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A Osasuna se le va la Copa de las manos

ELIMINADOS EN EL DEBUT | Los rojillos derrochan oportunidades en el primer tiempo ante la gran actuación del meta rival y el Reus, afortunado con el primer gol, se hace dueño del partido y gana

Javier Saldise | Patxi Cascante/Mikel Saiz - Jueves, 13 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Luis Perea, en un intento de remate en el primer tiempo.

Luis Perea, en un intento de remate en el primer tiempo. (PATXI CASCANTE/MIKEL SAIZ)

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Luis Perea, en un intento de remate en el primer tiempo.

pamplona- Osasuna tuvo en sus manos la clasificación para la siguiente ronda de la Copa, porque por fútbol y ocasiones no cabía otra cosa tras 45 minutos trepidantes, pero todo se le fue de la manos en la reanudación. El equipo de Arrasate completó un primer tiempo fantástico, atacó y bombardeó a un inofensivo Reus que sólo se mantuvo en pie por la gran actuación de su portero, Pol. El cancerbero del conjunto catalán fue el último obstáculo que sólo en una ocasión, con el partido languideciendo, fueron capaces de superar los rojillos. La falta de acierto, en la que tuvo que ver en la peripecia de ayer las habilidades del meta rival, se unió a la mala fuerte y a la fragilidad defensiva para completar una noche amarga en la que la Copa se escurrió de las manos a equipo y aficionados, y ya no volverá hasta la temporada que viene.

Y así, en un partido extraño, con méritos para haber goleado con generosidad, a Osasuna le marcaron el primer gol en una rareza de jugada porque no hay apartado estadístico que la sostenga. Un no tiroa puerta, un gol tonto y feo de rebote, con un delantero y un defensa por los suelos, dejó a Osasuna paralizado, petrificado poco después con el segundo gol del Reus, en otra jugada con un balón suelto en el área, en una de las contadas apariciones de los catalanes por ahí. Maltratado a partes iguales por la mala fortuna y esta fragilidad en defensa, todo quedó en manos de Pol, que no permitió que le bajaran un peldaño de lo más alto del escalafón del estrellato y se encargó de mantener a raya a los rojillos hasta los minutos finales. Sólo la emoción de llegar a la igualada en el tiempo de descuento, tras el gol de Clerc cerca del 90, dio alas a un Osasuna que salió trasquilado de la Copa, con mal sabor de boca, con una competición interesante quemada a las primeras de cambio. Entre el derroche de oportunidades y la debilidad defensiva seguro que hay un camino por el que los rojillos deben transitar mucho mejor, con menos soponcios y dudas.

La historia del partido fue al principio generosa con los rojillos. Osasuna estuvo muy bien en el primer tiempo. Presión alta, revoluciones en el juego, ritmo alrededor de cada balón ayudaron a edificar la imagen de un equipo combativo y sin desmayo al que sólo le faltó el gol. El conjunto de Arrasate hizo ocasiones de sobra, la mayoría bien originadas a partir de centro desde las bandas -también hubo otra tras una acción a balón parado-, pero el portero del Reus se encargó de evitar goles cantados.

Pol el aguafiestas avisó desde el primer momento y realizó hasta cuatro intervenciones para desbaratar intentonas clarísimas firmadas por Kike Barja, David Rodríguez, David García e Íñigo Pérez. También cumplimentó Osasuna otras jugadas de mérito en torno a la portería de su rival dentro de una primera parte excelente, mejor si no hubiese estado el cancerbero rival. El Reus, empujado a jugar en su campo más minutos, no se ocultó cuando tuvo la posibilidad de tener el balón y ofreció un fútbol más pausado, con menos peligro, pero bien armado como para andarse con ojo ante sus salidas con sosiego. Dispuso de una ocasión clara, en la que el cabezazo de Alfred Planas, en el área pequeña, acabó marchándose fuera. Fue un equipo dominado, pero nunca aparentó ser un rival doblegado, sometido, y menos aún con el marcador sin moverse. Algo se estaba cociendo para después.

La Copa completó el test general para toda la plantilla de Osasuna dando paso a casi todos los jugadores sin minutos en el torneo regular y probando sus posibilidades en un torneo oficial. Y tras una buena primera parte, con un tono correcto en general, con algunos destellos por encima del resto de Kike Barja, le llegó la hecatombe copera a Osasuna.

El gol de rebote a los quince minutos de la reanudación, con la pelota bombeada por encima de Juan Pérez por el efecto malévolo del golpeo sobre un delantero caído en el suelo, comenzó a dictar sentencia a Osasuna. Los rojillos pasaron a convertirse en un equipo dominado y el segundo gol del Reus, pocos minutos después -quedaban 25 minutos por delante-, dio carpetazo al partido y a la competición, a pesar de la emoción final y los minutos heroicos buscando el empate en el descuento con el portero al remate y todo el personal en el área.

Tras el subidón ante el Almería en la Liga, la Copa volvió a pintar a Osasuna como un equipo vulnerable, del montón, con muchas cosas por mejorar, con una competición archivada en la que no se podrán afinar a más futbolistas. Un mal paso.

etiquetas: osasuna, copa, reus