Tribuna

El padrenuestro desde mi Cartuja

por Jesús Azanza Imaz * Abogado - Sábado, 29 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Mi finca de árboles frutales- La Cartuja- ha sido ocupada ilegalmente por pacíficos okupas sin pagar renta aunque sí merced ya que hacen mi silencio sonoro con la sinfonía de sus sonidos suaves y melodiosos y mi soledad compañía con su presencia alada y delicada. Son gorriones, cardelinas, verdoletes, tordos, tórtolas y picarazas. No tengo intención alguna de instar su desalojo por la vía judicial, policial o pactada porque me da la impresión de que me tratan de tú, como a un amigo que comparte con ellos cerezas, guindas garrafales, moscateles e higos. Este ambiente sobrecogedor e íntimo me invitó a rezar un Padre Nuestro, como lo vengo haciendo habitualmente, si bien he de reconocer que rara vez logro pasar de sus dos primeras palabras Padre Nuestro, donde me atasco indefinidamente. Con su invocación se me disipan todos mis temores y preocupaciones existenciales y cotidianas. En esta ocasión logré llegar hasta el final y observé con grata sorpresa que en ella Jesús de Nazaret trata de Tú a Dios, su Padre 8 veces expresamente como : tú nombre, tú voluntad e implícitamente en sus verbos como : estás (tú), danos (tú), líbranos (tú), perdona (tú) y no nos dejes(tú). Tú es un pronombre personal de 2ª persona que indica proximidad, empatía, cariño e igualdad personal y social entre los interlocutores, mientras que usted, por el contrario, expresa superioridad, distinción, distancia social entre los dialogantes. No sé si en las lenguas aramea y griega, en que fueron escritos los Evangelios de Mateo y Marcos respectivamente existen las diferencias entre tú y Ud. pero es indudable que los exegetas que lo tradujeron mantuvieron el “Tú” en toda relación de Jesús con su Padre, Lo que es coherente con la parábola del Hijo Pródigo donde la imagen del Padre es de amor perdonador y no justiciero ni vengativo para con su hijo díscolo. Pero resulta paradójico, contradictorio y chocante que en nuestra Iglesia y que también en las otras con respecto a sus jerarquías, el tratamiento que debemos dar al Papa es de Su Santidad, Sumo Pontífice, Vuestra Beatitud, Santo Padre y Eminencia Reverendísima, entre otros, a los Cardenales se les califica como Príncipes, a los Obispos como Monseñor, Su Excelencia , a los Canónigos como Señoría Ilustrísima y a los simple Curas como Padres o Reverendos.

Actualmente, es sabido que al Papa Francisco no le gustan estos tratamientos tan grandilocuentes y propios de emperadores ya que a los pocos días de su elección, se confesó pública y humildemente como Pecador y consta que se deja tutear con facilidad por gentes sencillas. Lo mismo el protocolo de los vestidos, según el cual las mujeres ante el Papa no pueden usar el color blanco, reservado a las reinas, sin escotes, ni minifaldas y los hombres trajes de color negro o azul marino y corbatas afines.

Al Papa Francisco no le gustan tratamientos grandilocuentes propios de emperadores

¿Exigió Jesucristo esta indumentaria a los apóstoles y a las mujeres que habitualmente le acompañaban?.

El Pueblo llano, a veces, se burla de estos tratamientos propios más bien de emperadores romanos o del medievo, mediante chismes o chistes que injustamente generalizan el comportamiento de algunos pocos para endosárselo a la gran mayoría honesta y cumplidora, como le sucedió, según cuenta el vulgo a un Cura de pueblo.

El citado Reverendo Padre inició su homilía dominical con un saludo a la feligresía, diciendo “Mis queridos hijos” e inmediatamente observó un disimulado revuelo entre los oyentes, con comentarios en voz baja, mientras algunas mujeres se ruborizaban sin poderlo disimular, por lo que el Cura matizó su saludo con estas palabras: “ Bueno, bueno, tranquilos, no todos, no todos”.

Últimas Noticias Multimedia