Periodista saharaui y navarra

Fadila Dellal: "Ya son muchos años así, la gente saharaui está muy quemada, y no sabe qué hacer con su vida"

13.06.2021 | 01:14
Fadila Dellal detecta un desconocimiento profundo sobre el Sáhara en las personas jóvenes.

Nació en los campamentos de Tindouf hace 25 años, y con menos de 12 meses llegó a Pamplona. Habla del conflicto saharaui con la convicción de la experiencia

pamplona – Fadila Dellal es saharaui y navarra. Su biografía ha estado determinada por un conflicto que se cronifica. Periodista de formación, no ha perdido nunca de vista sus orígenes, tampoco desde el enfoque de su oficio. En 2017 hizo prácticas con RASD TV, un canal de televisión que retransmite desde Rabuni, en los campamentos de refugiados. Este verano, en otro ámbito, su firma se hará conocida para los lectores y lectoras de DIARIO DE NOTICIAS. Días antes de incorporarse a nuestra redacción como compañera, Fadila habla como entrevistada desde unas convicciones atravesadas por sus propias vivencias. "La sociedad no se puede olvidar de que el Sáhara Occidental era una colonia de España, que tiene una responsabilidad, por el tratado de Madrid de 1975", subraya.

Ahora que el Sáhara ha recobrado espacio informativo, le preguntarán mucho por la situación existente. ¿Cómo la explica?

–En noviembre comenzó un conflicto bélico. Una guerra que creíamos que nunca se llevaría a cabo. Mucha gente conocida no sabía qué era el Sáhara Occidental, ni que era la provincia número 52 española, ni por qué los saharauis tenemos esa ligadura con España, porque en los campamentos la lengua oficial es el árabe, pero en los colegios se imparte obligatoriamente el castellano. Una persona saharaui debe saber castellano.

En las personas mayores sí queda memoria.

–Exactamente, pero me llama mucho la atención que compañeros que estudiaban periodismo conmigo no supiesen cuál fue la última colonia española. La gente últimamente se ha interesado por el tema, y me preguntan qué creo que va a pasar. Pienso que queda un último coletazo político. A Marruecos la hopitalización de Brahim Gali en España no le ha gustado nada, y temo por lo que pueda llegar a a pasar.

Ahora mismo hay una guerra.

–Es un enfrentamiento, como yo digo, todavía de la Guerra Fría, capitalismo y comunismo. Estados Unidos no para de armar a Marruecos. Pero lo que Marruecos no sabe es que Rusia y Argelia, como países aliados del Frente Polisario, están armándolo. Brahim Galli, a diferencia de Abdelaziz, el anterior presidente, tiene una visión de arreglar las cosas, ya sea por la vía pacífica o por la vía conflictiva, por así decirlo, porque ya son muchos años. La gente está muy quemada ya. Yo he estado allí, y ya no saben qué hacer con sus vidas. Mi abuela tiene 99 años, y me dice: 'Hija mía, yo ya no voy a volver a ver mi país, no me dejan entrar'. Hay torturas, asesinatos, presos políticos... Ya no son solo los activistas, sino que la población tiene un sentimiento de desamparo.

Aquí falta conciencia de la situación.

–A raíz de lo ocurrido con el presidente Brahim Galli han ido saliendo virutas de las anteriores gestiones políticas españolas. Aznar recibió una invitación para visitar los campamentos. Zapatero también...

Pero no fueron.

–No, pero la gente se piensa que esto es algo del momento, y tiene años de historia. Como se dice en los campamentos, esto es una guerra mediática. Si acoges a una persona por razones estrictamente humanitarias, todo ese ruido de fondo que se ha sacado ha molestado mucho al Sáhara y ha alimentado al egocentrismo de Marruecos.

¿Hay algún sector de la población saharaui que rechaza la guerra?

–Tras lo que ocurrió el pasado noviembre, el Frente Polisario tiene una idea muy fija, y no se va a echar atrás. Como bien dice el presidente y los ministros, el Frente Polisario no se va a meter en una guerra que no puede ganar.

Todos dicen cuando se entra en una guerra que se puede ganar.

–A día de hoy, 2021, el Sáhara tiene un apoyo que igual antes era de pega, pero ahora tiene armamento, seguridad, unos protocolos más rígidos y mejor preparados, y bueno, por lo que he oído, por lo que he visto, y por lo que pienso, no se van a echar atrás y esto va a seguir adelante.

Me cuenta que la mili allí es obligatoria.

–Tras la retirada del Estado español de la colonia, se llevó a cabo hasta hace muy poquitos años una mili también de mujeres, una escuela militar que se llamaba '27 de febrero'. Mi madre, mi tía y otras familiares estuvieron ahí. A día de hoy, en el desfile militar las mujeres también desfilan con sus uniformes.

¿Están ahora en el frente de batalla?

–Eso es lo que a mí me parece paradójico, que en 2021 las mujeres no participen, y hace 50 años participasen más.

¿Y los hombres asumen el riesgo de perder la vida?

–Hay tres preguntas. ¿Nos merece la pena luchar? ¿Se van a perder muchas vidas? ¿O lo hacemos todo por la causa? Y eso lo dejo en puntos suspensivos, porque no sé qué decir.

La vía autonómica está descartada de plano. ¿No hay autonomistas?

–El Sáhara, en medio de un péndulo, prefiere quedarse con España que con Marruecos, pero eso de toda la vida. Como dicen las personas mayores allí, prefieren vivir con una bandera española ondeando en sus cabezas que con una marroquí. Porque el odio es profundo y es tremendo, porque han hecho mucho daño, y siguen haciéndolo.

¿Qué mensaje quiere añadir a modo de cierre?

–Que la sociedad se acuerde del 75, y se acuerde de que a este señor, Brahim Gali lo hospitalizaron aquí porque era una deuda, en los campamentos no hay hospitales, no hay quirófanos, no hay nada. Este señor vino con su pasaporte, con su nacionalidad española, porque ya había venido a España hace años, y ahí no se le dijo nada. Ahora sí.

"Brahim Galli, el actual presidente, tiene una visión de arreglar las cosas, ya sea por la vía pacífica o por la vía conflictiva"

"El odio en el Sáhara a Marruecos es profundo y tremendo, porque ha hecho mucho daño y sigue haciéndolo"

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