Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Sidahmdat Mohamed Lamin Director de transportes de media luna roja saharaui

“Dependemos del apoyo internacional y la ayuda alimentaria ha sufrido un recorte muy potente”

Sidahmdat Mohamed Lamin explica cómo se distribuye la ayuda humanitaria en los campamentos de refugiados de Tinduf desde que se creó la base en 2005

Unai Yoldi Hualde Unai Beroiz - Viernes, 21 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Sidahmdat Mohamed Lamin, en la sede de ATTsF.

Sidahmdat Mohamed Lamin, en la sede de ATTsF.

Galería Noticia

Sidahmdat Mohamed Lamin, en la sede de ATTsF.

pamplona- Sidahmdat Mohamed Lamin (Esmara, Sáhara, 1960) es un hombre de mundo aunque con las raíces incrustadas en el desierto del Sáhara, donde su pueblo lleva 45 años viviendo en condición de refugiado. Estudió en El Aaiún hasta 7º de EGB y después se marchó a Cuba para graduarse en Ingeniería Marítima, algo que “no es muy útil en medio del desierto”, reconoce entre risas. Ahora, es director de la base de transporte de Media Luna Roja Saharaui en Rabuni, que fue creada en 2005 con el objetivo de distribuir alimentos en los diferentes campamentos de refugiados, para paliar los problemas logísticos que tenían hasta entonces.

La base cuenta con el apoyo de la Asociación de Técnicos y Trabajadores sin Fronteras (ATTsF) y tiene la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) y del Ayuntamiento de Pamplona. Cuenta con 47 trabajadores, más de 100 voluntarios y con una flota de 17 camiones para repartir entre 2.500 y 3.500 toneladas de alimentos a los 173.600 refugiados. Esta semana Sidahmdat se encuentra en Pamplona para exponer su situación a las instituciones y para “agradecer al pueblo navarro toda su solidaridad”.

¿En qué consiste exactamente la labor de la base de transporte?

-El trabajo que realizamos consiste, hasta el momento, en la distribución de los alimentos que llegan gracias a la ayuda humanitaria. Actualmente asumimos el 100% de los productos que se envían, que son de canasta básica y productos frescos. Pero últimamente distribuimos productos no alimentarios como todo tipo de equipamiento, mantas, jaimas y diferentes enseres. Ahora nuestro próximo proyecto es poder distribuir el gas, que es algo fundamental para cocinar y para el uso de algunos electrodomésticos.

¿Cómo esta la situación ahora en los campamentos de refugiados?

-No está en sus mejores momentos. La ayuda alimentaria ha sufrido un recorte muy potente, que afecta sobre todo a la canasta básica y al producto fresco. También han llegado lluvias que están haciendo estragos en los campamentos.

¿Esa reducción ha sido cuantiosa?

-Sí, alrededor del 90%, y tiene varias explicaciones. Una es la reducción de la financiación, aunque esto debería ser coyuntural. Otra es el incremento de las crisis humanitarias, especialmente en esa zona. La ayuda muchas veces va por bloques, entonces si se disparan crisis en países cercanos la ayuda se redistribuye. También la crisis económica ha hecho que los estados deriven los recursos a su propia población y no a ayuda internacional. Por último, el precio de los alimentos ha crecido en los últimos años, lo que implica que se reduzca la canasta básica y el producto fresco.

Y eso repercute en la población, ¿no?

-Sobre todo en niños y en mujeres lactantes, que son más vulnerables.

La base se crea en el año 2005, ¿qué supone su aparición?

-La situación dio un cambio de 180 grados. Los refugiados hasta entonces tenían muchas dificultades para que les llegase el alimento. No había planificación y lo que recibían era escaso y muchas veces estaba en mal estado. Tampoco había ni mantenimiento ni reparación para el transporte. Ahora todo ha cambiado, los refugiados saben cuándo van a llegar sus productos, que suele ser entre cuatro y cinco días.

Ese cambio traería consecuencias positivas, ¿no?

-Cuando se construye la base de transporte la malnutrición estaba creciendo. Poco a poco se va extendiendo su actividad generando un impacto muy positivo que hace que las cifras de malnutrición se reduzcan mucho. Claro que no todo se debió a la base, pero sí que ha contribuido mucho a ello.

¿Los campamentos de Tinduf dependen totalmente de la ayuda internacional?

-Por supuesto. Somos cerca de 173.600 refugiados que desde 1975 estamos instalados en Argelia, en la hamada, la parte más inhóspita del desierto del Sáhara. Las condiciones son muy duras, hace un calor extremo de más de 50 grados y en invierno la temperatura es bajo cero. Es un terreno improductivo por lo que la dependencia es total.

Los alimentos que ustedes reparten, ¿son suficientes para abastecer a toda la población?

-No, no son suficientes, pero transportamos todo lo que llega que suele ser entre 2.500 y 3.500 toneladas de alimentos. Es una ayuda de emergencia, lo que quiere decir que es lo mínimo indispensable para subsistir.

¿Qué ocurriría ahora si no existiera la base?

-Que habría grandes dificultades para alimentar al pueblo saharaui, tendríamos que usar camellos (risas). Lo que está claro es que sin nuestra acción las condiciones de vida empeorarían mucho y habría gente que no tendría acceso a la comida.

Usted ha venido aquí para explicar su labor en el Parlamento y en el Ayuntamiento de Pamplona, ¿es Navarra una comunidad solidaria con la causa saharaui?

-Mucho. De hecho, es una de las comunidades que más participa en la cooperación y es una de las más concienciadas con todo lo que nos ocurre. El Gobierno de Navarra ayuda por mediación de ANARASD. Nuestro mayor financiador es la AECID pero también nos ayuda el Ayuntamiento de Pamplona y antes el de Tudela. Por ello doy las gracias a Navarra, a sus instituciones y a los voluntarios por mejorar las condiciones de vida del pueblo saharaui.

¿Tiene futuro el proyecto de la base de transporte?

-Si se garantiza la financiación sí. Pero en cualquier caso es un proyecto de referencia que está en expansión y que debe mantenerse mientras los refugiados estén en los campamentos.

A nivel político, ¿cómo está la situación?

-Estamos en una época en la que parece que el mundo se da cuenta de la gravedad de la situación y de su prolongación en el tiempo. Nosotros para mantenernos necesitamos ayuda humanitaria pero estamos decididos a continuar como refugiados hasta que se le dé una solución política a nuestra situación.

¿Hay esperanza de que algún día se solucione el conflicto?

-Todo lo que tiene inicio tiene final. La coyuntura internacional invita a cierto optimismo pero sin demasiados excesos. Lo que está claro es que seguiremos luchando porque estamos convencidos de lo justo de nuestra causa. Si no nos hemos rendido en 45 años, no lo vamos a hacer ahora.

las claves

“La actividad de la base de transporte ha generado un impacto positivo que hace que las cifras de malnutrición se hayan reducido mucho”

“Los saharauis seguiremos luchando porque estamos convencidos de lo justo de nuestra causa, no nos vamos a rendir ahora”

“Navarra siempre ha sido muy solidaria con el Sáhara, es una de las comunidades más concienciadas con nuestra causa”

Últimas Noticias Multimedia