‘Optitud ante la adversidad’

Las 15 vitaminas para conseguir la felicidad

El biólogo Iosu Lázcoz presenta su libro ‘Optitud ante la adversidad’, una fórmula para el crecimiento personal y profesional

Virginia Urieta | Iban Aguinaga - Jueves, 27 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Iosu Lázcoz, escritor del libro y vecino de Pamplona, participará en un congreso los días 19 y 20 de octubre sobre el pensamiento positivo.

Iosu Lázcoz, escritor del libro y vecino de Pamplona, participará en un congreso los días 19 y 20 de octubre sobre el pensamiento positivo. (IBAN AGUINAGA)

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Iosu Lázcoz, escritor del libro y vecino de Pamplona, participará en un congreso los días 19 y 20 de octubre sobre el pensamiento positivo.

pamplona- Existe, según afirma la psicóloga americana Sonja Liuborminsky, una “fórmula de la felicidad”, que aúna tres elementos: la herencia genética, las circunstancias y la voluntad. La primera tiene un peso del 50% en ese cóctel, la segunda supone el 10% y la voluntad, el 40%. “Si tú no quieres ser feliz y no haces nada para conseguirlo, no llegarás a serlo por mucha genética heredada ni aunque tus padres te hayan inculcado una serie de virtudes que, si no practicas, no vas a hacer tuyas”, asume el pamplonés Iosu Lázcoz, biólogo, que añade a esa receta “científica” un cuarto elemento: el entorno. Uno que, asegura, influye no sólo en lo físico sino también en el interior.

Con esa pauta y sobre la base de la psicología positiva, ayer presentó en Gorraiz su nuevo libro, el segundo, titulado Optitud ante la adversidad. Una guía personal y didáctica que conforma su modelo particular de bienestar y felicidad, asentado sobre 15 “vitaminas” relacionadas con el crecimiento personal y profesional. Lucha, rebeldía creativa, proactividad o bondad y amor son algunas, aunque sin duda la que mayor espacio ocupa en sus páginas -en las que también ofrece reflexiones al lector sobre su propia experiencia personal- es el optimismo. Porque precisamente de esa palabra se extrae el término principal, acuñado por él mismo, una fusión entre optimismo y actitud, ligadas intrínsecamente a la voluntad.

“El optimismo es una actitud, una decisión libre que toma el ser humano ante los sucesos que le acontecen, sean positivos o negativos. Pero es nuestra actitud ante los avatares de la vida lo que marca la diferencia entre las personas que triunfan y las que fracasan”, explica.

Participará además en un congreso que se celebrará en los días 19 de octubre -será en el Museo Universidad de Navarra y contará con 8 ponencias sobre motivación, liderazgo o felicidad en el trabajo, entre otras- y el 20 del mismo mes en diferentes lugares de la ciudad, con cinco talleres prácticos. A un precio de 25 euros, lo ha organizado en colaboración con Danny Imízcoz, de eventosenpositivo.comy patrocinado por Mercedes-Benz Gazpi y Cafés Afortunato.

Orientado a los demás La optitud es “vital y esencial para el ser humano, nos prepara para actuar desde una perspectiva favorable sin dejar de tener en cuenta los elementos desfavorables”, explica Lázcoz, que forma parte de ese “1% de población superoptimista”. Este particular término nació en Gorraiz, en 2012, “en una cena animosa con unas cervezas y entre amigos, hablando del sentido de la vida. Define un optimismo inteligente, nacido en sociedad y orientado hacia los demás, no tanto a lo personal”.

Desde entonces Lázcoz ha desarrollado su propio modelo teórico en base a diferentes investigaciones científicas que sustentan lo que define como “algo personal, una fuerza que todos tenemos y que se alimenta con las relaciones positivas. Desde que nacemos estamos orientados a conseguir esa interacción, porque lo que más valoramos los seres humanos son las relaciones con los demás, y eso es la optitud, que debemos desarrollar para ser felices, darlo a los demás y construir una sociedad sana y sostenible”.

Por eso para él, que dedica el libro a su mujer, es su actitud de vida, una que pretende extrapolar a la sociedad como alternativa a esta vida moderna plegada al consumo y a la rapidez, a la falta de tiempo y a los valores vacíos.

¿La buena noticia? El optimismo se puede aprender. “Y es algo que se conoce poco, cuando es una virtud del carácter muy importante tanto en las empresas como en la vida, y motor de muchas de las cosas que el ser humano ha logrado”.

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