Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

16 años de cárcel por abusar de las hijas de su pareja en 2009

La Audiencia condena a un vecino de la Comarca de Pamplona de 45 años que acometió a las menores en el piso familiar cuando tenían 11 y 15 años

Enrique Conde - Domingo, 30 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Fachada principal del Palacio de Justicia de Pamplona.

Fachada principal del Palacio de Justicia de Pamplona. (Oskar Montero)

Galería Noticia

Fachada principal del Palacio de Justicia de Pamplona.

pamplona- Un hombre suramericano y de 45 años, vecino de la Comarca de Pamplona, ha sido condenado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra a 16 años de prisión como autor de dos delitos de abusos sexuales, uno de ellos continuado (9 años), cometidos sobre las dos hijas de la que era su pareja sentimental, que tenían 11 y 15 años cuando ocurrieron los hechos. La sentencia es recurrible ante el TSJN, fija una orden de alejamiento de 12 y 14 años y una indemnización de 30.000 euros.

Según refleja la sentencia, el procesado convivía con su pareja sentimental y sus hijas en un piso de la Comarca de Pamplona y mantenía una “muy buena” relación con las niñas. Por ello, “aprovechándose de la confianza que la convivencia favorecía”, el acusado abusó a primeros de 2009 de la hija menor cuando esta accedió a la habitación del matrimonio para ver la tele estando el procesado en la cama, se tumbó al lado y este le realizó diversos tocamientos en su zona íntima. Estos hechos se repitieron en otra ocasión en el sofá y una vez más en el dormitorio. La menor contó estos hechos a su madre y él le pidió disculpas. También se lo contó a su hermana mayor, que no le creyó por ser el hombre procesado “tan bueno”.

Sin embargo, en junio de 2009, en plena madrugada y mientras la hija mayor dormía, el acusado aprovechó para entrar en su dormitorio y cometer los abusos con penetración también sobre ella. La joven se despertó y se quedó bloqueada mientras el hombre se marchaba de la habitación. Fue entonces cuando la chica le contó a su madre lo ocurrido y esta echó a su pareja de casa. Los hechos narrados han ocasionado que las jóvenes precisen tratamiento psicológico.

la madre no quería denunciarA pesar de que los abusos ocurrieron hace nueve años no fueron denunciados hasta el año pasado, pese a que las jóvenes “desvelaron los actos sexuales que les realizó el procesado a las personas más cercanas del entorno familiar. En ningún caso habían denunciado antes porque su madre se lo desaconsejó al advertirles de que ello podría traer como consecuencia que “su padre realizara algún acto contra el acusado, además de que quedarían estigmatizadas como víctimas”. Con el transcurso de los años, el padre de las víctimas se enteró de los hechos y fue quien acudió con ellas a denunciar. Además, la Audiencia recuerda que el propio acusado reconoció que como consecuencia de lo narrado por las niñas a su madre, ésta decidió echarlo de casa, corroborando de esta manera la gravedad de lo relatado para que la madre tomara tan drástica decisión. El informe pericial psicológico también concluyó que no “hay fabulación ni simulación en los relatos de las víctimas, que son coherentes, altamente creíbles y describe una actuación abusiva progresiva”. Otro elemento corroborador que halló la Audiencia para la condena fue el diario que escribía la hija pequeña, en el que expresamente se recoge: “Y es que tengo la sensación de que va a hacer lo de la última vez”, y luego aparecen 6 líneas tachadas por su madre: “Anoche ha violado a mi hermana”.

El testimonio de las menores se considera que es persistente en el tiempo, sin ambigüedades ni contradicciones, y creíble en todos sus extremos. La defensa del acusado trató de que se le aplicara la eximente por dependencia del alcohol y por estar diagnosticado de TDAH. Sin embargo, la Sala concluye que el procesado reconoció que consumía alcohol los fines de semana, “nunca en casa” y no relató que estuviese embriagado cuando sucedieron los hechos, ni las menores declararon que estuviese bebido”. En cuanto al trastorno por déficit de atención, aunque estuviese probado, “en ningún caso puede concluirse que dicha falta de control de impulsos existió en los diversos episodios abusivos ni en caso de que existiese ese déficit de control que tuviera entidad suficiente como para afectar la capacidad de comprender la ilicitud de los hechos”.

Últimas Noticias Multimedia