El Gobierno, cuestión de tiempos

La dilación en el tiempo de una negociación suele indicar que va por el camino de alcanzar acuerdos. Cerrar un pacto de gobierno con celeridad puede llevar al fracaso. Al menos, eso pautan los procesos gubernamentales en Navarra.

09.02.2020 | 16:37
De izda a dcha: Laura Pérez, de Podemos; Uxue Barkos, de Geroa Bai; Adolfo Araiz, de EH Bildu; y José Miguel Nuin, de Izquierda-Ezkerra.

La dilación en el tiempo de una negociación suele indicar que va por el camino de alcanzar acuerdos. Cerrar un pacto de gobierno con celeridad puede llevar al fracaso. Eso pautan los procesos gubernamentales en Navarra.

En lo que a tiempos se refiere, la historia de pactos para constituir un gobierno en Navarra indica tres variables: o que las negociaciones se dilatan demasiado por su dificultad y desembocan en veto de Madrid, o en el caso de 2015 con el primer Gobierno del cambio, que el trabajo previo fue intenso para asegurar la estabilidad entre diferentes durante cuatro años. Si las conversaciones se acortan mucho el fracaso puede estar a la vuelta de la esquina, como pasó en 2011.

Otra posibilidad es que el acuerdo esté prácticamente cerrado de antemano, como pasó en 2011 con el Gobierno de coalición de UPN y PSN. Aquella negociación fue fugaz y la investidura de Yolanda Barcina bien temprana, en junio. Sin embargo, bien por la dispar unión de partidos que programáticamente poco tenían que ver o bien por falta de trabajo previo, el experimento duró un año escaso.

Hacemos un recorrido por las últimas tres legislaturas desde 2007 a 2015, cómo fueron las negociaciones para constituir la Mesa del Parlamento, si esto influyó en los acuerdos para formar Gobierno, si hubo o no un acuerdo programático y cuándo se llegó a la investidura.

GOBIERNO EN 2007 EL 'AGOSTAZO' Aquel verano la ciudadanía navarra esperaba al resultado de las conversaciones entre el PSN y Nafarroa Bai para formar un gobierno alternativo a la derecha. Las elecciones de 2007 se celebraron el 27 de mayo. A partir de ahí se sucedieron las reuniones entre el socialista Fernando Puras y el abertzale Patxi Zabaleta, aunque no hicieron públicos esos encuentros hasta el 13 de junio. Esa misma tarde, el Comité Regional del PSN refrendaba su apuesta por el cambio con un abrumador respaldo.

Sólo dos días después, NaBai, PSN e IUN acordaban apoyar la lista más votada de las tres en los principales ayuntamientos de la Comarca de Pamplona. La excepción era la capital, donde se precisaba el voto de ANV, lo que fue la excusa perfecta del PSN para permitir la elección de Yolanda Barcina (UPN) por tercera y última vez.

La constitución del Parlamento foral se llevó a cabo el 19 de junio. A pesar de la reunión previa entre ambas formaciones, la candidatura de Nafarroa Bai, en la persona de Koldo Amezketa para presidir la Cámara, no prosperó. De hecho la socialistas Elena Torres fue elegida presidenta del Parlamento con los votos de UPN. Y como contrapartida el Partido Socialista apoyó al candidatura de la derecha para una de las vicepresidencias. La segunda se la quedó Nafarroa Bai. Aquello tensó las negociaciones de cara a conformar un gobierno de cambio para Navarra, pero no las frustró definitivamente. Eso sí, dejó a las claras, constatado por las propias declaraciones de los socialistas, que el PSN jugaba a dos bandas. Es decir, mientras negociaban con Nafarroa Bai siguieron en conversaciones con UPN para mantenerle en el Gobierno.

Pero esa idea no gustaba a la gran mayoría de las bases de la organización regional que llegó a pedir las dimisiones de Carlos Chivite, secretario general del PSN, y del candidato Puras para que se retomaran las conversaciones con NaBai e IUN.

El tiempo corría en contra del PSN, que no quería que se repitieran las elecciones, y el 1 de agosto la Ejecutiva, el grupo parlamentario -en el que se acababa de estrenar María Chivite- y las agrupaciones socialistas acordaron gobernar con NaBai e IUN. La decisión unilateral del PSN no gustó al PSOE, que citó en Ferraz a Puras y Chivite el 3 de agosto para vetar el cambio y ordenar que se permitiese gobernar a UPN en solitario. Se había materializado el agostazo, acatado por todo el grupo parlamentario del PSN, excepto Puras, que dimitió tres días más tarde. Solo una semana después, el 11 de agosto de 2007, Sanz era investido presidente.

EN 2011, UNA NEGOCIACIÓN FUGAZ En 2001 las elecciones forales se celebraron el 22 de mayo. Aquel año Bildu entró en el Parlamento con 7 representantes, como cuarto partido por detrás de UPN, PSN y NaBai, todos perdieron varios escaños (3, 3, y 4) respectivamente. Y tal y como se preveía ya desde el agostazo de 2007, se formó un gobierno de coalición entre UPN y PSN, presidido por Yolanda Barcina.

Las cosas estaban habladas y fueron rápidas, si no fugaces. El 15 de junio se constituyó el Parlamento con una Mesa controlada totalmente por los regionalistas y los socialistas. El rodillo socio-regionalista se había puesto en marcha y seis días más tarde, el 21 de junio, Barcina y el socialista Roberto Jiménez anunciaban el acuerdo para gobernar en coalición. Ella como presidenta y él como vicepresidente. Además, se repartieron las consejerías entre ambos grupos. Dos días después se celebró el pleno de investidura y Barcina fue elegida presidenta de Navarra con el apoyo socialista.

Justo un mes había pasado, y en ese tiempo récord se cerró un acuerdo de gobierno, que bien por fugaz o estrambótico, resulto fallido. Al de un año Yolanda Barcina cesó a Jiménez y con ello se rompió el Gobierno y UPN siguió en minoría.

2015, TRABAJO PARA LA ESTABILIDAD Las elecciones al Parlamento de Navarra de 2015 se celebraron el 24 de mayo. La irrupción en el hemiciclo de Podemos, en detrimento del PSN que cayó al quinto lugar, abrió la primera posibilidad de cambio real para un Gobierno de Navarra. Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra sumaban mayoría absoluta por un diputado. Las negociaciones comenzaron pronto y 15 de junio ya habían acordado la composición de la Mesa del Parlamento, que se iba a constituir dos días más tarde, con Podemos en la Presidencia.

A partir de ahí las reuniones fueron diarias y de horas. Los cuatro grupo se centraron en cerrar al máximo las líneas de gobierno que deberían regir los siguientes cuatro años. Era importante no dejar muchos flecos fuera para asegurar la estabilidad en la gobernabilidad. Un trabajo ímprobo que se materializó el 17 de julio en la firma por parte de todos los grupos del cambio del acuerdo programático que guiaría al futuro Ejecutivo.

La votación para la investidura de la presidenta del Gobierno se celebró tres días después, el 20 de julio. Salió elegida Uxue Barkos en primera ronda y con mayoría absoluta. El Gobierno comenzó andar sobre los pilares trabajados por los cuatro partidos del cambio, sin grandes distorsiones internas durante cuatro años y hasta la actualidad.