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Ganando tiempo

Sánchez y Torra diluyen la tesis del adelanto electoral en España y Catalunya, una oportunidad mutua de avanzar en la senda del acuerdo. Pero el Gobierno del PSOE debe atender otras reivindicaciones, por ejemplo de Navarra

Lunes, 8 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La política española alcanzó el cénit de la excitación con el súbito ultimátum del president Torra a su homólogo Sánchez, en el sentido de que tenía un mes para acordar una consulta de autodeterminación so pena de perder el apoyo del soberanismo catalán en el Congreso de los Diputados. El órdago unilateral de Torra, al socaire del aniversario del referéndum del 1-0 y de la presión directa de la calle sobre el president para avanzar hacia la República catalana, abrió asimismo una falla en el independentismo, alimentando la expectativa de un doble adelanto electoral, de los comicios generales y de los catalanes. Con el discurrir de los días, esa prospectiva ha quedado arrumbada, para empezar en Catalunya, donde JxCat y ERC han pactado reforzar el acuerdo estratégico de legislatura tras constatar que sus mecanismos de coordinación son mejorables. Eso se traduce en que todo escenario electoral queda supeditado a la sentencia sobre el 1-O -cimentada en la acusación estrambótica de que medió una violencia institucional inexistente-, desde la premisa de no rebasar los límites legales para evitar tanto nuevos procesamientos como la revitalización del artículo 155 para la suspensión de la autonomía. De fondo, la certeza de que una sentencia condenatoria concitará el rechazo mayoritario de la ciudadanía catalana, también del vector no independentista pero partidario del derecho a decidir, y la determinación de no favorecer en ningún caso los intereses electoralistas de Ciudadanos y del PP de Casado. Esta constituye también la pauta que guía a Sánchez, que ha descartado el adelanto electoral en España explicitando su disposición a gobernar incluso con Presupuestos prorrogados y a continuar en la Moncloa al menos hasta dentro de un año dado que, en sintonía con Susana Díaz, no contempla llamar a las urnas el mismo día que en Andalucía. Así las cosas, tanto Torra como Sánchez ganan tiempo, en primer lugar para ir modulando sobre el bilateralismo un acuerdo de contenidos detallados que someter posteriormente al refrendo del sufragio ciudadano. Pero en lo que atañe al presidente español, también para encarar otras reivindicaciones de estricto autogobierno, como la autorización pendiente a Navarra para acometer los 113 millones en inversiones financieramente sostenibles o la calendarización en el caso de la CAV de las 37 transferencias pendientes. Sin olvidar todos los compromisos de investidura de Sánchez en materia social y de libertades públicas.

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