la carta del día

Sufrir la ludopatía

Por Daniela Scorrani Fantín - Jueves, 19 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

no importa mi nombre, soy tu hermana, tu vecina, tu madre o tu amiga, soy la mujer de un ludópata.

Quiero que sepáis cómo me ha cambiado la vida y cómo se sufre casi en silencio esta situación. Recuerdo que fue un sábado como otro cualquiera, era por la tarde y volvía a casa después de comer con mis amigas. Entré por la puerta y en el salón esperaba mi marido para darme la noticia que cambiaría nuestras vidas.

“Soy ludópata”, me dijo. Aquellas palabras detuvieron el tiempo por un instante, ¡se me paró el corazón!, y al parpadear no sentí ni frío ni calor y allí me vi, sentada frente a una persona que no conocía, un hombre que me había estado mintiendo durante meses.

Pasaron por mi mente nuestras últimas discusiones, sus continuos enfados, sus malas contestaciones, sus ausencias… Y ahora sí, todo tenía sentido y nunca fue el trabajo.

Desde ese mismo momento decidimos buscar ayuda y acudimos a la asociación Aralar.

Allí nos sentimos arropados en todo momento, nos recibieron con los brazos abiertos y nos aportaron las herramientas adecuadas para afrontar la enfermedad. Sí, digo bien, digo enfermedad porque detrás de una persona introvertida se puede esconder un serio problema de adicción a los estímulos que ejerce el juego sobre el cerebro.

Hace poco he leído un estudio que decía que en 2015 se jugaron 8.600 millones de euros, un 32% más que el año anterior, y el primer semestre de 2016, 5.400 millones de euros, un 43% más que en el anterior.

España es uno de los países donde más apuestas por internet se hacen, y se habla de entre 10.000 y 30.000 personas afectadas por esta enfermedad. Como dato alarmante, añadir que el 36% de los jugadores son menores. Realmente da qué pensar. Nos bombardean con salas de apuestas en cada manzana de las calles de nuestros barrios, y ver la televisión es imposible sin ver anuncios de casas de apuestas.

He conocido a personas estupendas en mi misma situación y hogares rotos por esta misma adicción, pero tristemente no nos podemos saludar por la calle por la vergüenza de admitir dónde y cómo nos hemos conocido. Vergüenza siento yo al saber que tenemos un gran problema entre nuestras manos y la mitad de la población te da la espalda.

¿Cuántas personas y jóvenes tienen que estar afectados/as en Navarra para que la Administración tome en serio este problema de salud y apoye la labor de atención que desde hace más de 22 años realiza esta asociación?

¿Quiénes se benefician sin una regulación sobre las publicidades del juego? ¿Y quiénes se benefician sobre la no regulación de aperturas de salones de juegos y apuestas deportivas?

¡¡Lo que sí sabemos a ciencia cierta, porque lo vivimos en primera persona, es quiénes somos las personas perjudicadas!!

¿Qué tiene que pasar para que me entiendas? Soy María, Lucía, tu amiga, tu vecina;soy la mujer de un ludópata y yo elijo vivir… ¿Tú que elijes?

En nombre de la Asociación de Ludópatas de Navarra Aralar

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