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POLÉMICA EN LAS FIESTAS

1977: el año que la banda se plantó

Los días 28 y 29 de julio no se celebró la revoltosa al negarse los músicos a tocar por los insultos recibidos.

Un reportaje de Fermín Pérez-Nievas - Lunes, 30 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Salida del encierro en los años 60 desde el antiguo cuartel de Sementales.

Salida del encierro en los años 60 desde el antiguo cuartel de Sementales. (CEDIDA)

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Salida del encierro en los años 60 desde el antiguo cuartel de Sementales.

Pese a la polémica vivida este año durante el concierto de La Raíz, no es el primer año en que no se ha celebrado La Revoltosa. Un enfado de la banda con el público tudelano hizo que los días 28 y 29 de julio de 1977 se negaran a subir al kiosco. Aquel año, en plena Transición, la plaza Vieja, a los pies del alcalde, José Luis Forcada, era un hervidero cuando el primer edil prendió la mecha desde el balcón Consistorial. Los gritos cruzados de “¡Ayuntamiento dimisión, ikurriñas al balcón!”, “¡Fiestas sí, política no!” o “ikuriña, bai, española, ez!” no arredraron al alcalde.

PolémicaLos días fueron pasando sin excesiva polémica hasta la Revoltosa de la noche del 28 de julio. El cierzo y la lluvia, presentes durante buena parte de las fiestas, aparecieron al poco de subir la banda, dirigida por Mariano Hernández, lo que provocó que se suspendiera el acto a las 00.35, cuando apenas se habían tocado unos compases. La indignación del numeroso público se disparó cuando vieron cómo se iban con sus instrumentos a otra parte, sin que el director diera respuesta a las numerosas peticiones. En declaraciones a la prensa Hernández señaló que “nos estuvieron insultando. Se metieron con lo que cobrábamos y han de saber que un músico de primera cobra 1.400 pesetas al mes, es decir, la mitad de lo que cobra un músico de charanga al día. No hubo golpes, pero sí muchos insultos y a un componente de la banda le estropearon el coche aflojándole algunas partes del motor”. Lejos de olvidar el altercado, cuando al día siguiente la banda (dirigida por Alejandro Cambero por la ausencia de Hernández) se presentó para comenzar la Revoltosa los pitidos se hicieron más y más presentes y los gritos de “dimisión” se repitieron una y otra vez. Finalmente, la banda volvió abandonar la plaza de Los Fueros.

En una respuesta improvisada y popular, varios miembros de charangas de peñas subieron con bombos y platillos lo que levantó tantas críticas como aplausos. El 3 de agosto, la Gaceta del Norte señalaba que “lejos de emular al maestro, hicieron competencia a la mayor ridiculez. Un cuadro del peor gusto, del que no pocos se sintieron ofendidos”. Durante dos días consecutivos, por primera vez desde 1951, no se interpretó la Revoltosa y el Ayuntamiento decidió reunirse de urgencia para tratar de solventar esta crisis. El día 30, José Luis Forcada, y los concejales Cuadra y Escribano llamaron a las partes implicadas e incluso requirieron un certificado médico del maestro Hernández que demostrara que padecía una enfermedad que le había impedido dirigir la banda.

El subdirector, Cambero, indignado con la actuación de sus convecinos, se negó a volver a tomar la batuta y dijo que él no era más que “un compañero más”. Después de un largo diálogo entre corporativos y miembros de la banda Cambero dijo que sometía su decisión a la de sus compañeros, quienes al más puro estilo Brave Heart le respondieron, “si tú nos diriges, tocamos”. Semejante prueba de lealtad y compañerismo emocionó a todos. El subdirector, casi con lágrimas en los ojos contestó, “buscar al personal que esta noche tocamos. Me habéis ganado, tengo el corazón demasiado blando”. Las palmas echaron humo. Cuando los músicos y director tomaron asiento y antes de volver a arrancar con los primeros compases, un portavoz de la peña La Teba solicitó el apoyo de Tudela hacia su banda. Los vecinos contestaron con una gran salva de aplausos. Al final de La Revoltosa de ese último día de fiestas de Santa Ana de 1977, llegó la apoteosis, incluso hubo un intento torero de querer pasea a hombros al subdirector de la banda a lo que se opuso. “Si el pueblo está con la banda, la banda está con el pueblo”, clamaron los músicos.

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