Un día más con vida (Sobre Kapuscinski)

Juan López Asensio Arquitecto - Viernes, 5 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

También estuve en el estreno, como Asiron. No iba a ser menos. La sala de Golem, repleta, a reventar. Como la misma peli, pura imagen trepidante, disparos a mansalva y una música que sirve al genuino guión a la perfección. ¿Cómo no va a haber disparos estando Kapuscinski de por medio? De protagonista, claro, como reportero, al final del proceso de la descolonización portuguesa de Angola, allá por el 75. Y eso que no era militar, sino periodista, y bueno. Se habla de él como de una referencia indiscutible en la corresponsalía de guerra. Para mí que no es su mejor definición: es una referencia ineludible en la búsqueda de la verdad. Y escribiendo bien, que eso es el sumun. Y si hay que cruzar el frente, jugándose la vida, se cruza;y si hay que ir en busca de Farruso, se va. Cuando, hoy, el periodismo se tiñe de amarillo más que nunca, qué suerte poder ver en la pantalla a un hombre honesto, valiente, comprometido y buen reportero y escritor. Cuando empiezan los tiros, se te va el miedo. Eso dice Kapuscinski en la peli. He ahí una prueba de su honda valentía.

Por eso, al salir de la sala, todo el mundo hablaba de emoción, la provocada por su actitud, la de quien en pleno éxodo blanco optó por renunciar a la comodidad -quedándose en Luanda o regresando a casa- implicándose en el conflicto con su pluma, con su Olivetti y con su fax. La peli lo expone muy bien, alternando lo real con la animación. Y en los corrillos del hall, que si emoción para aquí y emoción para allá. Y seguramente no es para menos.

Pero, para mí, no fue ésa la causa de que se me alterara el pulso. No fue por aquello que pasó en el 75 en Angola ni por su protagonista. Ni siquiera la secuencia de Carlota me impactó del mismo modo. Fue la consecuencia de pensar, de pensar que una peli como ésta les ha llevado unos diez años de su juventud, de lucha, de alegrías, de estudio, de lectura intensa de lo de Kapuscinski, de gestión, de dudas, de miedos, de esperanza, de ilusión, de lágrimas, de banderas blancas, de banderas rojinegras, de líos, de viajes, de nervios, de riesgo, de fe en Kapuscinski y en la madre que lo parió. Amaia Remírez y Raúl de la Fuente son los auténticos protagonistas de esta historia;ellos no son la productora y el director, respectivamente, como nos quieren hacer creer los títulos de crédito de la película. Son los protas de la peli, porque son quienes van a poner a Angola en el mapa de nuestras conciencias;ellos son los valedores de la verdad que emana de Kapuscinski.

Zorionak, felicidades. Ver la peli me ha hecho disfrutar de un día más con vida, uno de esos días que hacen que valga la pena vivir.

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