Animadversión

Por Ángel Urtasun Uriz - Lunes, 8 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos” (C.S. Lewis)

Creo que se confunde el alumnado que ve en su profesorado el enemigo a batir. Yerran las familias que, so pretexto de proteger a sus vástagos, descargan su ira contra el profesorado. Con esto no quiero decir que no haya que dar de vez en cuando un toque de atención a aquellos profesionales del aula que tienden a hacer de su capa un sayo. Ahí es menester que actúe la Administración pública como responsable, junto a padres y madres, de la gestión del proceso educativo de las personas en edad escolar. Digo esto porque hay una tendencia creciente a responsabilizar al otro de lo que a mí me pasa. No sólo es echar balones fuera, como se dice cuando un jugador defiende, sino que se exageran los fallos del adversario para justificar los errores de uno mismo.

Ahora que el Gobierno de Navarra va a disponer de un sustancial dinero para inversiones, planteo si se debe elegir la construcción de nuevos centros escolares o la remodelación de los mismos. En todo caso es mejorar los continentes. Pero, ¿no es más necesario acrecer los contenidos, y con ello quiero decir mejorar las condiciones laborales del personal que educa y enseña a nuestros hijos y nietos?

Con preocupante frialdad asistimos a un progresivo deterioro de la calidad de nuestra democracia, sobrevenida seguramente por una ineficiente educación. Y esto se disfraza o difumina bajo capa de progreso. Sabemos que el calamar huye enturbiando las aguas cuando el peligro acecha. También comprendemos el salir a la carrera o al vuelo cuando una presa se ve acosada por su depredador. Son ejemplos de la naturaleza para no imitar. No deberíamos seguir por esa senda. La memoria biológica de nuestra especie sigue grabada en nuestros genes, y si de algo puede presumir la especie humana es de haber sido capaz de superar la violencia de la vida salvaje, aunque no en todo el mundo es así.

En el horizonte se abre el propósito de seguir trabajando por un mayor acercamiento de las diversas ideologías que nos envuelven. Haríamos bien en avanzar en su confluencia o al menos en su respeto. Para ello debemos reforzar nuestro sistema educativo, reconocer errores y corregirlos. Se ha escrito que lo más doloroso de las décadas finales del siglo XX fue reconocer el daño que le estábamos haciendo al planeta Tierra que nos cobija, pero al mismo tiempo presumíamos por los avances en el conocimiento humano para solucionar el problema, para tomar medidas que pararan la sinrazón. Llevamos consumidas casi dos décadas del siglo XXI y los avances no se ven.

Dentro de unos meses los ciudadanos vamos a ser llamados a las urnas para decidir si deseamos o no seguir con el proyecto de cambio que el Gobierno de Navarra, guiado por la labor legislativa del Parlamento foral, está dispuesto a seguir llevando adelante. Se oye en la calle que Uxue Barcos consiguió concitar a cuatro fuerzas políticas muy diversas bajo el único espíritu de la animadversión al bloque UPN-PPN-PSN. A estas alturas de la legislatura parece claro que sólo con ojeriza al adversario político y con críticas a su pasada gestión no se gobierna. No veo animadversión. Han hecho falta multitud de reuniones, de diálogo, de concesiones, de búsquedas constantes de los votos para avanzar en la mejora de la vida de todos los navarros. Quizás este todos es la diferencia más significativa con el pasado. Es razonable que algunos de los que creen haber salido perdiendo alcen sus voces contra el Gobierno. La reforma fiscal es el mejor ejemplo. Todos pagamos, o deberíamos pagar, unos impuestos directos y progresivos, para que los servicios públicos alcancen a toda la ciudadanía. Como esto no todos lo entienden habrá que seguir explicándolo y enseñándolo en los colegios desde edades tempranas. Hay que seguir insistiendo en que ya que lo público es de todos no puede ser ocupado por unos pocos…, y al Palacio Marqués de Rozalejo, en el barrio de la Navarrería de Pamplona, me refiero como ejemplo de máxima actualidad. También las obras de remodelación de la avenida de Pío XII son un ejemplo de perjuicio de unos para beneficio de otros. En este caso incomodidades para el vehículo privado frente a ganancia de espacios y seguridad para el peatón.

Es bueno que hablemos e incluso discutamos de todo esto, porque como alternativa a las leyes creadas por los humanos está la ley de la selva. Ley a la que yo no quiero apelar, porque los años no pasan en balde y los mayores vamos necesitando más protección. Lástima que Imanol tuviera sólo 4 años. Un abrazo para toda su familia y amigos.

El autor es profesor jubilado

Últimas Noticias Multimedia