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La Iglesia no se opone a enterrar a Franco en La Almudena: “Los muertos no tienen carné político”

La familia pide himno, fusilería y cañonazos de honor para el dictador

Jueves, 4 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Cripta de la Almudena, que alberga más de cien nichos, y en la que la familia quiere enterrar a Franco.

Cripta de la Almudena, que alberga más de cien nichos, y en la que la familia quiere enterrar a Franco. (Foto: Efe)

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Cripta de la Almudena, que alberga más de cien nichos, y en la que la familia quiere enterrar a Franco.

pamplona- El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo, explicó ayer que la CEE no tiene “competencia” sobre el traslado de los restos mortales del dictador Francisco Franco a la cripta de la Catedral de la Almudena pero precisó que la Iglesia “no puede oponerse” a acoger sus restos mortales si es la decisión de la familia y ha añadido que “los muertos no tienen carnet político”. La familia ha apelado al Real Decreto 684/2010 que regula los honores militares y que, respecto a las honores fúnebres, establece que “se rendirán por una unidad con bandera, banda y música y consistirán en la interpretación del himno nacional completo, arma presentada y una descarga de fusilería. En su caso, la salva de cañonazos que corresponda”.

Más allá de que resulte pertinente tal tratamiento para Franco, quedaría en el aire cuántos cañonazos habría que disparar, ya que el decreto regula su número en función del finado. La norma detalla las personalidades con derecho a honores fúnebres militares, entre las que figuran militares y civiles vinculados a las Fuerzas Armadas que fallezcan en acto de servicio;los expresidentes del Gobierno y otras personalidades relevantes que hayan prestado “excepcionales servicios a España”.

“La Iglesia no tiene un tribunal y no puede negarle a un cristiano el enterramiento”

José María Gil Tamayo

Portavoz de la Conferencia Episcopal

Como Franco no murió en acto de servicio, no fue presidente del Gobierno y resultaría cuanto menos polémico apelar a sus excepcionales servicios a España, parece que los cañonazos que la familia pretende para el dictador serían los correspondientes al máximo jefe del Ejército o incluso al Rey. En el citado escrito de alegaciones, la familia se refiere en todas las ocasiones a su abuelo como “el anterior jefe del Estado”, salvo en una en la que le llaman “Generalísimo”.

De acceder el Ejecutivo a esas pretensiones, la inhumación se llevaría a cabo con una salva de 21 cañonazos y siete voces de “¡Viva España!”, si se atiende a la consideración de anterior jefe del Estado, así como a la de máximo jefe de los Ejércitos, actualmente el rey. El real decreto señala que “al organizar los actos de honras fúnebres se tendrá en cuenta la voluntad que hubiera expresado el fallecido o, en su caso, la que manifiesten sus familiares”, por lo que, siempre que el Gobierno entienda que Franco está entre las personalidades que merecen honras fúnebres, podría tener en cuenta las preferencias de sus nietos.

Según el escrito dirigido a Justicia, la familia Franco pide que, si finalmente fueran exhumados los restos de su abuelo, “deberá procederse a la inmediata entrega del féretro conteniendo su cadáver embalsamado a su familia en la propia Basílica”. Desde allí hasta la cripta de la Catedral de la Almudena de Madrid podría darse otra situación peculiar, ya que si se entiende que corresponden a Franco los honores de anterior jefe del Estado para la inhumación, algo similar podría plantearse en el traslado: escolta armada, cobertura de la carrera por la que transcurra la comitiva y utilización de un armón de artillería para transportar el féretro.

“Nos movemos en clave de despolitización, los muertos no tienen carnet político, nosotros pedimos por los difuntos, no hay un tribunal en este sentido, lo que sí favoreceremos siempre es la concordia, el sentido cristiano de cohesión social”, precisó Gil Tamayo. En cualquier caso, se remitió a las declaraciones del cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, que es quien tiene la competencia y que indicó que no puede oponerse a que el dictador sea enterrado en La Almudena. “La Iglesia no puede negarle a un cristiano (el enterramiento) si así está establecido en los cementerios de las Iglesias, y si tiene un derecho adquirido la familia”, aclaró. - D.N.