Absuelto por enajenación de intentar explotar una casa en Viana

Acepta como medida de seguridad seguir un tratamiento ambulatorio durante ocho años

10.02.2020 | 11:53
Puerta de acceso al Palacio de Justicia de Pamplona.

Acepta como medida de seguridad seguir un tratamiento ambulatorio durante un periodo de ocho años

pamplona - La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra absolvió ayer al aplicarle una eximente de enajenación mental a un varón de unos 40 años de edad de un delito de estragos, después de que en abril de 2018 intentara provocar una deflagración en un edifico de la localidad navarra de Viana. El varón era inimputable en el momento de los hechos, es decir, no podía tener responsabilidad penal al haber acreditado el médico forense que sus condiciones estaban anuladas al sufrir un cuadro psicótico. Tras la sentencia alcanzada ayer en la que dio su conformidad, tendrá que seguir un tratamiento ambulatorio durante un plazo máximo de ocho años para vigilar su estado de salud. Se trata de la medida de seguridad pactada sin perjuicio de que durante ese periodo de tiempo y, en función de la evolución de su estado, el forense pueda modificar dicha medida en un sentido u otro. Ese fue el acuerdo alcanzado entre la defensa del acusado y la Fiscalía, que reclamaba ayer inicialmente nueve años de internamiento en un centro psiquiátrico especializado y varió posteriormente su petición debido a que el médico forense entiende que la evolución del procesado es positiva con la medicación que recibe y puede proseguir su vida con un tratamiento ambulatorio.

El hombre estaba acusado de intentar provocar una deflagración en un edificio en Viana al aplicar un cigarrillo encendido a la tubería de conducción de gas del inmueble. Los hechos ocurrieron en abril de 2018 y suponían un delito de estragos en grado de tentativa.

Según relata el escrito del fiscal el acusado, de nacionalidad española y sin antecedentes penales, con la intención de provocar una deflagración en el edificio ubicado en el número 7 de la calle El Cristo de Viana, y valiéndose de un cigarrillo encendido, provocó una combustión en la tubería de conducción del gas del inmueble, que en ese instante estaba ocupado por varias personas. Una llamarada en la zona de los contadores del gas hizo dar la alarma y evacuar el edificio, mientras que un vecino logró interrumpir el suministro del gas cerrando la llave de paso, "impidiendo de esa manera la explosión que, en otro caso, se habría producido". El escrito revela que en el momento de ejecutar estos hechos, el acusado se encontraba afectado por un cuadro psicótico agudo que anulaba sus facultades intelectivas y volitivas.

La magistrada preguntó al procesado si era consciente de los hechos por los que estaba sentado en el banquillo y el varón reconoció que había "roto una tubería", pero que en aquel momento "no era yo, porque sufría una crisis", manifestó.