La calle San Lorenzo sonríe en su día más especial del año

Recuerdan a Silvia Fernández, una mujer luchadora y amante de estas fiestas

Miren Yoldi Unai Beroiz - Sábado, 11 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La alcaldesa Ainhoa Unzué prende la mecha del cohete inicial.

La alcaldesa Ainhoa Unzué prende la mecha del cohete inicial.

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La alcaldesa Ainhoa Unzué prende la mecha del cohete inicial.Arriba, el grupo regional Ortzadar ofrece un baile al público en la plaza de las Recoletas. A la izquierda, una niña da la mano divertida a uno de los kilikis.

pamplona- La calle San Lorenzo celebró ayer sus fiestas o mejor dicho sus vecinos, que disfrutaron de uno de los días más especiales para ellos. Tanto, que algunos incluso se cogen fiesta para no ir a trabajar al día siguiente. El buen tiempo y el hecho de que este año el día 10 de agosto cayera en viernes ayudaron a que el ambiente fuera aún mejor.

Esta vez, la señora alcaldesa Ainhoa Unzué fue la encargada de prender la mecha del cohete en la puerta de la parroquia de San Lorenzo, acompañada por el resto de miembros de la corporación: el vicealcalde Oier Zuñiga, las concejalas Alba Gil y Saioa Aured, el chupinero Izan Sánchez y el policía municipal Jaime Zelaia. Después se deleitaron de un aurresku y más danzas por parte del grupo Ortzadar en la plaza de las Recoletas. La última fue un zortziko donde todo el mundo se animó a participar, incluido algún kiliki.

Previamente, quisieron recordar a la vecina Silvia Fernández, compartiendo unas palabras con los familiares y vecinos. Fernández, que murió hace dos meses, era una mujer muy conocida en Iruña, vecina también de la calle San Lorenzo y miembro de IPES. “Ha trabajado mucho en el feminismo y era una gran amante de estas fiestas”, comentó Oier Zuñiga, que fue quien transmitió el mensaje.

El día prosiguió con un poteo por los bares de la calle, juegos para los más pequeños por la tarde, la actuación de Iruña Taldea, el reparto de relleno habitual, una cena autogestionada y para culminar el baile con la txaranga. Como novedad hubo un vermut para los txikis con la ayuda del proyecto Garabato, que pertenece al París 365.

Ainhoa Unzué, que lleva ocho años en la alcaldía, destacó la importancia que tiene este día para ella como vecina de la calle: “Llevo toda la vida viviendo estas fiestas, de pequeña con mis padres y ahora de otra manera. Las disfruto mucho, todos los años todavía antes de salir de casa me pongo muy nerviosa, pero luego me tranquilizo”.

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