La familia agradece el gesto y sigue sin renunciar a la investigación judicial

Idoia y Lourdes Zabalza afean el uso de la tortura al Estado: “Fue urdida desde arriba y estuvo bien organizada”

28.02.2022 | 01:24
Idoia (al micro) y Lourdes Zabalza (secándose las lágrimas, a la izquierda), hablaron en nombre de la familia.

orbaizeta – La familia de Mikel Zabalza ha sufrido mucho más que el secuestro, tortura y asesinato de un familiar, que ya es inasumible. También los vaivenes de versiones oficiales disparatadas y dolorosas, las falsas informaciones mediáticas, las humillaciones explícitas –señora, busque en objetos perdidos, le dijo la Guardia Civil a Garbiñe Gárate, la madre de Zabalza–, los portazos judiciales y la indiferencia institucional. Suena a tópico, pero nada paró ni a los padres de Mikel ni a sus ocho hermanos, que si por algo se han caracterizado ha sido por el tesón y por la ausencia total de rencor.

De todo ello dieron muestra Idoia y Lourdes, hermanas de Mikel, que una vez más hicieron de portavoces de la familia. Lo hicieron con un discurso sencillo, pero muy emocionante. Pronunciaron en euskera y en castellano, respectivamente, las mismas palabras, que se quebraron en las voces de las dos hermanas exactamente en el mismo punto: cuando imaginaron cómo habrían recibido sus padres el reconocimiento de Mikel como víctima: "Ojalá hubiesen podido ver esto en vida. Hubiese aliviado en algo la amargura con la que se fueron".

Idoia y Lourdes recordaron que en su historia les faltó de todo, menos el calor del pueblo. De Orbaizeta, de Aezkoa, pero también de buena parte de la sociedad. De las instituciones ahora –no antes–, del Gobierno de Navarra y del de la CAV, a los que agradeció las iniciativas y los reconocimientos. Y de asociaciones como Mikel Gogoan.

Pero "queda mucho camino por recorrer". La familia no va a conformarse con el reconocimiento como víctima por parte de la CAV, al que seguirá el de Navarra. La familia quiere una investigación judicial tras "dos intentos que no pasaron de la instrucción", y que el Estado investigue desde dentro, a nivel del Ministerio del Interior e de información reservada, la realidad del caso. "No renunciamos, porque no hay nada que repare más que conocer la verdad, y tenemos una arduo camino por delante".

Y tras la petición, la denuncia: "Del caso de Mikel, lo único anormal fue el resultado. Porque la tortura no fue una anormalidad. La tortura no ha sido algo excepcional, ha sido una práctica bien organizada y urdida desde arriba, que ha dejado muchas marcas en la sociedad", y mencionaron amigos muy cercanos a Mikel como Jon Arretxe e Idoia Aierbe, "cuya experiencia le dejó marcada de por vida". Por todos ellos, la familia pidió esclarecimiento. Y lo único seguro es que no van a dejar de pedirlo.

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