La nueva planta de residuos cuesta 60 millones

La MCP prevé abrirla en 2022
Sustrai Erakuntza recurre la “oscura” decisión de crear una “gran planta” en Imárcoain

Ana Ibarra Iban Aguinaga - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Una usuaria utiliza una tarjeta en un contenedor.

Una usuaria utiliza una tarjeta en un contenedor. (Foto: Aguinaga)

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Una usuaria utiliza una tarjeta en un contenedor.

pamplona- 2022 es la fecha que maneja la entidad comarcal para la apertura de la nueva planta de residuos para la Comarca de Pamplona. La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona prevé en los llamados Planes de Gestiones Anuales -aprobado junto a los presupuestos del 2019- una previsión de gasto de entre 45 y 55 millones para la construcción y puesta en marcha de la nueva instalación en Imárcoain, partida a la que suman los 9,7 millones para la adquisición de terrenos (consignados este año). El presidente de la MCP Aritz Ayesa destacó ayer que la semana que viene está previsto “cerrar” la compra del suelo en la cuarta fase de la Ciudad del Transporte. Reiteró que la nueva planta servirá para el tratamiento de las tres fracciones: materia orgánica, resto y envases. Se prevé así para 2020 el manejo de 61.000 toneladas de la fracción resto (contenedor verde), 25.000 de materia orgánica (quinto contenedor y compostaje doméstico o comunitario) y 8.000 de envases. El papel y el vidrio se venden sin ir a planta. Con la fracción orgánica se hará compost, los envases se venderán a diferentes empresas, y con el resto se separará la parte recuperable mientras que el material resultante se “inertizará” para su vertido (seco y sin contaminar). Ayesa destaca que no hay un tratamiento elegido para esta fracción. Y añade que la gestión de toda la planta será pública. “Queremos que sea una planta flexible que se vaya dimensionando según se consigan los objetivos propuestos para avanzar en una recogida separada en origen de manera que cada vez llegue menos fracción resto”, indicó. El mismo documento estratégico recoge la extensión del sistema de apertura controlada en contenedores de “resto” para el 2019 con la incorporación de otros 50.000 habitantes. También la extensión de la recogida de ropa con 100 contenedores.

Ayesa dejó también claro ayer que no hay nada decidido sobre la ubicación del nuevo vertedero. “El grupo de residuos no ha analizado este tema. Primero se quiere lanzar la nueva planta. La idea es reducir al máximo la cantidad de vertido y, además, que este vertido sea legal”, remarcó. El canon que tendrá que pagar la MCP al Gobierno en 2019 por verter sin tratar supera el millón de euros y otro millón por lixiviados. El producto obtenido al tratar el “resto” podrá verter de forma “lega” sin descartar Góngora o zonas degradadas o bien el nuevo emplazamiento sin decidir.

recursosPor otro lado, la Fundación Sustrai Erakuntza ha presentado sendos recursos administrativos ante la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y la empresa pública SCPSA por la “oscura” decisión de implantar una nueva planta de residuos. Con estos recursos pretende, dice en un comunicado, que se informe de todos los pormenores de la decisión, incluida la información técnica de la infraestructura que se pretende construir. La fundación ya se ha posicionado a favor de una gestión de los residuos cercana a los puntos de generación de los mismos, y basada en la utilización de pequeñas instalaciones para el tratamiento de los residuos locales. Un sistema, dice, “radicalmente diferente al que se trata de llevar a cabo en Navarra, basado en grandes plantas para el tratamiento de la mayoría de los residuos: la de El Culebrete en Tudela, y la nueva que pretende construir la MCP”. “Después de tantos años de incumplimientos”, apunta la Fundación, la MCP “finalmente parece que ha decidido cumplir la legislación” pero, desoyendo las demandas de distintos colectivos, con “una gran planta para el tratamiento de las fracciones de envases, resto y orgánica”. Y añade que han conocido que ya se ha aprobado algún acuerdo para la construcción de esta planta, al parecer en Imárcoain, en las instalaciones de la Ciudad del Transporte. Un acuerdo, agrega, adoptado de “forma totalmente opaca, dado que no aparece publicado en ningún documento público”, lo que “dificulta su consulta, su conocimiento, y sobre todo la posibilidad de que la población pueda decidir sobre el mismo”.

Por su parte, Ayesa negó ayer “oscurantismo” en el proceso: “Nos hemos reunido hasta tres veces con Noáin y también con Sustrai, y este proyecto ha sido lo suficientemente debatido en el Grupo de Residuos de la MCP”. Alega además que en materia de residuos el “kilómetro 0 llega hasta Tafalla”.

plan anual

Nuevas canceladoras para el TUC. Para 2019 está previsto poner en marcha un plan de renovación tecnológica en el servicio de transporte. La idea es cambiar las actuales canceladoras por otras máquinas que permitan otras formas de pago. También se contempla adjudicar el servicio de mejora de la información del tiempo de espera en cada autobús y paradas.

Tecnificación en el ciclo integral del agua. Uno de los objetivos de este año es la gestión en “tiempo real” del abastecimiento con la integración de la telelectura de contenedores.

Estrategia energética. El reto es conseguir que en 2030 la MCP sea neutra en carbono. Con una inversión para 2019 de 45 millones se quiere avanzar en la compra de vehículos eléctricos y con gas natural, además de poner en marcha la prueba piloto de buses eléctricos.

La nueva sede de Salesas. Con un presupuesto de 12,1 millones (este año se contemplan 1,4 m.) se plantea acometer el proyecto de la nueva sede unificada de la MCP/SCPSA previa reforma del antiguo convento de Salesas. Se quiere iniciar las obras en 2019 y que estén acabadas para 2021.

Contenedores con tarjeta. Hoy, son 10.000 los ciudadanos de Azpilagaña y Nuevo Artika con tarjeta de control. La idea es que el modelo de Azpilagaña con acceso restringido al contenedor verde, que se abre 4 días por semana, se amplíe a todos los barrios y municipios del ámbito urbano.

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