¿Y ahora qué?: el Reino Unido se plantea su futuro fuera de la UE

Escocia deja claro con una multitudinaria manifestación que no votó a favor de abandonar el club comunitario

02.02.2020 | 06:15
Manifestación en Edimburgo en contra de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Londres - Consumado el adiós a la Unión Europea (UE), el Reino Unido debe redefinir a partir de ahora sus relaciones con el resto del mundo, un proceso en el que la cuestión más planteada hoy por la prensa británica es: ¿qué ocurrirá ahora? El casi medio siglo de pertenencia británica al club comunitario llegó a su fin la medianoche de viernes con sensaciones agridulces. Por delante quedan aún once meses de una transición todavía incierta, en la que ambas partes han de perfilar un nuevo nexo.

En un artículo publicado ayer en el diario británico The Times, el presidente francés, Emmanuel Macron, subraya las dificultades con las que previsiblemente ambos exsocios se toparán en sus negociaciones comerciales. "Redunda en nuestro interés común definir una asociación lo más estrecha y profunda posible en materia de defensa y seguridad, y en cuestiones policiales, judiciales, medioambientales, científicas y en cooperación cultural", apunta el mandatario.

Al mismo tiempo, Macron alerta de que "la facilidad de acceso al mercado europeo dependerá del grado en el que se acepten las reglas de la UE", ya que el bloque "no puede permitir que se desarrolle entre ambos ninguna competencia dañina".

El diputado tory Michael Gove -junto con Boris Johnson, uno de los artífices de la campaña a favor de la salida del bloque- subraya a ese mismo periódico- que "el verdadero significado del brexit es fortalecer la democracia parlamentaria" del país.

El económico Financial Times incide en el tiempo que se ha tardado para consumar finalmente el brexit: "El Reino Unido finalmente corta sus vínculos con la UE", mientras que casi todos los diarios nacionales se hacen la misma pregunta: "¿qué pasará ahora?". The Guardian emplea, quizás, un tono más nostálgico -titula El día que dijimos adiós- y su editor de Economía Larrry Elliott vaticina "el comienzo de una nueva era", en la que el país "se adentra en una década, potencialmente, de profundo cambio estructural".

El acuerdo de brexit ratificado estipula tan solo los términos de la marcha aunque deja por resolver la futura relación bilateral, una falta de concreción que genera incertidumbre en todos los sectores. Entre otros acuciantes asuntos, Londres y Bruselas tendrán que construir un nuevo tratado comercial antes de la fecha límite de ese periodo de transición del 31 de diciembre. Pero además deberán determinar el grado de acceso que tendrán en este nuevo capítulo las firmas de servicios financieros, definir una normativa migratoria o perfilar mecanismos de seguridad compartida.

Once meses de transición es un periodo que a la UE le parece insuficiente para poder abarcar todos los pormenores del futuro tratado aunque el primer ministro británico, Boris Johnson, ha avisado de que no prolongará esa transición. El ex titular británico para el brexit David Davis opinó ayer en la emisora BBC Radio 4, que "es posible" forjar un acuerdo comercial "en apenas 11 meses". En estos próximos meses, Londres buscará un tratado de libre comercio que garantice que las importaciones y las exportaciones estén exentas de aranceles. Johnson querrá asimismo desligarse de la alineación con las regulaciones comunitarias, un punto que deja la puerta abierta a nuevos controles fronterizos. Pero además de sus negociaciones con los 27, el Reino Unido explorará un posible tratado de libre comercio con Estados Unidos.

Mientras tanto, el país debe continuar cumpliendo con las regulaciones de la UE y contribuyendo al presupuesto comunitario durante este periodo transitorio. Eso sí, ya no habrá eurodiputados británicos en el Parlamento Europeo, ni butaca para el premier en las reuniones de líderes. A nivel nacional, entre otros planes para esta era postbrexit Johnson abolirá el Ministerio del brexit en un gesto sobre todo simbólico, con el que recordará que ha cumplido con éxito su misión de desvincular a este país de la UE.

Mientras, Escocia ha querido dejar claro que aún quiere a la UE. Scotland still loves EU, rezaba una de las pancartas de la manifestación proeuropeísta celebrada ayer en Edimburgo. Con este lema amoroso, Escocia subrayaba que no votó a favor de abandonar la UE y eso, para algunos, justifica un nuevo referéndum de independencia. La región británica, donde el 62% votó por permanecer en la UE, amaneció fuera del club comunitario, lo que ha congregó a cientos de ciudadanos en Edimburgo, que clamaron consignas a favor de un nuevo plebiscito, que Londres rechaza. - Efe/M.G.

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