gracias a la cesión que la familia y la fundación del pintor decidieron con objeto de enriquecer la dotación cultural de la instalación y con motivo de la estrecha relación que siempre mantuvo con el Valle de Baztan. Las pinturas de Ciga fueron descolgadas de su emplazamiento tras producirse la clausura definitiva del museo al caducar el convenio temporal establecido entre la propiedad del edificio y el Ayuntamiento de Baztan y no prosperar las gestiones para renovarlo, lo que conduce irremediablemente al desalojo.

El traslado por manifiesto deterioro del llamado Menhir de Soalar, por fortuna rescatado de su estado surrealista (se había convertido en poste de sujeción de una red de baloncesto) y asentado en el jardín posterior del museo, fue el fatídico chupinazo de advertencia del final lastimoso al que se ha llegado. En la memoria, la presencia documentada del capuchino Francisco Ondarra (Aita Patxi), del párroco de Elizondo Miguel Alberro, que fallecidos han tenido la suerte de no asistir al desastre, junto a Josu Cabodevilla e Itziar Zabalza, autores desde el museo del Catálogo megalítico del Valle de Baztan, de Ana Mari Marín y otros que se implicaron en la aventura.

olvidado“Impotencia absoluta, el que mejor (Javier Ciga) interpretó el alma y el sentimiento de Navarra, vuelve trágicamente a ser invisibilizado”, comentó un apesadumbrado Pello Fernández, Tellagorri por el solar familiar de Elizondo y presidente de la Fundación Ciga, al presenciar la retirada de la obra del pintor del museo baztandarra. Toda la obra cedida, en gestiones que llevó a cabo con el también fallecido concejal Martín Garde y que representaba un recorrido parcial pero muy expresivo de las distintas etapas vitales y artísticas del autor de Un viático en Baztan (1916) y El mercado de Elizondo, que pintó en 1914, han vuelto a salir del Baztan y sin un destino conocido y merecido.

Laobra de Javier Ciga llegó en 2008 al Museo de Baztan, ubicado en un emblemático inmueble, Puriosenea, cedido en 2001 por la familia Iturria Reparaz y abierto al público en 2003. La segunda planta acogió la monográfica de Ciga Echandi, 60 obras itinerario de su biografía y su pintura, repartida también ilustrando los usos y costumbres de una sociedad ya periclitada. Volverá la obra de Javier Ciga en unos días al Señorío de Bertiz pero a pasar el verano como tantas veces hizo con Eulalia Ariztia, a la casa Etxenikea de su familia, ¿pero y luego?. Las críticas a los responsables de Cultura del Gobierno de Navarra se han escuchado y leído con dureza en estas fechas, a falta de que se pronuncie una decisión definitiva, un olvido al genial artista que se prolonga más que demasiado en el tiempo.

reclamacionesEntre tanto las consultas y reclamaciones no se han hecho esperar tras conocerse la clausura de las instalaciones museísticas, de personas que en un momento dado y con un objeto definido cedieron objetos y herramientas o libros para el fondo dotacional. La cuestión de esas devoluciones reclamadas es otro delicado problema a resolver.

El contrato de cesión había caducado, y las diferencias de la propiedad y el Ayuntamiento de Baztan se han revelado insalvables. El alcalde Joseba Otondo dice que la institución “estaba dispuesta a asumir 24.000 euros de deuda contraída por terceros” y a pagar un alquiler mensual, primero por 20 años y luego por 12, ya que necesitaba “garantías de continuidad del proyecto”.

Las negociaciones no llegaron a buen término, y después de salir el Menhir de Soalar los acontecimientos se han precipitado. El pintor Javier Ciga ha sido el siguiente damnificado, errante al menos desde su muerte en 1960, y el “nace un museo” de 2003 acaba de forma dramática.

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