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El FMI, Solchaga y las pensiones

Por Joseba Santamaria - Sábado, 6 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Sin saber siquiera si volver a vincular las pensiones públicas al alza de los precios va a ser una realidad -las ministras de Trabajo y de Economía del Gobierno de Sánchez discrepan sobre ello-, los guardianes del neocapitalismo especulativo ya han puesto en marcha la amenaza del alarmismo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de que actualizar las pensiones de acuerdo con el IPC podría hacer peligrar lo que llama sostenibilidad financiera. Es sabido que el Fondo Monetario Internacional sólo defiende los intereses del liberalismo de fondos y mercados. Es un instrumento ideológico y político bajo la careta del progreso económico. Sus medidas no son siquiera libertad de mercado, sino que se reducen al final a las consecuencias de menos salario y más paro, y menos democracia y más autoritarismo. Basta recordar que los tres últimos directores del FMI están implicados en escándalos políticos, económicos y judiciales y Rato ya camino de la cárcel. La actual presidenta del FMI, Christine Lagarde ha sido condenada por corrupción y pese a ello sigue en su puesto cobrando más de 350.000 euros anuales, además de los ingresos por otras cosillas que siempre conllevan estos agradecidos cargos. Y Strauss Kahn pagó una millonada para eludir el mako. Todo en orden. Y dicen lo mismo que el exministro del PSOE y navarro Carlos Solchaga, para quien los pensionistas cobran mucho más de lo que deberían y rechaza también vincular la pensión al IPC. El mismo que alimentó aquella bazofia política, social y económica de la beautiful people, el social liberalismo felipista que alardeaba de que España era el país en que más fácilmente se podía enriquecer uno. La puerta de la corrupción posterior. Es también el FMI que acaba de reconocer en un informe que sacrificó a Grecia condenando al desempleo y la exclusión social a millones de familias, trabajadores y pensionistas griegos para salvar a los bancos alemanas y franceses principalmente. Personajes con mucho poder que tienen poco que ver con la pensión de viudedad de 700 euros que percibe mi ama y con la que vive con la tranquilidad que otorga haber vivido una vida plena de dignidad y humanidad. La diferencia con estos tipos hace más afortunada a mi amatxo.

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