May se compromete a evitar una frontera dura en Irlanda, pero rechaza la salvaguarda

Dublín y Bruselas se mantienen inflexibles sobre las garantías fronterizas

08.02.2020 | 18:02

belfast - La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, reiteró ayer su compromiso para evitar una barrera dura entre las dos Irlandas tras el brexit, pero advirtió de que no puede aceptar la solución propuesta por Bruselas para asegurar la invisibilidad de esa frontera.

A menos de dos meses de que se consuma la salida del Reino Unido de la UE, prevista para el 29 de marzo, May inició una visita de dos días a la provincia británica de Irlanda del Norte para abordar, dijo, "la preocupación" y "ansiedad" que conlleva la salvaguarda fronteriza, principal escollo para lograr una separación pactada.

May aseguró que, en cualquier escenario futuro, "protegerá el acuerdo de paz de 1998", texto que puso fin a décadas de conflicto armado en Irlanda del Norte, parte de cuyo éxito radica en la fluidez de la frontera con la República de Irlanda. En un discurso pronunciado en Belfast ante empresarios norirlandeses, May reconoció que ella defendió la citada salvaguarda (backstop, en inglés), recogida en el acuerdo del brexit que pactó con Bruselas en noviembre, aunque ahora es "inviable".

"Peleé duro para defenderlo en su forma actual. Creí que lograría el respaldo mayoritario de la Cámara de los Comunes, pero tengo que aceptar que no es así y que la clave está en cambiar la salvaguarda", declaró May, que hizo hincapié en la palabra "cambiar", como alternativa a la opción de eliminar totalmente del acuerdo el backstop, la preferida por el sector eurófobo de su formación y el norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), cuyos diez diputados en Londres le permiten gobernar en minoría. "No quiero persuadir a la ciudadanía (de Irlanda del Norte) para que acepte un pacto que no contenga ese seguro para el futuro. Lo que el Parlamento ha dicho es que cree que debe haber cambios en la salvaguarda", insistió.

May viajará mañana a Bruselas para tratar de mejorar su acuerdo de brexit, que ratificó los Veintisiete el 25 de noviembre, pero rechazó la Cámara de los Comunes el 15 de enero, que le pidió que busque "arreglos alternativos" sobre el backstop, diseñado para mantener abierta la frontera entre las dos Irlandas una vez se concrete la separación, clave también para sus economías, altamente conectadas.

"Sé que la posibilidad de cambiar la salvaguarda y reabrir el acuerdo de salida genera ansiedad en Irlanda del Norte y en Irlanda, porque es aquí donde se notarán más las consecuencias de lo que acordemos", aseguró la premier británica.

Asimismo, concedió que la mayoría del electorado norirlandés rechazó el brexit en el referéndum de 2016 y que "muchos sienten que, de nuevo", las decisiones que se toman en Londres tienen un "impacto profundo y, a menudo, indeseado" en la región. "Estoy decidida a trabajar para lograr una solución que tenga un amplio respaldo entre toda la comunidad de Irlanda del Norte", agregó.

reuniones May mantendrá en Belfast reuniones con los líderes de los partidos norirlandeses, divididos, al igual que el Parlamento de Londres, sobre el proceso de salida de la UE y la cuestión fronteriza. La primera ministra hablará con el DUP y con los nacionalistas del Sinn Féin, proeuropeos y partidarios de la unificación de Irlanda, que ven necesario que se establezca una cláusula que garantice la inexistencia de una frontera y un contacto fluido con la vecina República de Irlanda.

La salvaguarda establece que, si no hubiera un acuerdo comercial entre la UE y el Reino Unido al final del periodo de transición, en diciembre de 2020, seguirían en una unión aduanera, pero Irlanda del Norte tendría un estatus especial más alineado con el mercado único europeo. Por ello, la líder del DUP, Arlene Foster, expresó que el backstop es una solución "tóxica" para los "que vivimos aquí" y para "los unionistas del Reino Unido", pues "provocará la ruptura" de todo el país "a medio y largo plazo".

Dublín y Bruselas se han mostrado inflexibles con el tema de la salvaguarda, y han recalcado que el pacto de salida no puede ser renegociado, una posición que cuenta con el apoyo de los otros veintiséis países que seguirán en la UE tras esta separación.