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De Navarra a EEUU: las tres becas Fulbright

tres jóvenes de la comunidad foral se han hecho con la prestigiosa ayuda para realizar estudios de posgrado

Un reportaje de Joana Lizarraga. Fotografía Unai Beroiz - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

De izquierda a derecha, Bea Ciordia, Pula Yurss y Jaione Díaz, las tres navarras que han obtenido la prestigiosa beca Fulbright.

De izquierda a derecha, Bea Ciordia, Pula Yurss y Jaione Díaz, las tres navarras que han obtenido la prestigiosa beca Fulbright. (Unai Beroiz)

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De izquierda a derecha, Bea Ciordia, Pula Yurss y Jaione Díaz, las tres navarras que han obtenido la prestigiosa beca Fulbright.

Las películas de Hollywood cuentan que Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, un lugar donde empezar de cero y ascender hasta donde tus sueños lo permitan. Tres jóvenes navarras tendrán la oportunidad de comprobarlo por ellas mismas gracias a la prestigiosa beca Fulbright que les permitirá estudiar, investigar o enseñar en universidades estadounidenses.

Con un excelente nivel de inglés, buena nota de media en sus respectivas carreras y un proyecto interesante relacionado con los estudios que cursarán al otro lado del charco, Bea Ciordia Zabalza, pamplonesa de 24 años, Jaione Díaz Mazkiaran, alsasuarra de 23, y Paula Yurss Lasanta, zizurtarra de 26, han sido seleccionadas para disfrutar de la Fulbright el próximo curso académico. A nivel nacional, Bea y Jaione ocupan dos de las 23 plazas ofrecidas para cursar el programa de ampliación de estudios, y Paula se ha hecho con una de las 14 plazas ofertadas dentro del plan The Fulbright Foreign Language Teaching Assistant Program (FLTA).

A finales de este mes, y hasta dentro de dos años, Bea y Jaione se trasladarán a la New York University para estudiar un máster en relaciones internacionales, y a la Universidad de Maryland-Baltimore County para cursar un máster en lingüística de lenguas modernas y comunicación intercultural, respectivamente. Por su parte, Paula tomará un avión hasta Filadelfia para impartir clases en Haverford College durante un solo curso académico.

Bea, graduada en Periodismo por la Universidad de Navarra, y Jaione, que cursó el grado en Estudios Ingleses en Salamanca, no descartan realizar el doctorado en EEUU. “Puede que me quedé a vivir allá porque hay más y mejores oportunidades laborales que en España”, justificó Bea. Por otro lado, Paula, licenciada en Estudios Ingleses e Hispánicos por la Universidad Autónoma de Barcelona, no acaba de verse allá: “Me quedaré un tiempo, pero no creo que vaya a ser algo definitivo”.

Los becarios Fulbright cuentan con un visado especial, J-1, para entrar en los Estados Unidos de América. La normativa del programa exige que, una vez completado el período de estudios, el beneficiario se comprometa a no fijar su residencia permanente en EEUU hasta que hayan transcurrido, al menos, dos años desde la expiración de su visado, para evitar así la fuga de talentos.

cambio de vidaUno de los objetivos de la beca es “incrementar el entendimiento mutuo entre las naciones”, según explica la página oficial del programa Fulbright, por ello, los beneficiarios tomarán parte en diversas actividades culturales para integrarse de forma plena.

“No creo que haya un choque cultural entre España y EEUU, pero sí que hay una gran diferencia en el estilo de vida, los horarios, el sistema académico y demás”, consideró por su parte Bea. Cuando esta becada llegue al distrito neoyorquino de Manhattan, se instalará en un piso que compartirá con dos compañeras de la Universidad de Navarra, que ya residen allá.

Al igual que Bea, Paula compartirá residencia con más compañeros asignados por la universidad: “Me da un poco de miedo compartir casa con tanta gente (seis personas) por cómo vaya a ser la convivencia”, admitió la de Zizur Mayor. En cuanto a las diferencias culturales, Paula destacó el poco tiempo que pasan los estadounidenses en casa: “Ni siquiera tenemos cocina porque la gente come en la universidad, solo tenemos un microondas”, comentó.

A diferencia que sus compañeras, Jaione vivirá sola en un estudio que le ha buscado la universidad junto al programa Fulbright, aunque lamentó el no poder vivir con más gente para “poder vivir la experiencia al completo”.

los trámitesEl proceso de inscripción para optar a una de estas becas es de más de un año, teniendo en cuenta los trámites necesarios y el proceso de selección. La organización recibió un total de 354 solicitudes para el curso 2018-19 dentro del programa de becas para ampliación de estudios en EEUU. De las solicitudes recibidas, 127 fueron rechazadas por no cumplir los requisitos necesarios para la convocatoria y, de las 227 aceptadas, 86 fueron preseleccionadas y convocadas a entrevista de las cuales solo 23 estudiantes del Estado consiguieron ser seleccionados para este programa en concreto.

Paula Yurss se sometió a la entrevista de selección en junio del año pasado: “Fue un encuentro muy corto donde me hicieron preguntas muy concretas. Me dio la sensación de que tenían muy claro el perfil de gente que iban buscando”, valoró.

De la misma manera, Paula quiso resaltar la complejidad de los cuantiosos trámites que hay que realizar antes de irse a vivir fuera de Europa. “Hace unos meses no era consiente de todo lo que se me venía encima. Menos mal que desde la Fulbright nos ayudan con todos los papeles necesarios, porque yo sola no me veía capaz”. Para ordenar los trámites burocráticos, los becados asistieron a una jornada informativa de dos días en Madrid donde se les explicaron aspectos técnicos como el visado, el seguro médico o los impuestos.

Por otro lado, la Fulbright ofrece una semana de orientación antes de que los becarios comiencen con las clases. Esta preparación dispone a los becarios para lo que se van a encontrar dentro del campus y las aulas. “Además de informarnos acerca de cómo será nuestro día a día, nos dicen qué esperan de nosotros. Ellos (la organización Fulbright) tratan de cumplir con nuestras expectativas y nosotros con las suyas”, explicó Jaione.

Paula, cuya beca le ofrece trabajar como profesora y estudiar al mismo tiempo, tendrá una orientación dirigida a la enseñanza. “Voy a dar clase a alumnos de pocos años menos que yo y, por si fuera poco raro, puede que coincida con ellos en alguna asignatura porque yo también voy a tomar alguna clase”, comentó la becada entre risas. Para esta joven de 26 años, lo mejor que ofrece la Fulbright es el poder dedicarse a la enseñanza y a la investigación al mismo tiempo: “De otra manera no sé si podría compaginar las dos cosas. Esta beca es un buen punto medio que me permite hacerlo”, añadió.

Si en algo coinciden las tres navarras es en la misma sensación que les invade: los nervios. “Yo ya he vivido fuera y reconozco esta sensación de inquietud las semanas antes pero, al final, siempre se pasa y merece la pena”, concluyó Paula.

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