PROYECTOS URBANÍSTICOS

Nueva Plaza Vieja

Es uno de los lugares más céntricos de la ciudad, pero también de los menos visitados por su incomodidad. El proyecto de Coscolín busca amabilizar el salón de estar del Casco Viejo

Un reportaje de Fermín Pérez-Nievas | Infografía de Juan Pablo Maset - Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Plano de la futura rehabilitación de la plaza de Coscolín y Plaza Vieja.

Plano de la futura rehabilitación de la plaza de Coscolín y Plaza Vieja.

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Plano de la futura rehabilitación de la plaza de Coscolín y Plaza Vieja.

Con apenas 24 años de edad, pocas obras existen en Tudela que sean más criticadas que la plaza Vieja, en pleno corazón y del casco Antiguo de la capital ribera y donde se encuentran tres edificios tan emblemáticos como el Ayuntamiento, la catedral y el Museo Muñoz Sola. Llena de escalones de piedra, barreras arquitectónicas, sin árboles, un horno en verano y heladora en invierno, intransitable para hombres y mujeres por el desgaste del pavimento, el alcalde de Tudela, Eneko Larrarte se refirió a ella diciendo que “si tiene una virtud es carecer de toda accesibilidad y de toda habitabilidad en todos los momentos del año”.

A raíz de la elaboración de un proyecto para crear y urbanizar una plaza paralela en la zona del Horno de Coscolín (abandonada desde hace más de 20 años con gobiernos de UPN) el tripartito ha puesto la mirada en una posible reforma de este punto neurálgico por el que pasan (aunque traten de evitarlo) todos los turistas que llegan a Tudela.

Tal vez fue la primera plaza, en donde pudo estar algún asentamiento romano, el promontorio entre los dos ríos Mediavilla y Queiles. Luego fue Mezquita, Catedral y la Torre y la Capilla de Santa Ana redujeron su tamaño. A lo largo de su historia, esta plaza fue plaza de toros (hasta que se construyó la plaza de Los Fueros en 1651), pero también se usaba para realizar enterramientos y las ceremonias del Volatín y El Ángel hasta que se trasladaron extramuros a la Casa del Reloj y se tiró el cohete de fiestas hasta 1981. No consiguió su tamaño actual hasta que en 1939 se tiraron varias casas anexas a la Catedral que formaban la calle de La Lechuga, y en su lugar se construyó pegado a la catedral el monumento a los caídos (hoy ya desaparecido).

Si bien hasta los años 90 contaba con arbolado, parterres y algunos aparcamientos, no fue hasta 1992 en que se aprobó un proyecto de los arquitectos Cornago y Bonal por 65 millones de pesetas que cambió la fisonomía de la plaza, bajo la alcaldía de José Antonio Pérez Sola. En las obras aparecieron numerosos enterramientos y cimentaciones de la antigua mezquita que retrasaron los trabajos y alteraron el proyecto final. Hoy en día es un cúmulo de escaleras, piedra de Calatorao que en verano arde y en invierno congela.

unido a coscolín

Aprovechando el acuerdo entre Gobierno, Nasuvinsa y Ayuntamiento para poner en marcha la plaza de Coscolín, se añadió la idea de presentar propuestas para mejorar la plaza Vieja. En la presentación del proyecto ganador de Curro Blasco, Larrarte explicó que “la obra de la plaza Vieja la veremos en función de la disponibilidad presupuestaria. Es una intervención importante. Desde luego no para esta legislatura pero una vez que hay estas ideas hay que madurarlas y ver los números. Si dependiera de nosotros sería una intervención prioritaria, no en 2019 pero sí para hacerlo en paralelo a Coscolín si pudiéramos” (se prevé que a mediados de 2019 empiece Coscolín).

La intención es amabilizar la plaza, eliminar barreras y colocar árboles en una franja que sirva para separar las fachadas del tráfico rodado. Los vehículos (escasos desde la peatonalización) pasarán a circular ahora más cerca de la catedral, para liberar las fachadas y el acceso estará flanqueado por los árboles y unos testigos lumínicos. Según el propio Blasco en su proyecto, “la idea dibujada consiste en aprovechar el espacio junto a la fachada del Sol para ofrecer un lugar en el que agrupar actividades de las plantas bajas de los edificios. Se debe entender este espacio como una extensión al exterior de la actividad interior. Proponemos un pavimento de piedra oscura tanto en el espacio central junto a la Catedral como en las zonas de terraza así como en el pavimento del Horno de Coscolín”.

Los árboles previstos serán “de hoja caduca de porte controlado, que admitan la buena poda y que tuvieran una floración brillante y olorosa” por lo que apuestan por el naranjo o la acacia robinia de flores blancas, mientras que quieren mantener el magnolio del final de la plaza. Junto al Ayuntamiento se instalarán dos pequeños jardines con bancos “un punto de encuentro y espera”. La plaza Vieja tendrá también acceso directo a la nueva plaza de Coscolín que, como explicó el diseñador del proyecto ganador Sopas de pan, “no es una plaza que tenga que competir con la plaza Vieja por captar la atención es interior y más recoleta pero su objetivo es convertirse en una plaza de actividades donde se genere esa vida de barrio, vida de un núcleo urbano pequeño, que la tiene y tiene que buscarlo”. Por eso la intención es que esta plaza paralela tenga una actividad comercial y social que nunca ha tenido la plaza Vieja, quizás por su tamaño o por su incomodidad, si bien es centro de muchas citas culturales, populares y festivas todo el año.

Una vez que se construyó la plaza Nueva, en 1651, por lógica esta plaza interior, oscura y en el casco Antiguo, pasó a llamarse plaza Vieja. El proyecto, y la intención del Consistorio, es renovar la imagen y que vuelva a ser acogedora para tudelanos y visitantes, si bien no hay fecha ni presupuesto.

plaza de Coscolín

Conexión. El plan denominado ‘Sopas de pan’ -en un guiño simbólico al viejo horno- del estudio Blasco Esparza Arquitectos, se caracteriza por la creación, urbanización y desarrollo de una nueva plaza en el Horno de Coscolín, en torno a 1.000 m2, que estará conectada con el resto del Casco Antiguo a través de cuatro pasajes peatonales: a Plaza Vieja y las calles Portarrón, San Antón y Mediavilla.

Viviendas. La propuesta arquitectónica ganadora (que ha ganado 208.000 euros) se centra en la reurbanización de Coscolín y de la Plaza Vieja colindante, contempla la construcción de cuatro edificios con un total de 25 VPO -16 viviendas en el inmueble principal y 3 en cada uno de los otros dos- y 5 locales de uso comercial o dotacional en planta baja, así como un parking subterráneo con 40 plazas de garaje y otros tantos aparcamientos para bicicletas.

Coste. El coste total de la inversión asciende a unos 3 millones de euros (2,3 en construcción, 500.000 del parking y 185.000 de urbanización).

Clave. El motor de la propuesta es dar actividad a los locales en los bajos que estarán unidos a ambas plazas.

Idea. La propuesta del proyecto ganador es crear una Escuela de Cocina de Tudela en el edificio del Horno de Coscolín que tendrá un perfil emblemático.

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