la carta del día

Transitoria Cuarta. Aclaraciones

Por Carlos Garaikoetxea - Sábado, 29 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

He leído con interés los dos artículos sobre la Transitoria Cuarta que ha publicado Ana Ansa y tres autores más, y, sin permitirme juzgar el contenido general de los mismos, sí deseo puntualizar dos cuestiones que me han sorprendido.

En primer lugar, atribuir la paternidad de la Transitoria Cuarta a Jaime Ignacio del Burgo. No sé si se sentirá éste muy feliz con el regalo, pero lo cierto es que J.I. del Burgo estuvo en la reunión que promovimos desde el nacionalismo vasco para remediar el problema que planteaba el art. 145 de la Constitución: “En ningún caso se admitirá la Federación de Comunidades Autónomas”. La reunión tuvo lugar en la sede de Castellana de la Presidencia del Gobierno;en nombre de éste y UCD el todopoderoso vicepresidente Abrill Martorell, Lavilla, Herrero de Miñón, Del Burgo (Aizpún se cruzó con nosotros en las escaleras, no queriendo ni entrar en la reunión), por el PSE-PSOE, Múgica, Benegas y, creo recordar Urralburu, y por el PNV yo mismo, presidente a la sazón de la Ejecutiva Nacional, Ajuriaguerra, presidente del Grupo Parlamentario Vasco, y Aguirre, diputado. Evidentemente, a la UCD y a Del Burgo no les hacía felices una Transitoria que era excepción a la prohibición tajante del artículo constitucional, pero pelearon para endurecer la fórmula propuesta de “una mayoría del Parlamento Foral y referéndum” para una autonomía compartida en el resto de los territorios vascos, exigiendo sucesivamente 3/4 de votos favorables, 2/3 en el segundo intento, y cuando llegamos tras una discusión extenuante a una mayoría de votos, exigían que sólo pudiera ejercerse una sola vez. Aquí estuvo a punto de romperse la sesión, pero finalmente UCD aceptó la posibilidad de repetir la consulta cada cinco años. Del Burgo sería “lógicamente” el inspirador de las dificultades que proponían Abril y su equipo, pero aceptó nuestras propuestas y siguió en UCD. Aizpún fundó entonces UPN.

Por lo demás, la crítica al procedimiento algo complicado “Parlamentos, referéndum etcétera”, hay que pensar que todo ese proceso vendría precedido lógicamente, de una negociación previa entre la CAV y la CFN en la que frente al “simplismo peyorativo” de esa anexión tan denostada por los antivasquistas, cabría, por ejemplo, acordar una fórmula confederativa, respetuosa con la singularidad y el rango histórico de las instituciones navarras.

Más escéptico debo declararme ante la elogiada bilateralidad de la Disposición Adicional Primera de la Constitución que “…ampara y respeta los derechos históricos… cuya actualización… se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y los Estatutos de Autonomía”. No se aceptó el planteamiento “bilateral” que, de acuerdo con el Consejo Foral llevábamos los nacionalistas para que en lugar de “… en el marco de la Constitución…” figurara que la “… actualización… se llevaría a cabo por acuerdo entre los representantes del Estado y los Territorios Históricos”.

Este obligado “encaje” en la Constitución y el rechazo a la “bilateralidad del acuerdo” llevó a la abstención y a no votar la Constitución a los nacionalistas vascos. Por eso me ha parecido un tanto voluntarista magnificar las potencialidades de esa disposición al afirmar que hubieran permitido una fórmula de federación entre Navarra y los tres territorios de la CAV. Sólo la Transitoria Cuarta, a veces tan denostada, salvaba la prohibición de un acuerdo y permitiría convenir en los términos confederativos que algunos hemos propuesto un acuerdo al que incluso hemos llegado a llamar Dieta Vasconavarra, Confederación, etcétera. El autor es exlehendakari

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