Oposiciones

Jesús Mª Fuente Langas - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Mucha polémica ha generado el resultado de las últimas oposiciones de Secundaria. Surgen las protestas y los desacuerdos por un sistema de acceso a la función docente que no pocos consideran improcedente.

Resulta muy difícil complacer a todos los aspirantes. En primer lugar, por el sempiterno tema de la memorización a la hora de realizar las pruebas. ¿Cómo se demuestran los conocimientos de los opositores en la prueba teórica? A través de un examen tipo test que permita eludir cualquier interpretación subjetiva o mediante el desarrollo de un tema a elegir para que conste la capacidad de exposición escrita del aspirante. ¿Por qué no una combinación de ambas? ¿No es una buena idea el examen tipo MIR? Lo mismo ocurre con la defensa de las programaciones didácticas.

¿Realmente alguien puede creer que en una hora se puede demostrar la capacidad docente mediante la exposición de aspectos pedagógicos, como objetivos, conceptos, criterios de evaluación o metodología? ¿Acaso no prevalecen los registros memorísticos en esta segunda prueba? Pero creo que sería deseable que las carreras universitarias recogieran entre sus asignaturas alguna relacionada con la actividad pedagógica, especialmente aquellas cuya salida laboral está muy vinculada a la docencia, para que el futuro aspirante aprendiera unos principios esenciales en la preparación de las oposiciones.

Me parece razonable, por último, que la nota final sea la media de las pruebas, siempre y cuando el porcentaje de valoración de cada una de sus partes sea equilibrado para evitar resultados en ocasiones sorprendentes o injustificados.