Concurrido Día del Hierro en Urdazubi

El mineral proveniente de Bizkaia llegó al Monasterio de San Salvador, quien lo compró por 13 monedas de oro y rezos

Fernando Anbustegi Juan Mari Ondikol - Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Jean Luc Mendizabal, atento, Joxe Mihura y Mattin Villares analizan el material.

Jean Luc Mendizabal, atento, Joxe Mihura y Mattin Villares analizan el material. (JUAN MARI ONDIKOL)

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Jean Luc Mendizabal, atento, Joxe Mihura y Mattin Villares analizan el material.

Urdazubi- El buen tiempo volvió este año a Urdazubi para festejar el Burdin Eguna (Día del Hierro), junto con centenares de personas que quisieron disfrutar de la undécima edición de esta bonita fiesta que año tras año reúne cada vez a más público.

Desde las 10.00 horas la plaza estaba repleta de puestos de venta. Artesanos de la zona acudieron con sus mejores creaciones. También en la plaza, hubo exhibición de forja a cargo de los hermanos Brun. Mientras, los más pequeños disfrutaban de los hinchables y de las barcas en el canal. Hacia las 12.00 horas, el carro repleto de mineral proveniente de Bizkaia llegaba al Monasterio de San Salvador, desde la casa Axular, casa natal de Pedro de Agerre (Urdazubi, 1556-Sara, 1644), quien fuera rector de Sara y también escritor. Su obra Gero, bi partetan partitua eta berezia(1643) es el primer libro original escrito en prosa, en euskera, de la literatura vasca.

Los bueyes llegaron nerviosos, quizás cansados por el trayecto. Fue la última etapa de un largo viaje, que como siempre comenzó en Bizkaia, en la cuenca minera, donde extrajeron el preciado mineral que serviría como materia prima a las ferrerías del monasterio premonstratense de San Salvador. A las puertas del monasterio esperaba la comitiva de San Salvador, con el abad Javier Larralde al frente, junto con los monjes Mikel Beola, José Antonio Agirre, Christian Fonnote, Juan Luis Sarratea, José Luis Gómez y los ferrone Mattin Villares y Joxe Mihura. Al llegar, Jesús Mediavilla bailó con maestría el aurresku bizkaitarra, que consta de cuatro partes, a las autoridades eclesiásticas y administrativas, así como a los porteadores.

NEGOCIACIÓN

Después del cordial saludo, Jean Luc Mendizabal, el cabecilla de los porteadores, se quejaba al abad de que el viaje en barco desde Bizkaia había sido duro. Por lo visto tuvieron mala suerte. La tempestad, las roturas del mástil y la vela... fueron muchos los infortunios que sufrieron mientras transportaban el mineral de hierro. Por si fuera poco, entre Gaztelugatxe y Bermeo les atacaron unos piratas, esperando encontrar oro en la embarcación, pero al ver que lo que transportaban eran piedras, les propinaron una paliza. El mismo Mendizabal dijo haber perdido varios dientes a consecuencia de los golpes. Por suerte, dijo, un amigo dentista de Donibane Lohitzune le arregló la dentadura.

El abad no mostró mucha piedad por el benaquero, pues le comentó que se quejaba mucho. El toma y daca cesó cuando el ferrón del monasterio, Mattin Villares, comprobó la mercancía. “Buen material”, concluyó, aunque los monjes le pedían que analizara bien las cestas de abajo, pues, decían, “seguro que lo mejor lo han puesto arriba”. Analizó toda la carga y quedó satisfecho con lo encontrado, aunque reconoció que había de todo.

Una vez comprobado el material, empezó la negociación del precio. El portavoz de los porteadores del mineral, Jean Luc Mendizabal, resultó ser un buen negociante, aunque quizás menos que el abad, quien al final regateó con más efectividad, pues consiguió un mejor precio que en años anteriores. La negociación fue dura y larga, pero al final hubo acuerdo y se fraguó con un apretón de manos. Si el año pasado el Monasterio de San Salvador pagó 18 monedas de oro y apalabró 120 rezos por monje, este año el tributo bajó hasta las 13 monedas de oro y 130 rezos.

Después de descargar el carro, el pueblo de Urdazubi, a manos de su alcalde Santiago Villares hizo entrega de una placa al hermano de José Javier Zubillaga, fallecido recientemente, quien participaba cada año en la representación del Día del Hierro, entre otras cosas. Luego, en la plaza, el grupo Baztango Dantzariak bailó las mutildantzas, y Ricardo Santamaría ofreció en el centro cultural una conferencia bajo el título De las encartaciones a Urdax, la ruta del mineral del hierro. Para terminar la mañana y dar paso a la tarde, más de 300 comensales se dieron cita en el frontón para degustar el zikiro-jate y terminar cantando con Bankako Menditarrak y mariatxis.