Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite)

Ordóñez llama a los "ciudadanos decentes a rebelarse" ante el blanqueo de ETA

08.02.2020 | 15:37
Consuelo Ordóñez en el cementerio de Polloe.

DONOSTIA.  La presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez, ha llamado hoy a "los ciudadanos decentes a rebelarse, a plantar cara a la operación de blanqueo" de ETA y a "remangarse en la batalla del relato que es, en el fondo, un pulso contra el olvido".

"Ese pulso quiero ganarlo. Las víctimas y los ciudadanos decentes ya perdimos una batalla que acabó con el entierro de nuestros muertos y no estamos dispuestos a enterrar el pasado. Y yo te lo debo a ti, Goyo. No descansaré, te lo prometo", ha dicho Consuelo Ordóñez ante la tumba de su hermano en el cementerio de Polloe de San Sebastián.

Este homenaje en memoria del que fuera concejal del PP de San Sebastián, asesinado a tiros por ETA el 23 de enero de 1995 en un bar de la capital donostiarra, ha contado con la presencia de numerosos familiares del fallecido, entre ellos su viuda, Ana Iribar, allegados y amigos.

Una amplia representación del PP vasco, encabezada por su presidente, Alfonso Alonso, y por el líder del partido en Gipuzkoa, Borja Sémper, también ha participado en el acto, al que ha asistido el presidente de Vox, Santiago Abascal, el secretario general de los socialistas guipuzcoanos, Eneko Andueza, y el secretario general del grupo de Ciudadanos en el Congreso, Miguel Gutiérrez.

La presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejería, y el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, ambos del PNV, han acudido asimismo al homenaje, organizado por la Fundación Gregorio Ordóñez, que ha contado además con la presencia de la expresidenta del PP vasco María San Gil, quien fue secretaria de Gregorio Ordóñez y se encontraba comiendo junto a él cuando fue asesinado por un pistolero de ETA en un restaurante de la parte vieja.

Consuelo Ordóñez ha aprovechado este aniversario del asesinato de su hermano, el primero que se celebra tras la disolución de ETA, para relatar a Gregorio "cómo es la sociedad sin ETA por la que él tanto soñaba".

Ha reconocido la "vergüenza moral" que siente al describir la sociedad y la política vasca, y ha denunciado que el "precio que quieren pagar algunos de los representantes políticos por la 'normalidad' pasa por el blanqueo al historial de los asesinos, los secuestradores y sus cómplices".

La presidenta de Covite ha cargado contra los "herederos de ETA", que quieren "deshacerse de la sombra de la banda terrorista", y los nacionalistas vascos, "los rentistas del terror, que quieren seguir explotando los réditos políticos sin asumir sus responsabilidades, ni sus complicidades".

Ordóñez ha lamentado que "hoy se sientan en las instituciones personas que ocupan cargos públicos gracias a ETA. Que le deben todo a ETA, aunque ahora vivan como si nunca hubiera existido".

En cuanto a los reclusos de la organización terrorista, Ordóñez ha asegurado que "desde hace meses, los interesados en que los presos sigan la disciplina de la izquierda abertzale, los empeñados en presentarlos como víctimas de Estado, siguen responsabilizando a las victimas de que haya una u otra política penitenciaria" y "olvidan premeditadamente", en una nueva "maniobra de perversión", que "la balanza está en manos de los propios presos".

Ha puesto de manifiesto también que, a día de hoy, hay más asesinatos sin resolver que terroristas en prisión, y que estos salen de la cárcel "entre vítores, aplausos y pasillos de honor".
Frente a esto, Consuelo Ordóñez ha llamado a plantar cara a la "tiranía del nacionalismo" y a la "operación de blanqueo" del terrorismo de ETA.

En cuanto a las placas en memoria de las víctimas del terrorismo que Covite ha colocado en varias ocasiones en San Sebastián, que "apenas duran horas, quizás minutos", Ordónez ha criticado, en presencia del alcalde, la iniciativa del Ayuntamiento de colocar placas por las víctimas del terrorismo y las víctimas de "todas las violencias" dentro del mismo proyecto lo que, a su juicio, no es más que un "tótum revolútum de violencias" para "difuminar el significado político" de asesinatos como el Gregorio Ordóñez.