A la contra

Basta ya

Por Jorge Nagore - Miércoles, 3 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Fue un error humano, pero creo que ya he escrito en varias ocasiones que no hay una sola otra actividad cotidiana tan habitual y tan extendida en la que te puedas llevar por delante la vida de una persona, en un instante, ya sea por imprudencia, temeridad, despiste, pura mala fortuna o mezcla de factores. Pero te la llevas, te acabas llevando por delante una vida, en este caso la de una criatura de 4 años, que se lleva consigo todo lo que podría haber sido y lo que ya fue y era que causa un dolor tan abismal que no hay modo de asomarse ahí sin que se te salten las lágrimas. Ayer los padres, madres y abuelos de esta ciudad llevamos a nuestras hijas e hijos al colegio agarrados con el doble de fuerza. Porque no tiene sentido, va contra la inteligencia, que tu ciudad, aquella que se supone que está hecha para acogerte, verte crecer y protegerte, sea el lugar en el que vas a morir en una de sus calles. Sí, fue un error humano, no hay mucho margen de acción cuando en lugar de frenar alguien acelera, a Imanol y a su familia de nada les va ya a servir qué o cómo hagamos en el futuro, pero algo hay que hacer, más, con más ahínco, hasta que se nos meta a todos en la cabeza de una vez que tener un coche entre manos es tener entre manos una máquina de matar. Es así de simple y sencillo: la gente olvida este detalle, la gran mayoría tienen un gran cuidado, pero la pura cotidianeidad a veces hace olvidar precauciones básicas y el volumen de máquinas potencialmente asesinas cada día lejos de disminuir sube. Una vida es infinitamente más valiosa que el hecho de que cruzar una ciudad cueste 10 minutos más. Solo escribirlo da náuseas, la verdad. Las ciudades durante mucho tiempo se diseñaron para los coches, pero ya tardamos para que las diseñemos para permitir la vida o al menos para poner todos los medios para no quitarla. Llegamos muchos muertos tarde. Es imperdonable.