Vivir, utilizar y disfrutar de la arquitectura

Por Patxi Chocarro San Martín - Lunes, 1 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Hoy, primer lunes de octubre y promovido por la UIA (Unión Internacional de Arquitectos), se celebra el Día Mundial de la Arquitectura, este año bajo el lema “Arquitectura… para un mundo mejor”.

Precisamente para poder disfrutar de la arquitectura, desde la Delegación de Navarra del COAVN (Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro) estamos trabajando por propiciar el conocimiento de la arquitectura contemporánea (últimos cincuenta años) en Navarra, especialmente la de los edificios menos conocidos por la ciudadanía y que, sin embargo, constituyen un patrimonio arquitectónico de primer orden. Lo cierto es que la arquitectura desarrollada en Navarra y sus propios arquitectos han recibido y siguen recibiendo el reconocimiento del colectivo profesional español.

Con estos argumentos, desde el COAVN estamos proponiendo a las instituciones organizar visitas con carácter periódico a lo largo del año 2019 y con continuidad en el tiempo. En una relación no exhaustiva, y que en otro artículo completaré, señalaremos una serie de piezas arquitectónicas consideradas de especial interés. El conocimiento de su génesis, su implantación y sus características formales y constructivas serán, sin duda, fuente de placer para cualquier persona que pueda visitarlas y vivirlas.

Comenzamos en Pamplona. El edificio de la antigua CAMP (San Martín-Sánchez de Muniáin-Urtasun-Carreño) es una pieza moderna por excelencia. La buena utilización del hormigón visto en sus cerramientos es un ejemplo del buen hacer que tradicionalmente ha caracterizado a las constructoras navarras. La diafanidad de sus plantas elevadas propició en su día la instalación de la Sede del COAVN Navarra (Pérez Herreras-Pérez Silanes) en su planta 7ª. Ésta constituye una atalaya magnífica de 360º para la observación y el reconocimiento de la ciudad y su comarca. La sede colegial admite, además, visitas públicas que fascinan a los que la han realizado, como las que tendremos hoy y a lo largo de toda esta semana.

El Archivo General de Navarra (Moneo) constituye un hito perfectamente enclavado en el frente norte del recinto amurallado. Destaca su tratamiento pétreo de fachadas, cubierta y la volumetría. Los espacios interiores nos provocan una traslación en el tiempo.

En el Campus de la Universidad de Navarra aparece el edificio de comedores (Echaide) como si el mismísimo Míes van der Rohe hubiese realizado un Erasmus en Pamplona. Es realmente ejemplar su relación con el entorno.

La Escuela Infantil Milagrosa (Pereda-Pérez) resuelve de manera brillante la implantación y su distribución en un entorno duro y complejo. Este edificio fue galardonado en 2013 con el Premio de Arquitectura Española, único edificio con este galardón en todo el ámbito del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro… y lo tenemos en Pamplona.

Otro edificio poco conocido y que encierra espacios sugerentes y un tratamiento urbano eficaz es la iglesia parroquial de San Jorge (Tabuenca-Leache). Con sobriedad y finura, este edificio aporta el buen hacer arquitectónico a la trama urbana edificada.

A pesar de su inauguración hace dos años, el Museo Universidad de Navarra (Moneo) es todavía insuficientemente conocido por los pamploneses. La brecha física que supone la avenida de Navarra dificulta su accesibilidad. Una pasarela peatonal lo convertiría en un museo más próximo a la ciudadanía. En cualquier caso, el hacer del arquitecto en el tratamiento espacial interior y los materiales utilizados hacen de su visita un deleite visual. Moneo ha adecuado de forma eficaz el continente al excepcional contenido.

Por lo que respecta a obras del territorio foral también poco conocidas, la Ultzama recoge dos conjuntos dispares en su arquitectura pero ejemplares en su implantación, ejecución y tratamiento con el entorno. El edificio social del Club de Golf (Redón-Guibert) en Guerendiáin es un espacio amable, cálido, elegante y relajante. Un lujo para los sentidos. El otro conjunto ubicado en la Ultzama es el Centro Hípico de Alto Rendimiento (Mangado). La obra, del dos veces Premio de Arquitectura Española, supone la integración perfecta de la arquitectura contemporánea en un entorno de naturaleza excepcional.

En la zona de Tierra Estella, en Aberín, destaca el núcleo edificado por las Bodegas Arínzano (Moneo). El premio Prizker despliega maestría para adecuar la nueva bodega al patrimonio edificado. El interior de la sala de barricas es un ejemplo de tratamiento estructural de la madera de forma eficaz y elegante. Un espacio para disfrutar de la arquitectura.

Siguiendo las tierras de vinos, esta vez en Etxauri, la Bodega Otazu (Gaztelu-Arenas) y su sala de barricas nos impresiona y apabulla con las bóvedas de crucería de arcos rebajados realizados en hormigón visto. Es éste uno de esos espacios que no hay que dejar de visitar.

En la Ribera de Navarra, mugante con las Bardenas Reales, se encuentra una pieza arquitectónica fresca, atrevida y sugerente: el Hostal Aire (López-Rivera). Este conjunto, híper premiado arquitectónicamente, aporta una concepción espacial de implantación en el terreno, novedosa e íntima.

Cuando hablamos de obras arquitectónicas valiosas aunque poco conocidas, encontramos en la Navarra cantábrica dos rehabilitaciones primorosas firmadas por la misma arquitecta (Apezteguía): la Torre de Donamaría y el Molino de Zubieta. Respeto a la arquitectura vernácula en estado puro.

Una de las joyas más preciadas de toda la arquitectura contemporánea en España se encuentra en Alzuza: el Museo Oteiza (Sáenz de Oiza). Esta obra brillante, íntima, sugerente, acogedora y mística es el legado conjunto del escultor y el arquitecto. Su colaboración desde Arantzazu, a lo largo de 50 años, muestra en este museo la inmejorable comunión entre contenido y continente. Es una obra única e irrepetible.

Yo les invito a que este relato sirva de incitación para que la relación de la ciudadanía con la arquitectura sea eso: vida, uso y disfrute de la arquitectura. Porque cuanto más la vivamos, la usemos y la disfrutemos, la arquitectura contribuirá, sin duda, a que nuestro mundo sea cada vez mejor.

El autor es presidente de la Delegación Navarra del COAVN (Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro)

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