Café bebido

Droga dura

Por Reyes Ilintxeta - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

leo en internet que un pensamiento recurrente es ese que te viene a la cabeza una y otra vez, día tras día, empieza siendo un pensamiento casual y pasajero, pero termina echando raíces dentro de nuestra mente. Y creo que eso me está pasando con las declaraciones de la caverna foral sobre el euskera. Es como una droga. Todos los días busco las palabras y, mejor aún, los vídeos de Ana Beltrán y su discípulo en el Parlamento, o los artículos furibundos de los hooligans de turno.

Los euskarófobos se pasan tanto de frenada que están consiguiendo el efecto contrario. Si a mí misma me preguntan hace un año y medio por la conveniencia o no de cambiar la Ley del Euskera en esta legislatura, hubiera dicho que no tenía claro si era lo más prudente porque podría resultar arriesgado poner la lengua en el centro del huracán de la refriega política, pero visto lo visto, ahora no me cabe la menor duda de que es el momento de intentar escribir una nueva ley. Un texto legal decente un poco más currado que los dos miserables artículos de la LORAFNA y el triste intento de poner puertas al campo que es la zonificación dibujada en la Ley del Euskera. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, te van a poner de vuelta y media. Más barbaridades no nos pueden decir, así que ¡órdago a grande!

Porque yo, como dijo Javier Esparza el pasado sábado, también creo que es necesario “generar una paz lingüística”, “desde el desarrollo voluntario del euskera”, “desde la proporcionalidad de los recursos y la prestación de servicios” y “desde la garantía de que a nadie se le va a discriminar por esto”. Sí señor, a ver si de una vez nos dejan de discriminar a los euskaldunes.

Últimas Noticias Multimedia